Nombres y Caras: Jeb Bush, otro príncipe de la dinastía Bush tras la Casa Blanca

De ser nominado candidato republicano y ganar las elecciones en 2016, será el tercer miembro de la dinastía más famosa de la historia de EU en llegar a la presidencia, aunque, como señala con ...
Jeb Bush, al anunciar de forma oficial su decisión de competir por la candidatura republicana a la Casa Blanca en el Miami Dade College
Jeb Bush, al anunciar de forma oficial su decisión de competir por la candidatura republicana a la Casa Blanca en el Miami Dade College (EFE)

Miami

Descendiente de una de las sagas familiares que más poder ha acumulado en Estados Unidos, el republicano Jeb Bush, de talante moderado, larga experiencia y palabra tranquila, hizo este lunes oficial su salto a la competición por la silla presidencial.

Pese a la aversión que siente por el uso de la palabra "dinastía" junto a su apellido, su pertenencia a un clan que ha ocupado un lugar central en la vida publica estadunidense es una herencia que Bush no puede orillar, ya sea como escollo o capital político.

A su favor, la discreción en torno a su intimidad, alejado de los focos mediáticos, un patrón que se repite entre los miembros de la familia Bush, que ha dado ya dos presidentes al país: su padre, George H. W. Bush (1989-1993), y su hermano George W. Bush (2001-2009), los dos republicanos, al igual que John Ellis "Jeb" Bush.

Ahora, el ex gobernador de Florida (1999-2007) afronta, tras años alejado de la "arena" de la política, el reto de convencer a las bases republicanas de que su ideario y programa de gobierno es el que necesita el país.

Jeb Bush recorrió sin descanso Estados Unidos para impulsar la candidatura presidencial de su padre George W.H. Bush en 1988 y como gobernador de Florida fue clave en la victoria de su hermano George W. Ahora es el propio Jeb quien va tras la Casa Blanca.

Si gana las elecciones en 2016, será el tercer Bush en ser electo presidente, prolongando el reinado de la dinastía política más famosa de la historia de Estados Unidos. El último presidente del Partido Repúblicano sin ese apellido fue Ronald Reagan (1981-1989).

Con 62 años, Jeb Bush ha prometido ser un "guerrero alegre" durante su campaña. El conservador pragmático tiene la tarea de convencer a las bases de su partido que es uno de ellos, mientras mantiene suficientes posturas de centro-derecha para atraer a los independientes, vitales para ganar las elecciones.

Casado con una mexicana y conocedor del español, Bush ha generado rechazo en las bases más conservadoras por su postura a favor de una reforma migratoria para potencialmente regularizar la situación de los once millones de indocumentados en Estados Unidos, la mayor parte de ellos latinoamericanos.

Bush insiste en que esa medida impulsará la economía mucho más que las deportaciones masivas que defienden algunos líderes duros de su partido. También ha osado criticar el rezago del sistema educativo estadunidense frente a países europeos o asiáticos y ha dicho que podría elevar los impuestos como parte de un acuerdo para reducir el déficit, casi un sacrilegio en ciertos sectores republicanos.

En cambio, Bush se ha mostrado muy crítico con la política no intervencionista del presidente Barack Obama en el exterior y ha cuestionado con dureza el acercamiento diplomático hacia Irán y Cuba, que a su juicio sólo puede reforzar a esos dos regímenes.

En opinión de Bush, el acercamiento de la Administración Obama al "Estado policial comunista" cubano refleja el "fracaso" del Gobierno de EU en contraatacar con firmeza a regímenes que, como el cubano y el venezolano, "continúan comprometidos en actividades en el exterior que minan la estabilidad de la región".

En un tono más moderado, ha arremetido también contra el nuevo sistema sanitario del presidente, conocido como Obamacare, pero también ha reconocido que su partido debe proponer una "alternativa" a la población más desfavorecida que no puede pagar un seguro de salud.

Contrario al uso medicinal de la mariguana, Bush no ha eludido tampoco el debate sobre el matrimonio homosexual, y aunque defiende el enlace "tradicional" entre hombre y mujer, se ha mostrado siempre respetuoso con la unión de parejas del mismo sexo.

Más analítico y metódico que su hermano y más ideológico que su padre, Jeb Bush ha admitido que su apellido puede causarle eventuales problemas. "Amo a mi padre, amo a mi hermano (...) Pero yo soy yo", dijo en febrero.

Indiscreciones de juventud

John Ellis Bush (sus iniciales forman el apodo que aún usa, Jeb) nació el 11 de febrero 1953 en Midland, Texas, donde creció antes de ingresar a la institución educativa de élite Phillips Academy, siguiendo los pasos de su hermano y su padre. "Bebí alcohol y fumé mariguana" en la escuela, admitió en febrero al Huffington Post.

Dentro de un programa estudiantil, viajó a México en 1970 donde conoció al amor de su vida, la mexicana Columba Garnica Gallo. Se casaron en la Universidad de Texas, donde Bush destacó como estudiante.

En 1977, con solo 24 años, viajó a Caracas, la capital venezolana, donde se desempeñó como gerente de una oficina del Texas Commerce Bank. Tras trabajar como voluntario en la campaña de su padre en 1980, Bush se instaló en Florida, donde se desempeñó en bienes raíces hasta que fue designado como el secretario de Comercio del estado.

Su primer intento de ser gobernador fracasó en 1994, por imprudentes declaraciones. Interrogado sobre lo que haría por los negros de ser gobernador, Bush respondió "probablemente nada", como una manera de subrayar la igualdad en el tratamiento de los ciudadanos. Ese año se convirtió a la religión de su esposa, el catolicismo. "Me hizo mejor persona", dijo Bush al diario The New York Times en marzo.

Gobernador conservador

En 1998 logró la gobernación de Florida, estado que dirigió por ocho años con una ideología muy conservadora. Bajó los impuestos, privatizó empleos públicos, lanzó un sistema de privatización de escuelas (luego considerado inconstitucional) e intervino para evitar que fuera "desconectada" Terri Schiavo, que tenía muerte cerebral.

Promulgó también la controversial ley que autoriza a las personas que se sienten amenazadas a usar fuerza letal para defenderse. Los demócratas recuerdan con amargura las reñidas elecciones presidenciales de 2000, que luego de un recuento interminable de votos en Florida terminó ganando su hermano George. Una comisión estadunidense para los derechos civiles denunció posteriormente muchas fallas en el proceso.

Bush parte como uno de los candidatos favoritos entre las filas republicanas: le avalan su trayectoria política, su talante moderado, los logros cosechados durante su mandato en Florida, y, pese a generar dudas entre quienes le recriminan su falta de garra verbal, esa debilidad la compensa con su experiencia política y empresarial y sus propuestas centristas.

Conviene también recordar que Bush puso punto final a su etapa al frente de Florida con un alto grado de aprobación (en torno al 60 %) a su gestión. Según aseguró a Efe Adam Segal, director del Proyecto del Votante Hispano de la Universidad Johns Hopkins, situada en Washington, Jeb Bush es un caso único, un anglo convertido en un "latino honorario, bilingüe, con una esposa mexicana y unos hijos que se identifican con la cultura hispana".

En opinión de Segal, las elecciones presidenciales de 2016 van a ser las más "emocionantes que se han producido en mucho tiempo en Estados Unidos, en cuanto al papel del voto hispano", con dos candidatos de origen hispano, Marco Rubio y Ted Cruz, y otro, Jeb Bush, con enorme empatía con la comunidad latina y que espera acercar el Partido Republicano a los latinos.

En cuanto al peso de la "púrpura" que conlleva su apellido, no es menos cierto que este le ayudará sobremanera en la recaudación de donaciones millonarias para su carrera dentro del Partido Republicano por llegar al Despacho Oval.

El republicano, graduado de la Universidad de Texas en Estudios Latinoamericanos en 1973, se casó con su novia, Columba, en 1974, y poco después fue contratado por la división internacional del Commerce Bank de Texas, dirigido por Ben Love, un amigo muy cercano de la familia.

A principios de los años 80, Bush se mudó al condado de Miami-Dade, donde comenzó a trabajar en una de las principales empresas de bienes raíces del sur de Florida, Codina Group, de la que posteriormente se convirtió en socio.

Tras despedirse de la gobernación de Florida en 2007, Bush tuvo un asiento en el consejo del fondo de inversión inmobiliario Rayonier Inc y fue asesor en el banco británico Barclays, cargos a los que renunció en meses pasados para concentrarse en la preparación de su candidatura para las elecciones presidenciales de 2016.

Bush ha estado alejado de los puestos públicos por ocho años, tiempo durante el cual se dedicó a amasar riqueza con diversas inversiones. Aun cuando rompió con sus intereses empresariales antes de lanzarse a la Casa Blanca, para evitar cualquier apariencia de conflicto de intereses, su pasado será intensamente revisado, como fue el del millonario Mitt Romney, candidato en 2012.

Pero Bush ha minimizado cualquier semejanza con su colega republicano: "Es como comparar una manzana y un cacahuete".