Los argumentos contra la monarquía en España

Los partidos de izquierda exigen un referéndum para decidir si el pueblo español quiere mantener la monarquía u optar por la república.
Un grupo de personas muestra pancartas durante la protesta "Jaque al Rey" cerca del Congreso en Madrid el 29 de marzo de 2014.
Un grupo de personas muestra pancartas durante la protesta "Jaque al Rey" cerca del Congreso en Madrid el 29 de marzo de 2014. (Reuters)

Ciudad de México

La abdicación del rey Juan Carlos I de España fue el pretexto perfecto para que los opositores a la monarquía pidieran eliminar esta práctica que por casi 500 años se ha dado en la nación ibérica.

Las protestas a favor de un referéndum para establecer un nuevo modelo de Estado fueron protagonizadas por los partidos políticos Izquierda Unida (IU) y Podemos, así como por organizaciones sindicales.

Uno de los argumentos de los opositores para pedir el derrocamiento de la monarquía es que consideran arcaico heredar la corona, por lo que Felipe de Borbón carece de legitimidad para ocupar el cargo.

"Que sea un espermatozoide, en lugar del voto popular, quien elija al jefe de Estado se puede comprender en el siglo XV, pero nunca en el siglo XXI", dijo Iñaki Anasagasti, senador del Partido Nacionalista Vasco, una de las figuras más críticas de la monarquía.

De igual manera, los opositores consideran que sostener la monarquía es un lujo en tiempos en los que la economía española se encuentra en crisis.

"Sus defensores siempre dicen que la monarquía es muy barata; sin embargo, tiene una asignación carísima (poco más de ocho millones de euros al año), está el gasto del transporte, los viajes, el mantenimiento de la Casa Real, y eso lo pagamos todos los ciudadanos. Además, no hay manera de investigar sus cuentas", señaló el senador.

Entre convocatorias de movilizaciones a favor de la república difundidas por las redes sociales, los partidos Izquierda Unida, Podemos y Equo, que sumaron conjuntamente más de tres millones de votos en las elecciones europeas de la semana pasada, se pronunciaron claramente a favor de una consulta popular.

"Es la hora de que hable el pueblo, es la hora de la democracia con mayúscula", dijo Cayo Lara, líder de Izquierda Unida, cuya cuenta de Twitter utilizaba la etiqueta #QueElPuebloHable y respaldó las movilizaciones que se estaban convocando para esta tarde en lugares como la céntrica Puerta del Sol madrileña.


Manifestación en la embajada de España en la ciudad de México a favor de la República y por la celebración de un referéndum.

"Ciudadanos, no súbditos"

El partido revelación de los comicios europeos, Podemos, que con un mensaje de indignación contra la crisis y "la casta política" logró convertirse en la cuarta opción más votada el pasado 25 de mayo apenas cuatro meses después de su creación, también fue directo en sus reivindicaciones ante el escenario que abría la abdicación de Juan Carlos I.

"Si Felipe quiere ser Jefe de Estado que aspire a legitimidad democrática: si cree tener confianza de los ciudadanos, que les pregunte", dijo en un tuit el partido de izquierda.

"Debe convocarse un referéndum. No somos súbditos sino ciudadanos. Es la hora de que la gente tenga la palabra", añadió, considerando que el anuncio de la abdicación era resultado del "ciclo de cambio político histórico" que habían iniciado las elecciones de la semana pasada.

El partido ecologista Equo también utilizó Twitter para difundir su apoyo a una consulta y dijo directamente: "¿Otro Jefe de Estado sin pasar por las urnas? No!! #QuieroUnaRepública".

Apelando directamente al PSOE, el líder de Podemos, el carismático Pablo Iglesias, pidió en una entrevista televisiva desde Bruselas al partido de centroizquierda que no apoye la modificación legislativa prevista por el Ejecutivo para que pueda haber un referéndum.

El sindicato mayoritario Comisiones Obreras dijo por su parte en un comunicado que era necesaria una "reforma profunda" de la Constitución y del modelo de Estado y que ésta debía ser sometida a la opinión de los ciudadanos.

"La Constitución de 1978, que ha jugado y juega un papel de primer orden en la articulación de la convivencia democrática de la sociedad española, y su arquitectura institucional, conocen evidentes signos de agotamiento que no pueden despacharse con la renuncia al trono del rey y el blindaje del aspirante a la Corona", dijo tras reconocer la figura de Juan Carlos I en la consolidación del sistema democrático.

Sin embargo, un referéndum tiene pocas posibilidades de celebrarse a corto plazo, puesto que para convocarlo es necesario que una mayoría legislativa apoye la consulta, y los partidos políticos más fuertes en España como lo son el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que suman más del 80 por ciento de los escaños, apoyan a la monarquía.

Baja popularidad del rey

Los sondeos confirman que con el paso de los años la popularidad del rey Juan Carlos cayó. Según una encuesta publicada en enero, el rey disminuyó su popularidad en nueve puntos en un año; mientras que solo 49 por ciento de los españoles apoyan la monarquía.

En tanto, el artículo 57 de la Constitución española deja en claro que "la Corona de España es hereditaria en los sucesores de Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica."

Por lo cual no es descabellado escuchar declaraciones como las del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien aseguró que la sucesión a favor del príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, se votó y validó en 1978 al aprobarse la Constitución.


Diputados aprobaron la ley que permite abdicar a Juan Carlos I

El Congreso de los Diputados español aprobó el pasado 11 de junio por amplia mayoría la ley que permite la abdicación de Juan Carlos I, cuyo hijo Felipe, actual príncipe de Asturias, le sucederá en el trono la próxima semana.

Al tratarse de una norma que afecta a la Jefatura del Estado la ley requería una mayoría notable, que fue alcanzada sin mayor problema porque contó con el respaldo de los dos principales partidos españoles: el gobernante PP (centroderecha) y los socialistas del PSOE.

Los votos de otros diputados liberales y conservadores permitieron que la ley saliera adelante con 299 a favor, por 19 votos en contra procedentes de grupos de izquierda y nacionalistas de izquierda, y 23 abstenciones de los nacionalistas de centroderecha y de un socialista que rompió la disciplina de voto.

La ley pasa ahora al Senado, que la debatirá y votará el martes 17, tras lo cual se hará efectiva la renuncia de Juan Carlos de Borbón, quien la anunció al país el pasado día 2 y la justificó en que quería dar paso a una nueva generación, personificada en su hijo Felipe, capaz - afirmó - de generar impulso y esperanza.

Los nacionalistas vascos y catalanes que se abstuvieron también pidieron que la llegada del nuevo rey dé paso a cambios en la estructura del Estado que permita que los ciudadanos de ambas regiones puedan decidir acerca de su propio futuro.

La izquierda, por su parte, pidió una consulta a los españoles para que decidan si quieren mantener la monarquía y volver a la república, un sistema que en España estuvo vigente en 1873-74 y que volvió en 1931 y acabó tras la guerra civil iniciada cinco años después.

Los dos partidos mayoritarios - PP y PSOE - respondieron que la monarquía parlamentaria es el sistema que figura en la Constitución de 1978, aprobada mayoritariamente por los españoles y que si alguien desea modificar el sistema debe hacerlo por cauces legales, con una reforma de esa normativa.