Mueren siete policías en ataque en Colombia, Santos ordena "arreciar la ofensiva"

El presidente Santos atribuyó la autoría del ataque a la caravana policial en el Urabá al Frente 58 de las FARC y a los narcotraficantes del Clan Úsuga, y aseguró que "este crimen no quedará impune".
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, mostró su indignación tras el atentado
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, mostró su indignación tras el atentado (EFE)

Bogotá

Siete uniformados murieron hoy en un ataque contra una caravana policial en la región del Urabá, en el noroeste de Colombia, que el gobierno atribuyó a la guerrilla FARC en alianza con la banda narcotraficante Clan Usúga. "En un ataque que según la Policía fue hecho por el Frente 58 de las FARC, en compañía con el Clan Úsuga (...), han sido asesinados siete policías", dijo esta noche en una declaración el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

"Es un ataque cobarde que merece el repudio de todos los colombianos (...) y le he dado instrucciones a todos los comandantes de nuestras Fuerzas Militares para que arrecien la ofensiva que debemos mantener en contra de estas organizaciones. Este crimen no quedará impune", añadió.

La Policía informó más temprano del fallecimiento de siete policías luego de que el convoy en que se trasladaban fuera atacado en un área rural del corregimiento de Tierradentro, en el sur del departamento de Córdoba, aunque sin atribuir el hecho a algún grupo en específico.

El ataque ocurrió en "una zona recóndita del departamento", dijo un oficial de la Policía de Córdoba a la AFP. Santos ordenó también al director de la Policía Nacional de Colombia, general Rodolfo Palomino, que se trasladara al sitio del atentado, al que más temprano llegaron autoridades regionales.

Inicialmente se dio cuenta de al menos cuatro muertos y siete heridos, pero una vez que las autoridades recorrieron el área determinaron que eran siete los fallecidos y siete los sobrevivientes, entre ellos cinco heridos. La Defensoría del Pueblo, que lamentó en un comunicado el hecho, dijo que "un ataque como el ocurrido esta mañana con ráfagas de fusil y explosivos no convencionales, no es justificable en el marco del conflicto armado" que azota a Colombia desde hace más de medio siglo.

Asimismo, el organismo advirtió el riesgo que corre la población civil en medio del accionar armado y develó que hace pocos días en la zona donde ocurrió este martes el atentado ya se había dado un hostigamiento contra la estación de policía. La Policía Nacional de Colombia y el ministerio de Defensa también rechazaron el acto violento en sus cuentas de Twitter.

"Lamentamos profundamente el vil asesinato de nuestros compañeros en #Córdoba, mantendremos ofensiva. QEPD", dijo la Policía. En tanto, el ministerio de Defensa escribió en la red social: "Es inaceptable bajo toda lógica que embosquen y asesinen cobardemente a nuestros uniformados de la @PoliciaColombia en #Córdoba".

El pasado 7 de septiembre la Policía dio muerte a dos integrantes del Clan Úsuga en una operación realizada contra la cúpula de esa organización criminal en la zona de Urabá, en el departamento de Antioquia, vecino de Córdoba, por lo cual las autoridades investigan si el ataque de hoy es una venganza por esa acción policial.

El ataque fue condenado también por el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, quien aseguró que una acción como esta, en la que se utilizaron ráfagas de fusil y explosivos no convencionales, no es justificable en el marco del conflicto armado. El último ataque que las FARC realizó contra policías tuvo lugar el pasado 23 de agosto, cuando tres miembros de la Policía de Carreteras murieron en una emboscada del grupo guerrillero en una zona rural del departamento del Cauca (suroeste).

Pese a los diálogos de paz que se desarrollan entre el Gobierno y las FARC desde noviembre de 2012 en La Habana, los enfrentamientos entre ambos continúan en el país, pues las partes acordaron que no se declarará el cese al fuego hasta alcanzar un acuerdo de paz.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), principal guerrilla del país con unos ocho mil combatientes, adelanta desde noviembre de 2012 diálogos de paz en Cuba con el gobierno de Santos para poner fin al conflicto armado. Sin embargo, las negociaciones se dan sin que se haya acordado un cese al fuego en Colombia, ya que Santos considera que éste sería aprovechado por la guerrilla para fortalecerse.

La geografía del Urabá ha sido históricamente apetecida por grupos armados. Fronteriza con Panamá, con áreas montañosas, selváticas y aisladas de los centros de poder, esta región ha sido una zona convulsionada desde hace décadas.

Las FARC operan desde los años 1960 en el territorio, donde también hay intensa actividad de milicias ilegales de extrema derecha y de bandas de narcotráfico, como el Clan Úsuga, que aprovechan la cercanía a centros de producción de droga, como el Nudo del Paramillo, y su salida al océano Atlántico.

El conflicto armado colombiano, en el que han participado además de guerrillas de izquierda, paramilitares de derecha, bandas criminales y agentes del Estado ha dejado unos 220 mil muertos y más de 5.3 millones de desplazados por la violencia, según cifras oficiales.