Nota Firmada: Crece la presión sobre Rajoy para que dimita

La dimisión de la líder del PP en Madrid por la corrupción en el partido en el poder ha aumentado el deseo en la formación conservadora para que renuncie y permita la renovación del liderazgo.
El presidente del gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, el pasado viernes en el Congreso de los Diputados
El presidente del gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, el pasado viernes en el Congreso de los Diputados (Reuters)

Madrid

A Mariano Rajoy se le acaba el oxígeno político. La dimisión de la líder de su partido en Madrid por la corrupción en las filas conservadoras ha incrementado la presión interna y externa sobre él para que renuncie y abra la puerta a una renovación en el liderazgo del Partido Popular (PP). "Debería haberlo hecho hace ya mucho tiempo", dijo hoy el portavoz parlamentario del Partido Socialista (PSOE), Antonio Hernando.

La dimisión de Esperanza Aguirre el domingo ha dejado en evidencia al líder del PP en el peor momento: cuando pugna por mantenerse al frente del Gobierno en medio de las negociaciones emprendidas por el socialista Pedro Sánchez para relevarle en La Moncloa.

Si la presidenta del PP madrileño deja su puesto por las acusaciones de financiación ilícita en la rama del partido que controla, ¿no debería hacer lo mismo Rajoy, al frente de una formación golpeada desde hace años por los escándalos de corrupción y en la que el goteo ha continuado en las últimas semanas?

"Los casos no son nunca equiparables mecánicamente", manifestó hoy el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. "Es una decisión personal", dijo la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.

Ministros y altos cargos del PP se esforzaron por negar los paralelismos que con grandes titulares estableció hoy la prensa: "Aguirre enseña el camino a Rajoy y dimite por la corrupción", apuntó en primera página el diario progresista El País. "Aguirre marca el camino a Rajoy de la inaplazable renovación del PP", planteó el liberal El Mundo en su editorial.

La presión sobre Rajoy crece desde las elecciones de diciembre, en las que su partido sufrió una sangría de votos y perdió la mayoría absoluta parlamentaria tras haber perdido ya en mayo de 2015 las grandes cotas de poder regional y municipal que llegó a tener.

Sin capacidad para encontrar aliados que le otorguen el apoyo necesario para ganar una votación de investidura, Rajoy declinó en enero el encargo del rey Felipe VI de intentar formar Gobierno.

Aquella decisión sin precedentes en España desconcertó a su propio partido y dejó la iniciativa política en manos del socialista Pedro Sánchez. Por primera vez intenta formar Ejecutivo el líder de la segunda fuerza más votada en unos comicios y no el de la primera.

Rajoy confía en un fracaso de Sánchez para intentarlo él, esperando que el socialista recapacite su rechazo a entrar en una gran coalición de Gobierno con el PP y Ciudadanos presidida por él.

Pero los escándalos de corrupción que se han destapado en su partido en las últimas semanas -el de Madrid y otro en Valencia, la tercera ciudad del país- y las consecuencias de los pasados, aún en los titulares, han puesto casi en vía muerta una negociación de Rajoy con el partido liberal de Albert Rivera, el único que dejaba abierta una puerta a un posible pacto de gobernabilidad con él.

"Rajoy lidera el PP y ha asumido una cantidad de corrupción que no se puede permitir", sostiene ahora Rivera. "No se puede gobernar España dándole la espalda a la lucha contra la corrupción".

En caso de que ni Sánchez ni él logren formar Gobierno, Rajoy pretende volver a ser el candidato del PP en las elecciones que se convocarían en junio. Pero la prensa española informa desde hace días de que en su partido crecen las voces que quieren su retirada.

El PP es la única de las principales formaciones del país que no ha renovado su liderazgo en los últimos años. Y el de Rajoy puede haberse convertido en un pernicioso lastre para el partido conservador, teniendo en cuenta además que la formación ya no es la única referencia del centro-derecha español. En las elecciones de diciembre, el emergente Ciudadanos entró con 40 escaños y como cuarta fuerza del país en el Congreso de los Diputados.

Rajoy "haría bien en impulsar una ineludible catarsis en el seno del Partido Popular", pedía hoy el editorial de El Mundo, que aboga por una coalición de Gobierno PP-PSOE-Ciudadanos sin Rajoy. "Sólo así podría desbloquearse la investidura y solo así el PP allanaría el camino para recuperar la centralidad política sin atisbo de sombras", sostiene el diario.

El de Rajoy no es el único partido afectado por la corrupción, "pero sí uno de los que menos ha hecho por regenerarse", señaló por su parte el editorial de El País, que considera que "el PP permanece bloqueado por Rajoy". "Cuanto antes lo entienda, menos complicado será formar otro Ejecutivo".