Niños egipcios pintan su dolor

En la ciudad egipcia de Port Said, un concurso de dibujos infantiles muestra el dolor de los niños, luego de las manifestaciones violentas contra la cúpula militar.

Port Said

El primer premio del concurso de pintura infantil de Port Said destaca por sus llamativos colores, pero no es el típico dibujo que se espera de un niño: una fila de personas en duelo escoltando el ataúd de un manifestante, envuelto en la bandera egipcia, entre nubes de gas lacrimógeno de la policía.

Al igual que sus compatriotas en El Cairo y Alejandría, los habitantes de Port Said, en el extremo norte del canal de Suez, han resistido recortes de gasolina y largas filas ante las panaderías propiedad del Estado durante los últimos años.

Vivieron las multitudinarias protestas que acabaron con el derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero de 2011, las multitudinarias protestas contra la cúpula militar que asumió el poder y las multitudinarias protestas contra el presidente islamista depuesto por los militares en julio, Mohamed Mursi. Y aún no se han recuperado de la tragedia en el estadio de fútbol de Port Said, donde murieron 74 personas en febrero de 2012.

Revolviendo entre viejas cajas de sus padres, profesores de arte, el arquitecto Tarek Labib encontró viejas fotografías de dibujos infantiles, coloridas pero oscuras. En ellas aparecían cadáveres, casa ardiendo y paracaídistas que descendían. Labib investigó y se enteró de que sus padres, ya fallecidos, organizaron un taller de arte para los niños de Port Said inmediatamente después de la Crisis de Suez, en 1956, como una especie de terapia para exorcizar sus recuerdos.

Aquello sirvió de inspiración para un concurso en el que se animaba a niños y adolescentes de la ciudad a pintar sus vidas en Port Said en los últimos años. Los dibujos entregados por los 31 participantes también eran coloridos y oscuros a la vez: hinchas de un equipo de fútbol en piscinas de sangre, protestas anti Mursi y gente empobrecida guardando fila para conseguir un trozo de pan.

Una de las participantes es Shahed, una niña de 13 años cuya abuela había participado en el taller tras la Crisis de Suez. En aquel entonces, Hoda al Bani dibujó a una madre en llanto con un niño sangrando en brazos y dos soldados sin rostro detrás. Su dibujo y el de otros niños se exhibieron también en El Cairo y varias ciudades europeas hasta que acabaron depositados en la embajada egipcia en Roma.

Ahora, esos dibujos de hace más de medio siglo y los nuevos se reúnen en la muestra "Los niños de Port Said 1956/2013", organizada por Labib, la galería Ganna y la revista cultural "Al Rawi".

"Mi familia estaba preocupada, pero de todas formas fui a las manifestaciones porque sentía que había que hacer algo contra la injusticia", dice la artista quinceañera Amal Yahya el Fakiri, ganadora del reciente concurso. Su padre, sentado junto a ella, afirma que simpatizaba con ese activismo de la joven.

La historia reciente no ha sido amable con Port Said, y parece que los de fuera evitan la ciudad. Apenas hay turistas, e incluso resulta raro encontrar coches con la matrícula de El Cairo. "Nuestra ciudad tiene mala fama", afirma Fatma Fathi, que ayudó a preparar el concurso. Pero sus vecinos esperan que la ciudad se recupere, que el fútbol de primer nivel regrese y que sus niños vuelvan a pintar dibujos de niños.