Murió el líder unionista norirlandés Ian Paisley

Líder protestante incendiario, feroz enemigo de los católicos partidarios de la unión con Irlanda, fue primer ministro de Irlanda del Norte tras los Acuerdos de paz.
Ian Paisley, en una foto del 8 de mayo de 2008, cuando era primer ministro, en el parlamento de Stormont, en Belfast
Ian Paisley, en una foto del 8 de mayo de 2008, cuando era primer ministro, en el parlamento de Stormont, en Belfast (AFP)

Londres

El reverendo unionista Ian Paisley, que pasó de líder incendiario a amigo de sus enemigos y primer ministro de Irlanda del Norte tras los Acuerdos de paz, murió este viernes a los 88 años. "Mi querido marido, Ian, entró en el descanso eterno esta mañana", comunicó su esposa Eileen. "Lo queríamos y nos adoraba, y nuestras vidas terrenales han cambiado para siempre", añadió.

Paisley era un reverendo que pasó a la política, al Partido Democrático Unionista (DUP), y jugó un papel clave en las negociaciones de paz que en 1998 pusieron fin a décadas de violencia entre protestantes probritánicos y católicos partidarios de que Irlanda del Norte volviera a ser parte de Irlanda.

En 2007 se convirtió en el primer jefe de gobierno de Irlanda del Norte después de que Londres le concediera la autonomía y en 2008, sintiendo que había cumplido, renunció a sus cargos políticos y entregó el mando a Peter Robinson. Fue diputado británico y eurodiputado. Desde su retirada había sufrido frecuentes problemas de salud y llevaba un marcapasos.

De Dr.No a Dr.Sí

Hombre de una voz y una altura colosales, Ian Paisley nació el 6 de abril de 1926 en Armagh, en el centro de Irlanda del Norte, hijo de un reverendo baptista.

Otrora llamado "Doctor No" por su intransigencia, Paisley, defensor a ultranza de la unión de Irlanda del Norte a Gran Bretaña y férreo opositor al reparto del poder con los republicanos católicos, dio un giro de 180 grados en 2007 cuando aceptó sentarse y trabajar con sus enemigos del pasado.

Atrás quedaban sus ataques vitriólicos a los católicos. Por ejemplo, como cuando, en 1969, dijo que "se reproducen como conejos y se multiplican como una plaga". O como cuando justificó los ataques a sus casas afirmando que ardían "por suelen estar llenas de bombas".

En mayo de 2007 fue elegido primer ministro del Ulster junto al viceprimer ministro Martin McGuinness, número dos del Sinn Féin y ex dirigente del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Al recordar los primeros encuentros con McGuinness tras la formación del gobierno norirlandés, el reverendo Paisley declaró: "La primera vez que vi (a McGuinness), le dije que podríamos golpearnos cada vez que nos viéramos (...) pero teníamos un trabajo que hacer".

"Y es lo que hemos hecho (...) Católicos y protestantes nunca han estado tan cercanos y todos dicen: 'nunca más días tristes, ni asesinatos'", añadió. Paisley presumió al retirarse de que nunca le estrechó la mano a McGuinness.

"Nunca nos hemos dado la mano. Le he dicho que no creo en un apretón de manos. Y coincidió en que haríamos lo mejor posible para tomar decisiones que permitan a todos vivir e inclusive amar", añadió, al comentar los acuerdos que llevaron a pacificar la región.

Y sin embargo, McGuinness expresó este viernes su tristeza y dijo que con el tiempo habían desarrollado una buena amistad. "Fuimos rivales políticos durante décadas, con opiniones diferentes sobre muchas, muchas cosas, pero en algo estábamos de acuerdo y era en el principio de que estábamos mejor gobernados por nuestra gente que por cualquier gobierno británico", escribió McGuinness en un comunicado.

"En el breve periodo en que trabajamos juntos en la oficina del primer ministro y el viceprimer ministro" -cargos que ostentaron respectivamente- "desarrollamos una estrecha relación laboral que se transformó en amistad". "Quiero rendirle tributo", resumió el antiguo dirigente del IRA.

Otro de sus rivales políticos, el líder católico-republicano John Hume, del Partido Socialdemócrata y Laborista norirlandés (SDLP), elogió a Paisley y dijo que era menos fiero de lo que pintaba. "Conocí bien a Paisley", dijo Hume a la prensa, era "todo un personaje". "Aunque no siempre era constructivo, y políticamente muy desafiante, a nivel personal podía ser encantador".

"Sus exabruptos tan publicitados eclipsaban a menudo el trabajo infravalorado que llevó a cabo por la gente de North Antrim", a la que representó en el parlamento británico.