Obituario: Wojciech Jaruzelski, último presidente de la Polonia comunista (1989-90)

El militar pasará a la historia como el hombre que impuso la ley marcial en 1981 en su país para neutralizar al sindicato independiente Solidaridad, salvándola, según afirmaba, de una invasión de ...
Jaruzelski, en una foto del 6 de abril de 2004 en Varsovia
Jaruzelski, en una foto del 6 de abril de 2004 en Varsovia (EFE)

Varsovia

El último jefe de Estado de la Polonia comunista, el general Wojciech Jaruzelski, quien murió este domingo a la edad de 90 años, pasará a la historia como el hombre que impuso la ley marcial a su país en 1981 para tratar en vano de neutralizar al sindicato Solidaridad de Lech Walesa. Jaruzelski, que padecía un cáncer de las glándulas linfáticas y pasó sus últimos días en cuidados intensivos, murió en el hospital militar de Varsovia donde llevaba meses tratándose, indicó a la AFP el portavoz del centro, Grzegorz Kade.

Personaje complejo, Jaruzelski fue también el primer dirigente comunista en Europa que abrió ocho años más tarde una transición hacia la democracia, que aseguraría el éxito total de Solidaridad, el primer sindicato independiente del bloque soviético. El ex presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, saludó la memoria de un "hombre excepcional", que "no tuvo un destino fácil e hizo mucho por Polonia".

"Fue un soldado, que combatió al fascismo con nosotros y se mantuvo fiel a su elección del socialismo", agregó el padre de la Perstroika, que dirigió la Unión Soviética desde 1985 hasta su final en 1991. Jaruzelski era "un hombre muy inteligente", señaló a su vez Walesa a la AFP, "de mucho humor" y a quien se "podía escuchar durante horas".

Rostro oculto la mayor parte del tiempo detrás de amplias gafas oscuras, frente despejada, erguido y de apariencia rígida, el general Jaruzelski decía que "solo la historia sería justa" con él. "Creo que no gozaba de la vida y sus pequeñas felicidades. El trabajo y la política fueron siempre prioritarios para él", escribió su hija Monika en un libro biográfico.

Decía que escogió en 1981 el mal menor para Polonia, salvándola de una invasión de las tropas soviéticas. Pero sus detractores afirman que la URSS, ya con problemas en Afganistán, no estaba dispuesta a intervenir. Nacido el 6 de julio de 1923 en Kurow (este de Polonia), en una familia de la pequeña nobleza, Wojciech Jaruzelski adhirió pronto al comunismo. A los 17 años, poco después de la división de Polonia por Hitler y Stalin en 1939, fue deportado a Siberia con toda su familia. Su padre murió allí.

El joven Wojciech ingresó sin embargo al ejército polaco formado en la URSS bajo la tutela del Ejército Rojo. Subió rápidamente todos los escalones de la jerarquía militar, al mismo tiempo que continuaba su carrera en el partido comunista polaco.

A los 33 años se convirtió en el benjamín de los generales del ejército nacional. A los 37 años, asumió como responsable del departamento político de las fuerzas armadas, antes de tomar, en 1968, la cartera de Defensa, que conservó durante 15 años. Al mismo tiempo pertenecía a la dirección del partido único POUP.

Su ascenso al ministerio de Defensa coincidió con la invasión soviética de la entonces Checoslovaquia, un acontecimiento en el que también participaron tropas polacas y que serviría posteriormente a Jaruzelski como ejemplo de lo que quiso evitar al imponer la Ley Marcial: demostrar a Moscú que su país podía poner orden en sus propios asuntos sin necesidad de la intervención del Kremlin.

Su paso por el Ministerio de Defensa también será recordado por el asesinato a balazos en 1971 de 80 trabajadores de los astilleros de Gdansk a manos de la policía antidisturbios. Jaruzelski siempre aseguró que él nunca dio la orden de disparar, aunque el Sindicato Solidaridad y numeros historiadores sostienen que el general sí fue quien autorizó abrir fuego contra los huelguistas.

Ya en los 80 formó parte de la cúpula dirigente de la Polonia comunista, primero como primer ministro de 1981 a 1985, presidente del Consejo de Estado entre 1985 y 1989, y presidente del país entre 1989 y 1990. "Era ante todo un militar que amaba el rigor del ejército. Solía dar órdenes, que eran ejecutadas siempre de manera estricta", declaró a la AFP el historiador Andrzej Paczkowski.

Meses después del nacimiento de Solidaridad en 1980, el general Jaruzelski encabezó el partido y el gobierno. Acumulaba todos los poderes cuando el 13 de diciembre de 1981, anunció a sus compatriotas la proclamación de la ley marcial. El sindicato Solidaridad fue declarado ilegal y sus militantes llevados a la cárcel.

En 1983 se abrogó la ley marcial y la presión empezó a aflojar poco a poco. La llegada al poder en Moscú de Mijaíl Gorbachov y la crisis económica obligaron al general a liberalizar el régimen en Polonia. Su decisión de negociar con Solidaridad el futuro del país condujo en el verano de 1989, mediante unas elecciones legislativas semidemocráticas ganadas por el movimiento de Lech Walesa, a la caída del poder comunista.

Luego, en 1990, el general Jaruzelski renunció a su puesto de jefe de Estado, haciendo posible la elección a la presidencia de su rival Walesa. Más tarde, en 2004, pidió perdón por la ocupación de Checoslovaquia en 1968 por las tropas del pacto de Varsovia, entre ellas las de Polonia. Y en 2005 se congratuló en declaraciones a la AFP de que Polonia perteneciera a la OTAN, que "es garante de nuestra seguridad" y a la Unión Europea, que otorga "una enorme posibilidad de desarrrollo".

En 2010 fue oficialmente acusado de "crimen comunista" por imponer la ley marcial, pero su estado de salud le impidió asistir a su juicio. Sus últimos años de vida estuvieron marcados por su delicado estado de salud, los intentos de condena por la imposición de la Ley Marcial y los escándalos sexuales de los que le acusó su viuda, Barbara Jaruzelska.

Ella aseguraba que el veterano general se había dejado seducir por la enfermera que lo cuidaba en casa en los últimos años, recibiendo del militar regalos, dinero y joyas. El culebrón llegó al punto de que en febrero la hoy viuda de Jaruzelski aseguraba que pediría el divorcio después haber sorprendido a la enfermera "con la cabeza bajo la manta" de su marido.