Náufrago salvadoreño llegó hoy a México

José Salvador Alvarenga, que afirma haber sobrevivido más de un año en una barca a la deriva en el océano Pacífico, visitará a la familia de Ezequiel Córdova, su compañero muerto en el naufragio.
Jose Salvador Alvarenga (c) con sus padres, José Ricardo Orellana (i) y Maria Julia Alvarenga (d), al llegar al aeropuerto de Tapachula, Chiapas
Jose Salvador Alvarenga (c) con sus padres, José Ricardo Orellana (i) y Maria Julia Alvarenga (d), al llegar al aeropuerto de Tapachula, Chiapas (AFP)

AFP

El náufrago salvadoreño José Salvador Alvarenga, quien asegura haber sobrevivido durante trece meses a la deriva en el Pacífico, volvió hoy a México para reunirse con la familia del pescador con el que partió de costas mexicanas y que no logró sobrevivir a la odisea. "Quiero darle los detalles (de la muerte) a la madre de mi compañero, cumplir con mis promesas", dijo el salvadoreño a la prensa desde el aeropuerto de Tapachula, Chiapas, en el sureste de México.

Alvarenga, que viajó de El Salvador en compañía de sus padres y su abogado, se negó a ahondar en esos detalles antes de comentarlos con la madre de Ezequiel Córdova, el pescador de 24 años que contrató como ayudante y con quien salió desde la costa de Chiapas en diciembre de 2012. Durante la travesía, ambos pactaron que si uno sobrevivía, visitaría a la familia del otro para contar lo sucedido.

"Él quiere cumplir con esa promesa, hablará con su familia, les explicará qué pasó", dijo a la AFP el abogado del náufrago, Benedicto Perlera. En sus primeras declaraciones a la prensa tras haber sido encontrado en la Islas Marshall el 30 de enero pasado, Alvarenga dijo que Córdoba murió porque se negó a comer pájaros crudos para sobrevivir. La familia del joven se negó a creer en esa versión y pidió incluso al gobierno mexicano que interviniera para que Alvarenga les diera detalles de los últimos momentos del pescador.

En sus declaraciones hoy a los periodistas, el salvadoreño admitió de manera muy escueta que prepara un libro para contar al mundo su odisea, tal como se había rumoreado. "José Salvador va con mucho ánimo, quiere ver a la familia de Ezequiel y explicar todo lo que sucedió", dijo Perlera. "Será un encuentro muy íntimo entre José Salvador y la familia de Ezequiel", sostuvo Perlera.

El viaje se concretó luego de que el náufrago recibiera el pasado viernes, como donativo, cuatro boletos de avión y viáticos para permanecer hasta el 18 de marzo en México, de una fundación de la empresa Alba Petróleos, un consorcio conformado por alcaldías gobernadas por el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y una filial de la estatal Petróleos de Venezuela. Alvarenga, de 37 años, salió a pescar tiburones en diciembre de 2012 junto a Córdova, pero el motor de la lancha en la que navegaban se averió y ambos quedaron a la deriva.

El hombre contó que sobrevivió comiendo aves y pescado crudo y bebiendo sangre de tortuga y su propia orina, pero que su compañero de pesca murió a los cuatro meses, incapaz de soportar esa dieta, y que tuvo que arrojar su cuerpo al mar. "Él está muy triste por eso", dijo el abogado. La familia del joven mexicano, que también ha pedido hablar personalmente con Alvarenga, vive en El Fortín, en el municipio de Pijijiapan, de Chiapas, estado en el que el salvadoreño vivió durante años.

Alvarenga ha acaparado atención mundial desde que apareció en el atolón Ebon, en el sur de las islas Marshall -a 12,500 km de distancia de su punto de partida- semidesnudo y con el pelo y la barba crecidos, en una lancha de pesca de siete metros de eslora y de fibra de vidrio, cuyo motor se averió al quedarse sin hélices. Esa lancha, que tenía la inscripción "Camaroneros de la Costa" y la matrícula mexicana 0701343713-3, se convirtió en la primera prueba de la travesía de Alvarenga, que luego fue confirmada por una universidad de Hawai, Estados Unidos, que estudia el comportamiento de las corrientes marinas.