Nombres y Caras: Frank Bainimarama, líder golpista de Fiji

El ganador de las elecciones en el archipiélago polinesio, que ya ha conocido el gobierno gracias a un golpe de Estado, es un militar que defiende la armonía étnica en su paradisíaco país.
Voreqe Bainimarama (d) lleva a su nieta en sus brazos, después de depositar su voto en la escuela Vatuwaqa en Suva, el 17 de septiembre
Voreqe Bainimarama (d) lleva a su nieta en sus brazos, después de depositar su voto en la escuela Vatuwaqa en Suva, el 17 de septiembre (AFP)

Sydney

El líder golpista de Fiyi, Frank Bainimarama, vencedor en las últimas elecciones parlamentarias entre acusaciones de fraude, se presenta como un defensor de la armonía étnica en el archipiélago, mientras que sus detractores lo acusan de violar los derechos humanos.

Bainimarama, de 60 años, lleva casi una década tratando de convencer a la comunidad internacional de que el golpe de Estado que encabezó en 2006 fue un mal necesario para erradicar la corrupción y las "políticas racistas" del Gobierno del ex primer ministro Laisenia Qarase.

La asonada provocó la suspensión de Fiyi en la Mancomunidad de Naciones británica (Comonwealth) y el aislamiento por parte de la Unión Europea y sus aliados tradicionales, Australia y Nueva Zelanda, hueco que compensaron en parte China e India. Ocho años más tarde, el ex jefe del Ejército hasta el pasado marzo y primer ministro interino se presentó a los comicios como el candidato favorito en las encuestas.

En 2009, Bainimarama recibió a un periodista del diario The Australian con el brazo en alto y saludando con un "¡heil Hitler!", en una irónica muestra de su humor negro. A continuación explicó: "Yo no soy un dictador. Soy el primer ministro de este país y hay un presidente". Bainimarama anunció ese mismo año el compromiso de celebrar comicios, lo que abrió un proceso de acercamiento con Australia y Nueva Zelanda, países que visitó recientemente.

Al año siguiente aprobó una Constitución en la que se otorgó inmunidad y el pasado febrero renunció como jefe del Ejército para centrarse en la campaña electoral al frente de su Partido FijiFirst (Primero Fiyi). La política de Fiyi, que desde su independencia ha sufrido cuatro golpes de Estado, ha estado dominada por las tensiones entre la comunidad fiyiana melanesia, la mayoritaria y poseedora de las tierras, y la de origen indio, que llegó durante la época colonial y ahora domina el comercio.

En los primeros años tras la independencia la comunidad de origen indio superaba ligeramente (49 %) a la autóctona (46 %), porcentaje que se revertió tras varias campañas y asonadas por parte de la élite indígena. Uno de estos golpes, el de 2000, fue abortado por la intervención de Banimarama, aunque seis años más tarde él mismo dirigió otra asonada incruenta contra un Ejecutivo al que acusaba de buscar la discriminación de los fiyianos de origen indio y otras minorías.

En una intervención ante la Asamblea de la ONU en Nueva York en 2013, el ex militar defendió el golpe de Estado como única forma de evitar que los fiyianos de origen indio se convirtieran en "ciudadanos de segunda clase". "Decenas de miles de fiyianos sufrieron y muchos tomaron la decisión de abandonar su hogar para siempre, abandonar Fiyi. Éste es uno de los episodios más vergonzosos de nuestra historia y tengo la determinación de que esto no vuelva a pasar nunca, nunca más", aseveró en su intervención.

"Debemos evitar que nuestros conciudadanos sean de segunda clase, menos que su vecino", apostilló. Sin embargo, sus críticos lo acusan de tener un carácter iracundo y de violar sistemáticamente la libertad de prensa, los derechos de los trabajadores y atajar a sus críticos con la cárcel o la deportación. "Cada año, cerca de 400 mil turistas acuden en tropel a las prístinas islas de Fiyi, donde el exterior celestial apenas deja vislumbrar un turbulento pasado político", señaló este año Human Rights Watch.

La ONG advirtió además de que la Constitución, aprobada sin consulta popular, no respeta los derechos de asociación, asamblea o la libertad de expresión. Tras la asonada de 2006, al menos cuatro personas han muerto bajo custodia militar o policial, mientras que Amnistía Internacional acusa a las autoridades de usar la intimidación y la tortura contra activistas y periodistas.

El propio Bainimarama amenazó e insultó a un sacerdote católico que lo había criticado, según denunció el año pasado el propio religioso, el australiano Kevin Barr. Josaia Voreqe Bainimarama nació el 27 de abril de 1954 en la localidad de Kiuva, unos 36 kilómetros al noroeste de la capital, Suva, en una familia metodista fiyiana, aunque se formó en un colegio católico.

En 1975, ingresó en la Marina y fue escalando en el escalafón militar y, en 1999, fue nombrado jefe de las Fuerzas Armadas del archipiélago. Actualmente ostenta el rango de contra-almirante. Bilingüe en inglés y fiyiano, el militar entrenó durante seis meses en el buque chileno Escuela Esmeralda, se ha formado en Estados Unidos, Australia o Malasia y, en los años 80, participó en una misión de observadores en la Península del Sinaí, en Egipto.

Aunque Fiyi se independizó en 1970 y se convirtió en una república 17 años más tarde, Bainimarama se confiesa un "admirador leal" de la reina de Inglaterra, Isabel II, de quien tiene retratos en su despacho, junto con los de su familia. Corpulento y de carácter dominante, el ex militar es un apasionado de los deportes, sobre todo el rugby y el atletismo, y está casado con Maria Makitalena, con la que tiene seis hijos y varios nietos.