Nombres y Caras: Daniel Urresti, político peruano en ascenso

El ex ministro de Defensa, general retirado, recientemente cesado en el último cambio de gobierno de Humala, ve como su popularidad crece día a día en parte por su extraordinario uso del Twitter.
Daniel Urresti saluda en la ceremonia en la que fue sustituido en su cargo, en el palacio presidencial de Lima
Daniel Urresti saluda en la ceremonia en la que fue sustituido en su cargo, en el palacio presidencial de Lima (AFP)

Lima

"Síganme por Twitter", fue la frase con que se despidió de su cargo de ministro de Interior el general en retiro del Ejército Daniel Urresti, después de que fuera sustituido la noche del martes pasado, 17 de febrero, en un esfuerzo del presidente del Perú, Ollanta Humala, por congraciarse con la oposición.

La frase, de apariencia inocente, no lo es. Es más una declaración de guerra. Urresti, un personaje pintoresco de 58 años, ha hecho de Twitter un arma poderosa, donde entre chistes, insultos y verdades dispara contra los adversarios y los arrincona.

"Ya tienen mi cabeza", les dijo con resignación a sus enemigos de los partidos Fuerza Popular (FP) y Aprista Peruano (PAP), de los virtuales candidatos presidenciales Keiko Fujimori y Alan García, respectivamente. Pero luego advirtió: "Soy libre al fin".

Urresti, reemplazado por Luis Pérez Guadalupe, anunció ayer su inscripción en el Partido Nacionalista de Humala, con miras a las elecciones generales de 2016, aunque no especificó por qué cargo competirá.

Urresti fue el ministro con mayor popularidad en el gabinete peruano en los últimos meses, con un pico de 47 % de apoyo en enero pasado en la encuesta de Pulso Perú, pero también fue el más criticado por la oposición por sus permanentes enfrentamientos verbales con sus dirigentes.

Precisamente, esa popularidad llevó a las encuestadoras a consultar sobre el futuro político de Urresti, un general del Ejército retirado, y se convirtió en una hipotética carta del oficialismo para las elecciones presidenciales de 2016.

"Este jueves me inscribiré al Partido Nacionalista y comenzaré de cero", declaró Urresti en el programa dominical "Sin Medias Tintas" del canal Latina. "Veremos en estos meses previos a un proceso electoral, hasta dónde puedo ir ascendiendo como soldado en el trabajo que haga en las bases", agregó el ex ministro.

Según Urresti, Humala y su esposa Nadine Heredia, actual presidenta del partido Nacionalista, aceptaron su ingreso y el hecho de que quiere comenzar en política "como un soldado".

Tras su salida del gabinete, Urresti volvió a cargar sus dardos contra la lideresa opositora Keiko Fujimori para preguntarle, a través de las redes sociales, que "si llega a ser presidenta, ¿renunciará por fax o por Twitter?", en alusión a la renuncia de su padre, el exmandatario Alberto Fujimori, en 2000, en medio de un escándalo de corrupción.

Sobre el ex mandatario Alan García, a quien calificó como el "señor del ego", Urresti anticipó que pondría su "granito de arena" para que "no regrese al poder".
Fujimori y García podrían reencontrarse con su odiado Urresti en las elecciones del año entrante. El general ha dicho que tomará unos días para evaluar si se postula, y los expertos anticipan que a pesar de su talante, o quizás por ese mismo talante, es una figura a tener en cuenta.

Hasta hace cuatro meses, Urresti era un desconocido para la opinión pública que dirigía la batalla contra la minería ilegal. Fue entonces que Humala lo hizo ministro de Interior y destapó a una personalidad protagónica que se ganó el mote de "Figurresti".

Urresti le declaró la guerra a la delincuencia, se vistió de policía y participó en persona en operaciones en que se golpeó a narcotraficantes o ladrones. Los expertos le recordaron que esa no era función de un ministro, pero en la clases populares nació la idea de una especie de "superhéroe" made in Perú.

Los números prueban que la seguridad no mejoró con "Figurresti". Pero su imagen de luchador contra el mal estaba instalada y la utilizó para, desde Twitter, despacharse con todo contra la oposición y en especial contra Fujimori y García.

Basta que escriba "señora" para que se sepa que el mensaje está dirigido a Fujimori. Con "Señor del Ego", está claro que se viene una andanada contra García. Para todo el que lo criticara, tenía listo un tuit, hasta que hace unas semanas la presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara, se lo prohibió.

Los tuits de Urresti golpean los puntos más sensibles del aprismo y el fujimorismo. La mayoría hacen referencia a la corrupción que enloda a esos dos sectores. Generalmente recurre al humor y al sarcasmo, cuando no al insulto y la burla, y las respuestas destempladas de los aludidos generan más hilaridad.

"Me van a extrañar. Ustedes no puden decirlo por ser reporteros, pero detrás de las cámaras ustedes son: 'Viva Urresti'", fue la manera como se despidió de los periodistas, antes de que, en un hecho infrecuente, posara para una serie de selfies con fotógrafos.

Urresti se ha ganado las iras de buena parte de la población, que lo ven como un personaje de poses militaristas, machista y sobre todo vulgar. Pero un 48 por ciento lo apoya en los sondeos, una cifra que hace palidecer de envidia a sus rivales.

¿Se verá al general en el terreno electoral? Parece difícil que una personalidad egocéntrica como la suya pueda desaprovechar la coyuntura para un poco más de figuración. Sobre cómo lo verán los peruanos ahora que no es ministro, todavía quedan interrogantes.

Antes, sin embargo, Urresti debe enfrentar a un fantasma que lo persigue desde 1988: La Fiscalía examinará si es cierto que, como dicen testigos, fue quien dio, como militar, la orden de asesinar al periodista Hugo Bustíos, corresponsal de la revista Caretas en el departamento de Ayacucho.

Si la Fiscalía documenta la culpa del entonces capitán, su futuro podría estar en la cárcel. Pero si no, es posible que su nombre se pierda en el anonimato o resuene aún mucho más que en los últimos cuatro meses.