Negativa saudita a entrar al Consejo de Seguridad, una decisión sin precedentes

"Hasta donde nosotros recordamos, no ha habido otro caso similar a este", dijo a la prensa el portavoz de Naciones Unidas, Martin Nesirky.
El rey de Arabia Saudí, Abdulá (d), con el presidente de Pakistán, Mamnun Husain (i), ayer en Jedah, Arabia Saudí
El rey de Arabia Saudí, Abdulá (d), con el presidente de Pakistán, Mamnun Husain (i), ayer en Jedah, Arabia Saudí (AFP)

Nueva York

La negativa saudita a ocupar su asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU no tiene precedentes en la historia de esta institución. "Hasta donde nosotros recordamos, no ha habido otro caso similar a este", dijo a la prensa el portavoz de Naciones Unidas, Martin Nesirky.

"Incluso mis colegas del Consejo o de la Asamblea General que tienen más memoria no recuerdan un incidente como éste", en el que un país elegido para el Consejo de Seguridad se rehúse a aceptar, agregó Nesirky.

Solo dos veces en su historia, el Consejo, integrado por quince miembros de los cuales diez no permanentes, fue forzado a contar con catorce: en 1950 cuando Moscú, miembro permanente, ejerció la política de la silla vacía; y en 1980, cuando dos candidatos latinoamericanos, Cuba y Colombia, no pudieron desempatar.

El Consejo renueva cada año cinco de sus diez miembros no permanentes, elegidos por dos años. La elección se hace por regiones. Cada región preselecciona un candidato que es, en principio, confirmado por la Asamblea General en el otoño boreal (para entrar en funciones el 1 de enero siguiente). Es elegido el candidato que reciba al menos 129 votos entre los 193 Estados miembros.

Este sistema ha provocado varias disputas interminables entre candidatos latinoamericanos, que tuvieron su clímax en la elección de 1979, cuando Colombia y Cuba no pudieron obtener el número de votos requeridos, pese a 154 vueltas de escrutinio. México, finalmente, fue electo como candidato de compromiso en la vuelta 155. Pero entre tanto el Consejo debió sesionar con 14 miembros durante dos semanas.

En 1950, en plena guerra fría, la Rusia de Stalin decidió dejar vacante su asiento permanente varias semanas. Quería hacer presión así para que el asiento de China volviera al gobierno comunista en el poder en Pekín, en momentos en que China estaba representada en la ONU por los nacionalistas del Kuomintang instalados en Taiwán.

Moscú pensaba bloquear así el funcionamiento del Consejo, pero los demás miembros siguieron sesionando y Moscú retomó su asiento en agosto de 1950.