Atentados previos a campaña presidencial en Egipto dejan dos muertos

En Sinaí un suicida hizo estallar la bomba que llevaba consigo en un puesto de control policial y militar en Al Tur, mientras que otro atentado suicida se registró en un autobús; una tercera bomba ...

El Cairo

Tres atentados mataron a un soldado y a un policía el viernes en Egipto, víspera de la apertura de la campaña para las presidenciales en las que se espera que gane el ex jefe del ejército que derrocó al presidente islamista Mohamed Mursi.

Las fuerzas de seguridad de Egipto suelen ser el blanco de atentados reivindicados por grupos yihadistas. Estos dicen actuar en represalia por la sangrienta represión llevada a cabo contra los partidarios de Mursi desde que fue derrocado y detenido por el ejército el 3 de julio de 2013.

En la península del Sinaí, bastión de estos grupos insurgentes, un suicida hizo estallar la bomba que llevaba consigo en un puesto de control policial y militar en Al Tur, capital de la provincia de Sinaí del Sur, donde se encuentran los conocidos balnearios del Mar Rojo, como Sharm el Sheij.

Un soldado murió y seis policías resultaron heridos.

Casi en el mismo momento, cinco obreros egipcios resultaron heridos en otro atentado suicida contra un autobús en una carretera cercana, informó el ministerio del Interior.

Un poco más tarde, en El Cairo, una bomba oculta en un semáforo acabó con la vida de un policía e hirió a otros cuatro, entre ellos a un oficial, añadió.

Desde julio, estos ataques causaron unos 500 muertos en las filas de las fuerzas de seguridad, asegura el gobierno interino instaurado el 3 de julio por el general Abdel Fatah al Sisi justo después del anuncio de la detención de Mursi, primer presidente elegido democráticamente.

Desde entonces ascendió a mariscal y se presentó a las elecciones presidenciales del 26 y 27 de mayo. Sisi es muy popular entre la población, harta de los tres años de caos que siguieron a la revuelta que provocó la caída del régimen de Hosni Mubarak en 2011.

Unos días antes del derrocamiento de Mursi, varios millones de egipcios salieron a la calle para pedir la dimisión del jefe del Estado, al que acusaban de gobernar mal y de querer acaparar el poder para su cofradía islamista, los Hermanos Musulmanes.

Represión popular

Desde el derrocamiento de Mursi, los soldados y los policías mataron a más de mil 400 manifestantes pro Mursi y más de 15 mil partidarios suyos han sido encarcelados, aseguran varias ONG.

Además, los tribunales sentenciaron a cientos de presuntos islamistas a la pena de muerte.

Aunque los atentados contra las fuerzas de seguridad han sido reivindicados por movimientos yihadistas, el gobierno los atribuye a los Hermanos Musulmanes, que ganaron todas las elecciones desde 2011, y decretó que la cofradía es una "organización terrorista".

La represión contra los Hermanos Musulmanes confirió a Al Sisi una gran popularidad entre la opinión pública egipcia, que temía que la cofradía islamizara la sociedad. Por eso los expertos y diplomáticos consultados por la AFP dan por sentado que ganará las elecciones.

Sobre todo porque sólo un candidato se atreve a desafiarlo: Hamdeen Sabahi, de la izquierda laica. Y es que el gobierno interino también arremetió contra los liberales que protestaban por miedo a una vuelta de los militares a la jefatura del Estado.

La prohibición de manifestaciones no autorizadas por el ministerio del Interior y la detención y condena de líderes laicos de la revuelta de 2011 hacen temer un régimen todavía más autoritario que el de Mubarak.