Nombres y Caras: Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía

Llegada al gobierno andaluz tras la dimisión de su predecesor, esta joven política socialista, a quien algunos ven aspirando a la presidencia del gobierno español, es la esperanza de los ...
Susana Díaz, presidenta del gobierno regional de Andalucía y candidata a la reelección, habla en el mitin socialista de fin de campaña en Sevilla
Susana Díaz, presidenta del gobierno regional de Andalucía y candidata a la reelección, habla en el mitin socialista de fin de campaña en Sevilla (AFP)

Madrid

Susana Díaz se enfrentará este domingo por primera vez a las urnas: a sus 40 años y embarazada de cinco meses, la jefa del gobierno de Andalucía se ha convertido en la esperanza del Partido Socialista (PSOE) para retomar el rumbo en un año repleto de citas electorales que culminará con comicios generales en España.

En enero, anunció el adelanto electoral en la región del sur de España, tradicional bastión de los socialistas. La dirección nacional del partido, encabezada por Pedro Sánchez, estará muy pendiente de un resultado que podría revitalizarlo.

Perder Andalucía sería un golpe difícil de asumir para el PSOE. Ganarla, como apuntan las encuestas, un soplo de aire fresco en medio de la peor crisis del partido, que no levanta cabeza desde la derrota en las elecciones generales de noviembre de 2011, en las el PP de Mariano Rajoy se hizo con la victoria.

Susana Díaz Pacheco (Sevilla, 1974) se puso al frente del gobierno de Andalucía en septiembre de 2013, tras la dimisión del hasta entonces presidente, Jose Antonio Griñán, del que era mano derecha.

Hasta entonces, era prácticamente desconocida para la mayor parte de los españoles, pero pronto se convirtió en un valor en alza del PSOE, que era cuestionado por una posible crisis de liderazgo. Cuando hace algo más de medio año hubo que buscar líder en el partido, destacados socialistas le pidieron sin éxito que diera el paso al frente.

En su decisión de adelantar las elecciones, tras romper el pacto de gobierno con Izquierda Unida, algunos vieron una maniobra de la jefa del gobierno regional para saltar a la escena política nacional.

Díaz siempre negó tener la intención de competir con el líder del PSOE por la candidatura a la presidencia del gobierno español de cara a las elecciones generales. "Mi sitio está en Andalucía", dijo en varias ocasiones. Pero es conocida la distancia con Sánchez.

A lo largo de toda la campaña electoral, Díaz solo contó con él en dos ocasiones, frente a la media docena que acudió Mariano Rajoy a apoyar a su candidato en Andalucía, Juan Manuel Moreno, uno de los principales adversarios de la presidenta socialista.

El liderazgo de Pedro Sánchez no llega a cuajar, seis meses después de asumir las riendas del partido. Díaz es la dirigente regional más poderosa y la que mejores resultados obtuvo, dentro del PSOE, en las elecciones europeas del pasado mayo.

Procedente de una familia humilde y nacida en Triana, el barrio más popular de Sevilla, los andaluces la perciben cercana. Es religiosa, está casada y espera su primer hijo. En política, tiene una trayectoria ascendente en la que siempre supo aprovechar las oportunidades.

Según la encuesta más reciente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, estatal), es la candidata mejor valorada en la región del sur de España. El miércoles se enfrentó a su primera "pitada" en plena campaña, cuando un grupo de ciudadanos descontentos con su gestión le increpó por la calle, acusándola de "mentirosa" y "cobarde".

Las urnas pondrán a prueba su liderazgo, poco discutido en el partido y muy respaldado en los sondeos, que le dan la victoria aunque sin una mayoría absoluta. Si así fuera, tendría que recurrir a pactos con otras fuerzas políticas para mantener el Ejecutivo regional en manos del PSOE.

Los socialistas gobiernan Andalucía de forma ininterrumpida desde hace más de 30 años. Los últimos estuvieron marcados por la crisis económica y la elevada tasa de desempleo, superior a la media del país, pero también por casos de corrupción destapados en la región, algunos de los cuales salpicaron directamente al partido.

"No solo se les va a perseguir (a los corruptos), sino que si cometen algún tipo de irregularidad se les va a poner muy difícil que se acerquen a los recursos que son de todos los andaluces", dijo Díaz hace unos días en un acto de campaña electoral.

La presidenta andaluza será, además, la primera dirigente que se enfrente en las urnas al efecto de Podemos, el partido del profesor universitario Pablo Iglesias, que en un año de vida ha dado un vuelco al tablero político en España.

Convertida en uno de los principales adversarios del PSOE, la jefa del gobierno andaluz ya adelantó hace unos días que no pactará con esta formación ni con "la derecha", en alusión al PP del conservador Mariano Rajoy.