Nueva negociación para impulsar proceso de paz en Ucrania

Negociadores ucranianos, rusos y de los separatistas prorrusos del este del país europeo se reunieron en Minsk, capital de Bielorrusia, mientras siguen las violaciones de la tregua.
Ciudadanos expresan su ira ante una casa dañada por un cohete que mató a una persona en el distrito Oktiabrskiy de Donetsk
Ciudadanos expresan su ira ante una casa dañada por un cohete que mató a una persona en el distrito Oktiabrskiy de Donetsk (AFP)

Minsk

Emisarios de Kiev, de Moscú y de los separatistas del este de Ucrania iniciaron hoy en Minsk una nueva serie de negociaciones para impulsar el proceso de paz, mientras se siguen denunciando violaciones de la tregua. El embajador de Rusia en Ucrania, Mijail Zurabov, la representante de la OSCE, Heidi Tagliavini, el ex presidente ucraniano Leonid Kutchma en representación de Kiev, y dirigentes separatistas se reunieron a partir de las 16:00 hora GMT en un hotel de la capital bielorrusa.

Desde el "protocolo del alto el fuego" firmado entre Kiev y los rebeldes en la capital bielorrusa el 5 de septiembre, el presidente ucraniano Petro Poroshenko propuso garantizar un "estatuto especial" provisorio en las regiones prorrusas del este, acompañado de elecciones locales en diciembre. Estas propuestas, adoptadas por los diputados, estarán en el centro de las negociaciones.

Mientras tanto, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, que acusan a Rusia de "atacar la soberanía de Ucrania" ayudando a los rebeldes con armas y tropas, aplicaron nuevas sanciones a la economía rusa, al borde de la recesión. Y el presidente estadunidense Barack Obama criticó nuevamente el jueves la "agresión" rusa durante la primera visita de su homólogo ucraniano Petro Poroshenko a Washington desde que llegó al poder en mayo.

Soldados rusos en Crimea

Si bien las concesiones políticas de Kiev recibieron esta semana el respaldo de Moscú, los rebeldes hasta ahora rechazaron toda propuesta de las autoridades ucranianas respecto a un territorio cuya independencia piden enérgicamente.

Después de un conflicto de cinco meses que ha dejado casi 2,900 muertos, Kiev y los occidentales toman los anuncios de Moscú con la mayor prudencia, y acusan a Rusia de atizar este conflicto que ha creado las peores tensiones entre Moscú y Occidente desde la Guerra Fría.

La OTAN afirma que unos mil soldados rusos permanecen en territorio ucraniano, y Kiev acusó el jueves a Moscú, que desmiente toda participación activa en este conflicto, de haber acantonado unos cuatro mil soldados rusos "con todos sus equipos y municiones" en la frontera "administrativa" con Crimea, la península ucraniana incorporada a Rusia en marzo.

Las reiteradas violaciones de la tregua, de las cuales se acusan mutuamente los insurgentes prorrusos y el ejército ucraniano, causaron además 32 muertos desde el 5 de septiembre, civiles y militares. La alcaldía de Donetsk, donde se produjeron violentos combates en los últimos meses, señaló hoy "una noche intensa" de bombardeos. Un civil murió.

La población, por su parte, denuncia una tregua ilusoria y continúa viviendo al ritmo de los obuses y pasando las noches en los sótanos. Un dirigente de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Andrei Purguin, indicó el jueves que los participantes hablarán en primer lugar en Minsk de ese "estatuto especial" de las regiones de Donetsk y Lugansk.

Purguin, junto al "primer ministro" de la República Popular de Donetsk, Alexander Zajarchenko, representará a los separatistas. Antes de partir a Minsk, el emisario de Kiev, el ex presidente ucraniano Leonid Kuchma, advirtió a su vez que las negociaciones "en ningún caso podrán hacerse en detrimento de la independencia de Ucrania y de su integridad territorial".

También rechazó "toda forma de federalismo y el reconocimiento de las repúblicas autoproclamadas" en los bastiones rebeldes. El documento de doce puntos, también firmado el 5 de septiembre por el embajador de Rusia en Ucrania y un representante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, contiene disposiciones sobre el control de la frontera ruso-ucraniana con la ayuda de la OSCE y la creación de una zona de seguridad en los territorios fronterizos.

La OSCE abrió formalmente hoy una oficina en Kiev para la observación de las elecciones parlamentarias que tendrán lugar el 26 de octubre, afirmando que su misión contará con cerca de 700 personas para esa votación. Esos comicios brindarán al pueblo ucraniano la primera oportunidad de manifestar su opinión sobre los intentos del presidente prooccidental Petro Poroshenko de resolver la peor crisis de esta ex república soviética desde su independencia, en 1991.