Nuevas amenazas ensombrecen conmemoraciones del fin de la II Guerra Mundial

Europa y Estados Unidos celebraron hoy el 70 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, un símbolo del triunfo de la libertad y la esperanza, aunque sus líderes alertaron sobre amenazas ...

París, Washington

Europa y Estados Unidos celebraron hoy el 70 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, símbolo de esperanza y libertad, mientras sus líderes alertaban sobre las amenazas actuales como la guerra en Ucrania o el yihadismo.

"Mantengámonos unidos al lado de nuestros aliados, en Europa y en otras partes (...) contra el sectarismo y el odio en todas sus formas, para dar un sentido a esta promesa: 'No olvidemos. Nunca más'", dijo el presidente Barack Obama.

Obama honró a la generación "que salvó al mundo" al conmemorar el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y el Día de la Victoria en Europa (VE Day, en inglés), que "representó, por fin, una esperanza de paz".

En un comunicado divulgado por la Casa Blanca, Obama recordó que hace 70 años "las fuerzas aliadas declararon la victoria en Europa sobre la tiranía", después de seis años de "lucha brutal" que se cobró la vida de más de 60 millones de personas, incluidos seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi, destacó.

Hoy "saludamos a los más de 16 millones de estadunidenses que dejaron todo lo que conocían -sus familias, sus casas- para servir en la Segunda Guerra Mundial", sostuvo el presidente. "Estamos con nuestros aliados, en Europa y en todo el mundo, en la defensa de la libertad y los derechos humanos de todas las personas", subrayó.

"Generación que salvó al mundo"

Además, en su tradicional mensaje semanal por radio e internet, que suele transmitirse el sábado, pero esta vez se adelantó, Obama quiso recordar a la "generación que salvó al mundo", a quienes "arriesgaron y entregaron" sus vidas por la libertad. En el 70 aniversario del fin de la guerra en Europa, "volvamos a entregarnos a la defensa de las libertades por las que ellos pelearon", pidió.

Para conmemorar el Día de la Victoria, decenas de aviones militares de la Segunda Guerra Mundial volaron sobre el National Mall, el parque central de Washington donde se concentran los principales monumentos de la capital, durante 45 minutos a mediodía. Miles de veteranos y curiosos se congregaron al mediodía para ver el espectáculo aéreo y aviones claves para inclinar la contienda bélica en favor de los Aliados, como los bombarderos B-17 o los cazas P-51 Mustang.

Mañana, sábado, algunos de esos aviones podrán verse en las instalaciones del Museo del Aire y el Espacio situado en Virginia, a las afueras de Washington. Lejos de las solemnes ceremonias del 70º aniversario del desembarco de Normandía en 2014, a las que acudieron muchos jefes de Estado, cada país ha elegido esta vez organizar actos nacionales.

En París, el presidente francés François Hollande destacó, cuatro meses después de los atentados yihadistas sangrientos de enero, la herencia de la resistencia ante el nazismo ahora que Francia vive un recrudecimiento del comunitarismo, el antisemitismo y la extrema derecha. "Soy judía. Ni me vanaglorio ni me avergüenzo pero siento que el antisemitismo está subiendo en Francia y me da miedo", dijo Thérèsse Szynkaman, 88 años, antigua resistente, al recibir la Legión de Honor en los Inválidos.

Hollande presidió luego una ceremonia en el Arco de Triunfo con el primer ministro, Manuel Valls, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que acudió a París para reunirse con varios de sus homólogos del Golfo. En el Reino Unido, recién salido de la batalla electoral que dio la victoria contundente al Partido Conservador de David Cameron, los rivales de la víspera se encontraron en una ceremonia a la concordia en el memorial Cenotaphe de Londres.

Desde Glasgow a Birmingham, pasando por Cardiff o Londres, el país observó dos minutos de silencio, 70 años después del discurso histórico de Winston Churchill en la radio proclamando el fin de la guerra.

Fuerzas oscuras

Alemania, que renació de los escombros en los que quedó en 1945 y se convirtió en una democracia modelo y una potencia económica, agradeció en una ceremonia en el parlamento a los Aliados occidentales y al Ejército Rojo que hubieran puesto fin al nazismo "al precio de sacrificios inimaginables".

"El fin, el principio", tituló el gran diario de Munich Süddeutsche Zeitung. "El 8 de mayo de 1945 es unánimemente en Alemania el día de la liberación de la dictadura nazi. Pero para llegar hasta ahí, ha habido que hacer un gran camino". En Viena, la "Fiesta de la alegría" estaba prevista en la noche en la plaza de los Héroes, la misma donde centenares de miles de austriacos aclamaron a Hitler por la anexión del país por la Alemania nazi en 1938.

En Moscú, donde los jefes de Estado occidentales arroparon a Vladimir Putin en el 60 aniversario del final de la guerra en 2005, en esta ocasión estarán ausentes de las celebraciones fastuosas previstas el sábado para el 70 aniversario.

Acusan al Kremlín de armar a los separatistas prorrusos del este de Ucrania, una afirmación que Rusia siempre negó. En la Plaza Roja de Moscú desfilarán 16 mil soldados y 194 vehículos blindados, y 143 aviones y helicópteros sobrevolarán el lugar. Rusia celebra el final de la guerra el 9 de mayo y no el 8 por la diferencia de husos horarios entre la capital rusa y Berlín, donde se firmó la capitulación alemana.

La guerra en Ucrania suscita mucha preocupación en el continente, sobre todo entre los exmiembros de la Unión Soviética que integran la Unión Europea y recelan de las aspiraciones rusas. El "lugar de Ucrania" está "dentro del hogar europeo común", declaró el presidente polaco, Bronislaw Komorowski, que inauguró las conmemoraciones del 8 de mayo en la madrugada del viernes.

"Todavía hay en Europa fuerzas que recuerdan los periodos más sombríos de la historia europea del siglo XX, que siguen la lógica de las zonas de influencia y buscan mantener sus vecinos en estado de dependencia de vasallos", dijo Komorowski. Para escenificar su ruptura con Moscú, Ucrania, una ex república soviética que sufrió numerosas bajas entre 1941 y 1945, decidió celebrar por primera vez el final de la guerra el 8 de mayo en lugar del 9.

En Moscú, el empedrado de la Plaza Roja acogerá mañana sábado el mayor alarde de potencial militar del planeta, pero los principales dirigentes mundiales, con la excepción de China, lo verán por televisión. Cada 9 de mayo los rusos celebran el Día de la Victoria, pero este año está marcado por el nuevo antagonismo con Occidente, que ha impuesto sanciones económicas a Rusia por la anexión de Crimea y la injerencia militar de Rusia en la vecina Ucrania.

Excusas para no ir a Moscú

Lo que debía ser una ceremonia conmemorativa se ha transformado en un acto político al que asistirán sólo los aliados del presidente ruso, Vladímir Putin, mientras el máximo representante occidental será el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius. Todos los dirigentes occidentales, desde el estadunidense Barack Obama hasta el francés Francois Hollande y la alemana Angela Merkel, han encontrado excusas para no acudir, aunque ésta última viajará a Moscú el domingo.

Esto contrasta con el 60 aniversario de la victoria en 2005, cuando al desfile en la Plaza Roja acudieron los mandatarios norteamericano, George W. Bush; alemán, Gerhard Schroeder; francés, Jacques Chirac, y japonés, Junichiro Koizumi. Entonces, a Bush no le importó presidir la parada militar sobre el mausoleo que acoge el cuerpo embalsamado de Lenin, lugar de peregrinación de los nostálgicos comunistas.

Los que sí asistirán a la parada serán el líder chino, Xi Jinping; el cubano, Raúl Castro, y el venezolano, Nicolás Maduro, además de los dirigentes indio, egipcio, sudafricano o vietnamita, pero no el norcoreano, Kim Yong-un, que se cayó de la lista en el último momento. Aunque el Kremlin ha restado importancia a las ausencias, la Cancillería rusa ha denunciado presiones por parte de EU para que el mayor número de países frustren la fiesta de Putin.

Varsovia abrió las hostilidades al no invitar en enero a Putin al 70 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz por soldados soviéticos. En cambio, Putin sí fue invitado por París en junio del pasado año a los festejos por el aniversario del desembarco de Normandía, al que asistieron todos los grandes líderes occidentales, incluido Obama.

Sea como sea, Rusia siguió adelante con sus planes de conmemorar a lo grande su victoria sobre el invasor alemán, contienda en la que el Ejército Soviético tomó la capital del III Reich, Berlín, pero la URSS sufrió 27 millones de bajas, entre soldados y civiles. La parada militar "será la más grande de la historia", adelantó el Kremlin, no en vano los asistentes podrán ver casi 200 piezas militares y 143 aviones y helicópteros.

Más de 16 mil soldados, entre los que figurarán unidades chinas, indias y serbias, marcharán durante más de una hora frente a las murallas del Kremlin, a los que se sumarán 2,300 veteranos de la Gran Guerra Patria, como es conocida la contienda en este país. Con todo, el mayor atractivo será el armamento, especialmente el Armata T-14, que está llamado a convertirse en el "más mortífero" tanque del mundo, según los especialistas, por su blindaje y cañón automático.

Llamados a sustituir a los T-90, los Armata han despertado una gran expectación, pese a una avería en el ensayo general del jueves en la Plaza Roja, por su torre teledirigida y un radar capaz de controlar simultáneamente hasta 40 blancos terrestres y 25 blancos aéreos en un radio de 100 kilómetros.

También debutarán los vehículos blindados Rakushka, Bumerang -que dispone de ruedas y es también anfibio- y Taifún -con doce tripulantes y que puede alcanzar hasta 105 kilómetros por hora-, los carros de combate ligeros Kurgánets, el sistema de misiles antitanque Kornet-D y la lanzadera móvil de misiles balísticos Yars.

Otra de las estrellas de la parada serán los cañones autopropulsados de nueva generación Koalitsia-SV, que pueden alcanzar objetivos a 70 kilómetros de distancia y disponen de sistema de navegación por satélite. Además, marcharán por el adoquinado de la plaza los misiles tácticos Iskander, los sistemas antimisiles S-400 Triumf y las baterías con misiles tierra-aire Buk y Tor, mientras se espera la tradicional aparición de misiles intercontinentales, sean los Topol o los Bulavá.

Mientras, el aire será surcado por los bombarderos estratégicos rusos Tu-95, Tu-160 y Tu-22, los cazas Su-27 y Su-35 y los helicópteros Ka-52, Mi-26 y Mi-35, entre otros aparatos. En un claro guiño a la nostalgia regresará el legendario tanque T-34, que hizo estragos entre las tropas alemanas hace 70 años, tras lo que Putin guardará por vez primera en la historia de estos desfiles un minuto de silencio en recuerdo de los caídos en la guerra.