Nombres y Caras: Abdelaziz Buteflika, presidente de Argelia

Hospitalizado en Francia, el mandatario africano es un hombre aferrado al poder desde la independencia de su país, que consiguió el pasado abril un cuarto mandato de cinco años.
Abdelaziz Buteflika, presidente de Argelia, es una figura histórica del país norteafricano desde su independencia
Abdelaziz Buteflika, presidente de Argelia, es una figura histórica del país norteafricano desde su independencia (AFP)

Argel

El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, hospitalizado en Francia, y debilitado desde que sufrió un derrame cerebral en 2013, es un hombre aferrado al poder que consiguió en abril un cuarto mandato de cinco años.

A sus 77 años, Buteflika tiene el récord de longevidad para un presidente argelino con quince años en el cargo, sin contar los 16 años en los que fue ministro, casi siempre al frente de la diplomacia. Entre los dos periodos vivió años alejado del poder.

Pero desde hace más de un año, el presidente se convirtió en el gran ausente de la vida política argelina, lo que no le impidió ser reelegido en abril con el 81% de los votos, a pesar de que ni siquiera participó en la campaña electoral.

Cuando conquistó el poder en 1999, respondiendo a la llamada del ejército que veía en él al hombre de la reconciliación nacional, nadie habría apostado por semejante longevidad en el poder, ya que la Constitución limitaba el número de mandatos presidenciales a dos. En 2005, tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital de Val de Grâce en París, tras sufrir una hemorragia gástrica.

Aunque no volvió a recobrar la energía de su primer mandato, Buteflika sí encontró los recursos necesarios para hacer saltar el cerrojo constitucional que limitaba el número de mandatos presidenciales y ser reelegido por tercera vez. En abril comenzó su cuarto mandato, a pesar de haber sufrido un derrame cerebral tan solo un año antes.

Desde entonces, solo hizo dos apariciones públicas en las que se le vio desplazarse en silla de ruedas y donde mostró problemas de elocución.

Ministro a los 25 años

Nacido el 2 de marzo de 1937 en Ujda (Marruecos) en una familia originaria de Tlemcen (oeste de Argelia), Buteflika se unió en 1956 al ALN en su lucha contra Francia.

Con la llegada de la independencia del país, cuando tenía 25 años, se convirtió en ministro de Deportes y Turismo, bajo la presidencia de Ahmed Ben Bella, y en 1963 obtuvo la cartera de Relaciones Exteriores, que conservó hasta 1979.

En junio de 1965 apoyó a Huari Bumedian, entonces ministro de Defensa, que derrocó a Ben Bella. Pero pese a considerarse como el sucesor de Bumedian, fue descartado y optó por exiliarse a Dubái y en Ginebra.

Regresó como candidato a la presidencia en abril de 1999, y acabó siendo el único ya que sus seis adversarios se retiraron convencidos de que habría fraudes.

Artífice de la reconciliación

Electo como presidente en abril de 1999 en un país en plena guerra civil, "Butef", como lo llaman familiarmente sus compatriotas, se esforzó por restablecer la paz después de una guerra que causó unos 200 mil muertos, según fuentes oficiales.

En septiembre de 1999 consiguió un "sí" masivo en el referéndum sobre la ley para la concordia civil, que amnistía a los islamistas armados que no hayan cometido crímenes de sangre y violaciones y se sometan a la autoridad del Estado. Con ello logró que miles de islamistas se rindieran.

Acusado por sus detractores de ser un títere del ejército, Buteflika, antiguo oficial del Ejército de Liberación Nacional (ALN), quiso mostrar su independencia respecto a esta poderosa institución.

Después de que la prensa lo acusara de querer dividir el ejército entre, por un lado, los servicios de inteligencia y por otro el Estado Mayor, para controlarlo mejor, él calificó estas acusaciones de "ficticias".

Buteflika, vestido siempre con un traje impecable, por mucho calor que haga, fue reelegido en 2004, y de nuevo en 2009 gracias a una revisión de la Constitución que suprime el límite del número de mandatos presidenciales.

En 2011, cuando la primavera árabe provocó la caída de varios dirigentes, él se apresuró a anunciar reformas, consideradas demasiado tibias por la oposición. Un ex ministro recuerda que era un hombre "versátil" y temido por sus colaboradores. "Era tan despectivo que sus jefes de gobierno no se atrevían a tomar la palabra en los consejos de ministros", asegura.

Pese a sus problemas de salud, Buteflika no designó a ningún heredero y despidió incluso, en agosto, a su consejero especial Abdelaziz Beljadem, personalidad importante que no escondía su ambición de ocupar el puesto de presidente en el futuro.