Neves, el "playboy" que busca desafiar a Rousseff

Lo acusan de tener un pasado de sibarita, mujeriego y amante de las fiestas en Río. Él no lo niega, pero asegura que esos tiempos ya quedaron atrás. Ahora, enfoca las baterías contra la actual ...
Ayer, Aécio Neves fue proclamado candidato de los socialdemócratas.
Ayer, Aécio Neves fue proclamado candidato de los socialdemócratas. (Bosco Martin-EFE)

Brasilia

Aécio Neves parecía predestinado para la política, pero durante su juventud llegó a dudarlo y se labró una fama de playboy que conspiraba contra ese designio. Sin embargo, se ha redimido y ahora se propone llegar a la presidencia de Brasil.

Neves, economista de 54 años, fue proclamado ayer como candidato presidencial del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y asumirá el desafío de intentar desalojar del poder a Dilma Rousseff, quien aspira a un segundo mandato por el Partido de los Trabajadores (PT).

El candidato socialdemócrata defiende el legado del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-1998 y 1999-2002), tildado de “neoliberal” por el PT, pero que fue quien estabilizó la economía e inició los programas sociales ampliados luego por Luiz Inácio Lula da Silva, antecesor y mentor político de Rousseff.

Neves iniciará la campaña con una base de apoyo que las encuestas sitúan en 22%, frente al 38% que le atribuyen a Rousseff, que intentará prolongar hasta 2018 la gestión que el PT comenzó en 2003 con Lula.

El principal adversario de Rousseff es hijo de Aécio da Cunha, diputado entre 1963 y 1987, y nieto de Tancredo Neves, quien en 1985 fue el primer presidente civil electo en Brasil tras 21 años de dictadura militar, pero murió antes de asumir, en un episodio traumático para el país y, en particular, para su familia.

Aécio tenía entonces 25 años y era “secretario personal” de su abuelo, quien junto con su padre lo preparaba desde pequeño para la vida política.

Personas que lo conocían en la época recuerdan que la muerte de su abuelo fue un duro golpe para Neves, quien llegó a pensar en abandonar la vida pública.

Esa idea duró poco y, convencido por su padre, un año después fue elegido para ocupar su primer escaño en la Cámara de Diputados.

Cumplió cuatro mandatos consecutivos en el Congreso, que llegó a presidir en 2001, pero en esos tiempos se comenzó a ganar una fama de mujeriego y amante de la juerga que para muchos conspiraba contra su futuro político.

Sin embargo, Aécio fue elegido gobernador de Minas Gerais, su estado natal, en 2002, con cerca de 60% de los votos.

En 2006 fue reelegido con el respaldo de 77% del electorado y en 2010 obtuvo un escaño en el Senado, que todavía ocupa, con 7.5 millones de votos.

Minas Gerais, tercer colegio electoral por detrás de Sao Paulo y Río de Janeiro, se confirmó así como su gran fortín y será su principal baza de cara a las elecciones de octubre.

Neves consolidó su sólida imagen en Minas Gerais mientras fue gobernador, pese a que en ese periodo fue el centro de numerosas polémicas por sus constantes viajes a Río, donde se crió y era visto a menudo en fiestas o en la playa, siempre acompañado por atractivas mujeres.

Apuesto, amante del surf y con un bronceado permanente, alegaba que disfrutaba de su soltería tras haberse divorciado de la abogada Andréa Falcão, con quien estuvo casado entre 1991 y 1998 y tuvo su única hija, Gabriela Falcão Neves. También decía en esos tiempos que la presidencia no estaba en sus planes.

“Tengo una vida absolutamente normal. Soy feliz y creo que esa felicidad le molesta a muchos”, declaró en una entrevista hace unos cuatro años, cuando decía que prefería esa libertad a las presiones del poder.

El año pasado, renunció a esa libertad “por amor”, según dijo, y se casó en segundas nupcias con la modelo Letícia Weber, por quien se declara “eternamente apasionado”.

Con el nuevo matrimonio, llegó la seriedad y la firme decisión de aceptar la candidatura presidencial.

De sus tiempos de playboy solo quedan recuerdos y conjeturas de sus adversarios políticos, que más de una vez han insinuado que ha tenido problemas con drogas y, en particular, con la cocaína.

Neves lo ha negado enfáticamente y ha atribuido esos rumores al “submundo de la bajeza política”, que “quiere huir del debate sobre el futuro del país”.

Ha admitido sí, que alguna vez fumó mariguana. “Como todos, tuve 18 años y la probé, pero paré por ahí”, declaró Neves, quien agregó que, tras esa experiencia, no se lo recomienda “a nadie”.