Netanyahu pide disculpas a árabes israelíes tras asegurar mayoría

El primer ministro, que hoy logró el apoyo de 67 de los 120 diputados del parlamento para gobernar, denunció el "peligro" de la movilización masiva de árabes israelíes en los comicios, mientras ...
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, necesita más apoyos para poder formar un gobierno estable
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, logró hoy la aprobación de la mayoría del parlamento para su nuevo gobierno (AFP)

Jerusalén, Washington

Benjamin Netanyahu, a quien el presidente de Israel deberá ordenar oficialmente esta semana la formación de un gobierno, se disculpó hoy por haber denunciado el "peligro" de la movilización masiva de árabes israelíes en las elecciones legislativas del 17 de marzo.

Un total de 67 de los 120 diputados del parlamento respaldaron, ante el presidente Reuven Rivlin, al primer ministro saliente para que forme gobierno, según la presidencia. El encargo deberá llegar a partir del miércoles, tras la publicación oficial de los resultados de las elecciones legislativas.

Antes de iniciar su tercer mandato consecutivo, Netanyahu, de 65 años, intentó atenuar las críticas internacionales a sus declaraciones sobre los árabes israelíes, horas antes del cierre de los colegios electorales el día de los comicios.

Para incitar a los partidarios del Likud, su partido, a acudir a las urnas, el político israelí había señalado: "El poder de la derecha está en peligro. Los electores árabes van en masa a las oficinas de votación".

"Sé que mis declaraciones la semana pasada han ofendido a algunos ciudadanos israelíes y miembros de la comunidad de árabes israelíes. Esa no fue nunca mi intención. Me disculpo por eso", aseguró.

El presidente estadounidense, Barack Obama, había criticado las declaraciones de Netanyahu. "Este tipo de retórica es contraria a la más pura tradición israelí", dijo Obama, quien censuró también las declaraciones del político israelí sobre enterrar la idea de un Estado palestino si era reelegido.

"50 años de ocupación"

La Casa Blanca volvió hoy a la carga, al instar a Israel a poner fin a "una ocupación que lleva más de 50 años" y al reiterar su apoyo a una solución de dos Estados, el israelí y el palestino.

La Casa Blanca insistió en su deseo de que la región llegue a una solución de dos Estados, el israelí y el palestino. También denunció otra vez los comentarios que hizo Netanyahu descartando la posibilidad de negociar dos Estados -aunque luego matizó estos dichos-.

"Simplemente no podemos actuar como si estas palabras nunca hubieran sido pronunciadas, o como si no plantearan interrogantes sobre el compromiso del primer ministro por alcanzar la paz a través de negociaciones directas", declaró Denis McDonough, secretario general de la Casa Blanca, evocando las "preocupantes" declaraciones de Netanyahu.

"Estados Unidos nunca dejará de trabajar por una solución de dos Estados", prosiguió McDonough en un discurso en Washington ante la organización proisraelí J Street, añadiendo que es menester "poner fin a una ocupación que ha durado más de 50 años".

Tras la amplia victoria de su partido en las elecciones del 17 de marzo, Netanyahu cambió de discurso y aseguró, en numerosas entrevistas a medios estadunidenses, que él en realidad no se opone a la idea de un Estado palestino que coexista con Israel, como dijo durante su campaña.

Pero este cambio de discurso no convence a la Casa Blanca, que anunció su intención revaluar su postura sobre Israel ante la ONU, donde el apoyo de Estados Unidos es crucial.

Denunciando con fuerza los "comentarios contradictorios" de Netanyahu, McDonough -quien trabaja con Obama desde hace más de diez años-, destacó que los palestinos "tienen derecho a vivir en un Estado soberano y gobernarse a sí mismos".

El secretario general de la Casa Blanca no hizo alusión a las disculpas públicas presentadas hoy por Netanyahu por hacer denunciado el "peligro" de la movilización masiva de los árabes israelíes durante las elecciones legislativas.

Tras su victoria, Netanyahu indicó que en realidad no se oponía a la idea de un Estado palestino, pero antes debía cambiar la situación. Estas declaraciones no convencieron a su aliado estadunidense.

Contra todo pronóstico, el jefe de filas del Likud se impuso a su principal rival, el laborista Isaac Herzog, en las elecciones. En el sistema israelí, el presidente consulta a los distintos partidos representados en el parlamento y decide cuál de los 120 diputados es el que ofrece mayores garantías para formar gobierno.

Tras su designación por el presidente, Netanyahu tendrá 28 días para formar gobierno. La carrera por conseguir una cartera ministerial empezó casi al día siguiente de las elecciones. Si, como previsto, el gobierno se adapta a la mayoría parlamentaria que apoya al primer ministro, debería escorarse aún más hacia la derecha que el anterior.

Netanyahu consiguió el apoyo de los diputados de su partido conservador (Likud), de dos partidos nacionalistas (Hogar Judío, Israel Beitenu), de dos partidos ultraortodoxos (Shas y Judaísmo Unido de la Torá) y del partido de centroderecha Kulanu.

Los ultraortodoxos deberían regresar al gobierno tras su salida en 2013. El primer ministro, cansado de la indisciplina de su gobierno, despidió en diciembre a los partidos centristas de Tzipi Livni y Yair Lapid. Su marcha provocó que se adelantaran las elecciones, que estaban previstas para 2017.

Presiones estadunidenses

Rivlin deseaba un gobierno de unidad nacional para afrontar las presiones exteriores y los desafíos interiores y poner fin a la inestabilidad crónica de los ejecutivos israelíes. Pero el resultado de las elecciones contrarió ese proyecto. Netanyahu, jefe de gobierno desde 2009, tendrá que formar su gobierno en un contexto complicado.

La campaña electoral tensó aún más las relaciones que mantiene con Obama. A la administración estadunidense no le gustó en absoluto que Netanyahu pronunciara un discurso ante el Congreso, el pasado 3 de marzo, para alertar contra un posible acuerdo sobre el programa nuclear iraní.

Washington declaró incluso que se plantea retirar su crucial apoyo a Israel en la ONU, después de que Netanyahu descartara la idea de un Estado palestino en plena campaña electoral.

La dirección palestina tiene previsto, por su parte, presentar el 1 de abril sus primeras denuncias por crímenes de guerra contra dirigentes israelíes, mientras el proceso de paz sigue en un callejón sin salida. Según varios expertos, las recientes declaraciones de Washington tienen como objetivo influir en la formación del nuevo gobierno israelí.