Nombres y Caras: Grace Mugabe, aspirante a presidenta de Zimbabwe

La mujer de Robert Mugabe no oculta ya sus aspiraciones de suceder a su marido al frente de los destinos del país africano.
Grace Mugabe (d), con su marido, Robert Mugabe (d), el presidente de Zimbabue, durante un acto público en Harare
Grace Mugabe (d), con su marido, Robert Mugabe (d), el presidente de Zimbabue, durante un acto público en Harare (Reuters)

Harare

Hasta hace poco, Grace Mugabe, -la esposa del veterano presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, 90 años- era conocida por su lujoso tren de vida, pero en los últimos meses reveló una inesperada ambición política que podría llevarla al poder.

Todo indica que Grace Mugabe, 49 años, ingresará esta semana al buró político de la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-FP por sus siglas en inglés), el partido en el poder, cuyo congreso se celebra en Harare hasta el sábado próximo.

Oficialmente Mugabe, en el poder desde la independencia del país en 1980, y que será reelecto al frente del partido, no ha decidido públicamente que su mujer lo suceda en la presidencia. Sin embargo, en agosto pasado, en medio de la batalla por la sucesión, el viejo líder de Zimbabue sorprendió a todos al proponer que su mujer presidiera la potente Liga de la Mujeres del partido.

Grace debe ser confirmada en ese cargo coronando una carrera meteórica que en seis meses la llevó de la simple condición de militante de base a la cúspide del partido. La primera víctima de tal fulminante ascenso fue la vicepresidenta Joice Mujur, veterana de la guerra de independencia y varias veces ministra, expulsada de la dirección del partido tras ser acusada de corrupción.

La segunda podría ser el ministro de Justicia, Emmerson Mnangagwz, el nombre que más sonaba para la sucesión. Los observadores consideran que Grace Mugabe tiene aspiraciones dinásticas.

Ella "no tiene apoyo popular y no entra en el molde de elección de los dirigentes de la ZANU-PF. En principio hay que tener galones ganados durante la lucha de liberación o una larga carrera en el partido", dice el analista político Earnest Mudzengi.

"La sacaron literalmente de la chistera. Y desde entonces busca enemigos; sólo hay que fijarse en la purga en el interior del partido", agrega. La falta de popularidad y la propensión a sembrar cizaña en el partido no representan nada frente a los enormes intereses que Grace Mugabe tendrá que proteger si su marido muere o abandona el poder.

Importante terrateniente

Grace Mugabe se convirtió en una importante terrateniente mediante la polémica reforma agraria de la década de 2000, que condujo a la expulsión de miles de hacendados blancos de sus tierras que fueron entregadas a zimbabuenses negros. Grace Marufu, su nombre de soltera, nació el 23 de julio de 1965 en Sudáfrica.

Antes de convertirse en la amante de Mugabe, de quien era la secretaria particular, estuvo casada con un piloto de la Fuerza Aérea, con quien tuvo un hijo. Con Robert Mugabe, que le lleva 41 años de edad, Grace tuvo tres hijos, dos de ellos antes de que muriera su esposa legítima, Sally, oriunda de Ghana.

Sally, que tuvo un destacado papel en la lucha por la independencia, murió en 1992. Mugabe contrajo matrimonio con Grace en 1996, en presencia de miles de invitados, entre los cuales figuraba el presidente sudafricano Nelson Mandela.

Grace Mugabe se hizo célebre antes que nada por su afición al lujo, ganándose apodos como "Gucci Grace" o "primera compradora", en vez de primera dama. En 2009 agredió a un fotógrafo británico en Hong Kong que la había descubierto en un hotel de lujo.

El año pasado, en un documental de la televisión pública sudafricana, Grace Mugabe dijo que los comentarios sobre su tren de vida la dejaban indiferente. En las últimas semanas, desde que decidió volcarse a la actividad política, la mujer de Mugabe empezó a rectificar su imagen.

Sus partidarios hacen circular nuevos sobrenombres como "Dr Amai" (Doctor Mamá), "Unificadora" o "Reina de Reinas". Además se doctoró en filosofía en la Universidad de Zimbabue, presidida por su marido. Según los medios de prensa, se había inscrito en la Universidad apenas tres meses antes de defender su tesis de doctorado.