ONU pide a Pakistán hacer "mucho más" contra "crímenes de honor"

La comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados, Navi Pillay, condenó la muerte a ladrillazos de una mujer de 25 años a manos de sus hermanos en Lahore por casarse con el hombre que ella ...
Familiares de la mujer embarazada asesinada transportan su cadáver en un vehículo en Lahore
Familiares de la mujer embarazada asesinada transportan su cadáver en un vehículo en Lahore (AFP)

Ginebra, Lahore

La comisionada de la ONU para los Refugiados, Navi Pillay, condenó hoy la muerte a ladrillazos de una mujer embarazada de 25 años a manos de sus hermanos en Pakistán y urgió al Gobierno a "hacer mucho más" para evitar este tipo de asesinatos. "Estoy especialmente estupefacta por la muerte de Farzana Parveen, que como otras mujeres paquistaníes fue asesinada brutalmente por miembros de su propia familia simplemente porque se casó con el hombre que ella eligió", dijo Pillay en un comunicado.

"No quiero usar la frase 'asesinatos de honor' porque no hay ningún vestigio de honor en matar a una mujer de esta manera", agregó. El suceso ocurrió ayer en las inmediaciones del Alto Tribunal de Lahore (este), donde la víctima y su marido, Iqbal, se dirigían a negar la acusación del padre de ella de que ésta había sido raptada, por lo que el matrimonio era inválido.

Cuando estaba a punto de entrar en la Corte, el padre y los hermanos comenzaron a lanzarle ladrillos, cuyo impacto le ocasionó heridas mortales. "El Gobierno paquistaní debe tomar inmediatamente medidas para acabar con estos mal llamados 'crímenes de honor' y otras formas de violencia contra las mujeres", demandó la comisionada.

"El hecho de que Farzena Parveen fuera asesinada cuando se dirigía a la Corte demuestra que el Estado no es capaz de proteger a una persona que estaba claramente en riesgo", censuró. Cada año, recordó, "cientos de mujeres son asesinadas en Pakistán como castigo por haberse casado con un hombre que sus familias no habían elegido previamente".

"Habíamos recibido muchas amenazas desde que nos casamos", declaró Iqbal hoy por teléfono a la AFP desde el pueblo de Jaranwala donde tuvo lugar el entierro de la joven. La pareja denunció el 12 de mayo en una vista por este asunto que ya habían conseguido escapar de un ataque similar, dijo el joven.

"Pero el martes cuando íbamos al tribunal nos atacaron una treintena de hombres, entre ellos el padre de Farzana, sus hermanos y sus primos", aseguró el hombre de 45 años sobre este asunto que ha suscitado indignación en el extranjero. La policía de Lahore aseguró que había detenido al padre, Mohamed Azeem, y estaba buscando a los hermanos y a los tres primos.

"Conocemos la identidad de todas las personas que estaban presentes, todo el mundo las vio, por lo que no hay razón para que no rindan cuentas ante la justicia", declaró el marido desconsolado. "¡Hay que hacer justicia!", pidió.

Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, el año pasado se registraron 869 casos, "pero se sabe que la cifra real es mucho mayor", destacó Pillay. Los llamados "crímenes de honor" son muy habituales en el sur de Asia y suelen implicar a varones de una familia que vengan lo que consideran una afrenta que contraviene la conservadora moral familiar de las sociedades locales.

La Comisión nacional de los Derechos Humanos de Pakistán denuncia la "impunidad" de los autores de estos actos sobre los que casi ni se informa en la prensa local. "La gente tiene miedo de hablar para no ser acusados de blasfemos o de injuriar al islam", declaró la feminista Samina Rehman.

Activistas de los Derechos Humanos y feministas pugnaron hoy contra la apatía casi generalizada que suscitaba este asunto en un país en el que la ley prohíbe la tradición de los matrimonios forzosos y los "crímenes de honor". "Su único delito ha sido decidirse con quién se casaba, un derecho reconocido por la ley para todos los ciudadanos adultos, pero el Estado no consigue evitar los abusos y los ataques", dijo hoy la comisión de los Derechos Humanos de Pakistán.

"La policía que vigila el tribunal estaba misteriosamente ausente del lugar del crimen, y no fue capaz de establecer medidas preventivas para proteger (a la víctima) a pesar de los precedentes en los casos de asesinatos por deshonor", declaró a AFP Thaira Abdulá, activista de los derechos de la mujer. "Nos dirigimos irremediablemente hacia el extremismo e interpretaciones de un islam talibanizado", añadió.

En Pakistán entraron en vigor la década pasada varias leyes que prohibían los matrimonios forzosos y castigaban los crímenes de honor, pero chocan con costumbres ancestrales o interpretaciones arbitrarias del islam. Con esta excusa muchos ignoran que en la religión musulmana "una mujer tiene derecho a elegir marido", subraya en su blog la activista feminista paquistaní Bina Shah.