Nombres y Caras: Andy Coulson, ex hombre de confianza de Cameron

Caído en desgracia por el escándalo de las escuchas telefónicas en el Reino Unido, el mayor que ha afectado a la prensa británica, fue director de comunicaciones del primer ministro británico.
Andy Coulson, ex director de comunicaciones del primer ministro británico David Cameron, en el centro del escándalo de las escuchas
Andy Coulson, ex director de comunicaciones del primer ministro británico David Cameron, en el centro del escándalo de las escuchas (AFP)

Londres

Andy Coulson, declarado culpable por el caso de las escuchas, fue director de comunicaciones del primer ministro británico, David Cameron, y una pieza central del mayor escándalo que haya sacudido jamás a la prensa del Reino Unido.

Antes de empezar a trabajar para Cameron en 2007 cuando éste era líder de la oposición conservadora, Coulson, de 46 años, fue director del ahora desaparecido dominical News of the World, famoso por sus exclusivas sobre la vida de ricos y famosos. Casado con Eloise Coulson y padre de dos hijos, el periodista fue declarado culpable por un jurado del tribunal londinense de Old Baily de conspirar para interceptar teléfonos entre 2000 y 2006.

Nacido el 21 de enero de 1968 en la localidad de Billericay, en el condado de Essex (sureste de Inglaterra), Andrew Edward Coulson procede de una familia de pocos recursos. Dio sus primeros pasos en el mundo del periodismo a los 18 años, trabajando para el rotativo local Basildon Echo. Con deseos de llegar lejos, Coulson consiguió en dos años pasar al diario sensacionalista The Sun, de la mano del famoso periodista Piers Morgan, ex director del Daily Mirror.

En 1994 pasó al tabloide conservador Daily Mail, pero sólo duró nueve meses, pues volvió a recibir otra oferta de The Sun para editar Bizarre, una columna dedicada al mundo del espectáculo. Su ascenso en el competitivo mundo del periodismo británico fue imparable y en el año 2000 fue nombrado subdirector del News of the World, cuando estaba al frente de este tabloide Rebekah Brooks, con la que llegó a tener una relación sentimental.

Tras la salida de Brooks, Coulson, que ya disfrutaba de la confianza del magnate de la prensa Rupert Murdoch, pasó a ocupar la dirección en momentos en que, sin que nadie lo supiera, el tabloide conseguía exclusivas de ricos y famosos, pero fruto de pinchazos telefónicos.

Gran defensor del trabajo de investigación de la prensa británica, Andy Coulson llegó a decir en 2005 que los "tabloides de este país hacen más por su gente que cualquier otro diario del mundo". Pero, mientras estaba en el News of the World, empezaron las primeras investigaciones sobre las sospechas de escuchas ilegales.

Estas pesquisas llevaron a la imputación de Clive Goodman, el periodista encargado de la información sobre la monarquía británica, que debió cumplir en 2007 cuatro meses de cárcel por intervenir ilegalmente teléfonos. Esa condena obligó a Coulson a dimitir del dominical en 2007, pero sus buenos vínculos con el Partido Conservador británico, por entonces en la oposición, le llevaron a hacerse cargo de la dirección de comunicación de esa formación.

Con la llegada al poder de los conservadores en 2010, que formaron un Gobierno de coalición con los liberaldemócratas, Cameron se apresuró a ratificar a Coulson en el cargo en la residencia oficial de Downing Street, pese a las sospechas denunciadas entonces por los medios británicos acerca de las escuchas ilegales.

En más de una ocasión, el primer ministro defendió a Coulson a capa y espada, hasta tal punto que se empecinó en mantenerlo en Downing Street cuando las sospechas eran cada vez más claras. Ante la gran presión de los medios y de los partidos de la oposición en momentos en que la Policía investigaba las denuncias de los pinchazos, Coulson presentó su dimisión el 21 de enero de 2011.

Ese mismo año, el 8 de julio, Coulson fue detenido por la Policía Metropolitana de Londres en relación con denuncias de "corrupción" y por "las escuchas". Sin embargo, el periodista negó ser culpable de los cargos que se le imputaban, incluido uno relacionado con el pago a agentes de Policía para obtener agendas de miembros de la familia real británica.

Poco después de conocerse el dictamen, David Cameron se vio obligado a pedir "sinceras disculpas" por haber contratado a Andy Coulson y dejó claro que asume su "total responsabilidad".