Moscú, muy atento a la prensa alternativa y los monopolios

En la ostentosa Rusia de Vladímir Putin se debatió sobre la importancia que tienen actualmente las empresas globales de información, como Google, el “nuevo imperio de EU”...
El fundador de WikiLeaks.
El fundador de WikiLeaks. (Chris Helgren/Reuters)

Moscú

Recorrer la capital de Rusia, el país más grande del mundo, es un paseo por la historia reciente del viejo continente: la Plaza Roja –cuyo nombre no tiene nada que ver con motivos políticos, sino que Krásnaya plóshchad significa a la vez bella y roja–, es un lugar perfecto para inmortalizar el momento en una foto con dobles del zar Nicolás II y Lenin. Allí se alza el Kremlin, una fortaleza amurallada desde donde Napoleón vio arder Moscú, Lenin diseñó la dictadura del proletariado, Stalin dirigió la Gran Guerra Patria contra el nazismo y desató feroces purgas internas, Kruschov hizo la guerra fría, Gorbachov puso en marcha la perestroika, Yeltsin precipitó el régimen comunista y Vladímir Putin maneja las riendas de la Rusia moderna.

En Moscú la ostentación y la opulencia han doblegado su pasado. Sigue teniendo imponentes edificios grises, pero ha dicho adiós a la austeridad. Actualmente está entre las ciudades más caras del globo y supera a Nueva York, según la revista Forbes, en concentración de multimillonarios. Los coches Lada de la era soviética han dado paso a suntuosos Mercedes con chofer y otros automóviles de lujo. En la Plaza Roja se enfrentan el Mausoleo de Lenin y los suntuosos almacenes GUM, a los que solo acceden los multimillonarios, cultores de un capitalismo desenfrenado.

En el Centro de Prensa de Moscú se llevó a cabo la semana pasada un Foro de Medios organizado por la agencia de noticias rusa Rossiya Segodnya, en el cual periodistas de una treintena de países debatieron el futuro de la prensa en un contexto de polarización entre los medios “dominantes” y los alternativos, cuando la credibilidad de la prensa está en entredicho.

No es sencilla la distinción entre medios dominantes y alternativos. Pero uno de los directivos de la agencia Sputnik delimitó la frontera según suscriban o no la teoría del excepcionalismo estadunidense, por el cual Washington se arroga el papel de gendarme en un mundo unipolar, mientras que los medios alternativos brindan una visión multipolar de las relaciones internacionales. Lo cierto es que Moscú está prestando mayor atención al desarrollo de medios en distintos idiomas para contrarrestar el discurso hegemónico de EU y la OTAN que pretenden demonizarlo: si uno quiere deleitarse con las incisivas entrevistas de Larry King, hoy no las encuentra en CNN sino en el canal Russia Today.

El foro recibió la visita de dos personalidades no previstas: el presidente Vladímir Putin, lo que muestra la importancia que el Kremlin le asigna a la confrontación mediática con Washington, y Julian Assange, el fundador de WikiLeaks asilado desde 2012 en la embajada de Ecuador en Londres, quien intervino por teleconferencia.

Assange dijo que no comparte el optimismo de varios de los ponentes en el sentido de que el poder monopolizador de los grandes grupos mediáticos se está debilitando y dijo que aunque la correlación de fuerzas en la industria de la información está cambiando gracias al entorno digital y al terreno que han ido ganando otros medios, los gigantes de la comunicación siguen controlando los flujos informativos. Añadió que en el horizonte hay un nuevo monopolio más poderoso, Google, la empresa dominante de internet que ya controla 80% de la información vía los teléfonos inteligentes. Según Assange hay una relación tan promiscua entre la Casa Blanca y Google que estos comparten funcionarios en la idea de EU como árbitro planetario.

Assange ahondó en el concepto “del capitalismo de vigilancia”y vaticinó una continuación de las políticas guerreristas si Hillary Clinton gana la presidencia.