Milicias chiitas preparan ofensiva contra el EI ante Ramadi

Mientras los milicianos chiitas iraquíes intentan arrebatar la ciudad a los yihadistas del Estado Islámico, Estados Unidos parece apoyar a las tribus sunitas locales.
Un miliciano iraquí de la unidad de movilización popular chiita Al-Abas sostiene un arma en el área alrededor de Nukhayb, provincia de Anbar
Un miliciano iraquí de la unidad de movilización popular chiita Al-Abas sostiene un arma en el área alrededor de Nukhayb, provincia de Anbar (AFP)

Bagdad

Milicias chiitas se agruparon hoy a las puertas de la ciudad iraquí de Ramadi para intentar arrebatarla a los yihadistas del grupo Estado Islámico, aunque Estados Unidos parece apostar para ello por las tribus sunitas locales.

En la vecina Siria, el régimen de Bashar al Asad sufrió un nuevo revés de envergadura al perder el control de su principal campo militar en la provincia de Idleb (noroeste), conquistado por la coalición de rebeldes y miembros de Al Qaeda.

Criticado tras la caída de Ramadi el domingo, el primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, resolvió apelar a las Unidades de Movilización Popular, que desempeñaron un papel clave en exitosas operaciones contra el EI en diversas zonas al norte de Bagdad.

Sin embargo, esta coalición de milicias y voluntarios mayoritariamente chiitas había sido mantenida al margen en la provincia de Al Anbar para evitar el rechazo de la población, en su mayoría sunita. Estos combatientes "comenzaron a llegar a las zonas al este de Ramadi", anunció a la AFP el general Ali al Majidi, desde una base al oeste de Bagdad.

Actuando rápidamente, las fuerzas gubernamentales quieren evitar que los yihadistas coloquen artefactos explosivos y minas en las principales calles y edificios de Ramadi, como lo habían hecho en Tikrit, frenando la reconquista de esta ciudad al norte de Bagdad por el poder en marzo.

La pérdida de Ramadi, situada a sólo un centenar de kilómetros de Bagdad, representa el más serio revés para el régimen desde la ofensiva que permitió al grupo EI controlar vastos territorios en junio de 2014.

En cambio, su conquista permite al EI, que cuenta con millares de hombres en Irak y Siria, reforzar su influencia en la inmensa provincia de Al Anbar, fronteriza con Siria y Arabia Saudí, de la cual Ramadi es la capital.

Apoyo a tribus sunitas

Estados Unidos, aliado de peso de Bagdad, reconoció que la caída de Ramadi representaba un "revés" y que las milicias chiitas, algunas de las cuales son apoyadas por Irán, tienen en lo sucesivo "un papel que jugar en tanto se encuentran bajo el control del gobierno iraquí".

El presidente estadunidense, Barack Obama, se reunió hoy con el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) para evaluar la situación en Irak. "Estamos viendo cómo dar mejor apoyo a las fuerzas locales en (la provincia de Al) Anbar, incluyendo una aceleración del entrenamiento y equipamiento de las tribus locales y el apoyo a una operación liderada por Irak para recuperar Ramadi", dijo a la AFP el portavoz del NSC, Alistair Baskey.

La caída de Ramadi ilustra la gran fragilidad del ejército, que el domingo se retiró en desorden de sus últimas posiciones. Imágenes difundidas por el EI muestran tanques, transportes de tropas y otros vehículos militares, así como armas y municiones abandonados en las bases del ejército.

Según la Organización Mundial para las Migraciones (OIM), al menos 40 mil personas han sido desplazadas por los combates en Ramadi, donde por segunda vez en un mes un gran número de habitantes se vieron obligados a huir.

Cae campo militar en Siria

En el noreste de Siria, al menos 170 combatientes del EI murieron en las últimas 48 horas por los ataques aéreos de la coalición liderada por Estados Unidos, informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Las fuerzas del régimen de Damasco se encuentran en dificultades, en particular en la provincia de Idleb (noroeste), donde el ejército perdió su último gran campo a manos de una coalición de rebeldes y miembros de Al Qaeda.

"Todas las tropas del régimen se retiraron de la base militar de Al Mastuma, la más grande de Idleb. Está por completo en manos de los rebeldes", afirmó a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH, con sede en Reino Unido. El campo, en el que se agrupaban miles de soldados e importantes armamentos, cayó en menos de 48 horas.

El régimen perdió en estos últimos meses el control de las partes más importantes de esta provincia, fronteriza con Turquía. El ejército gubernamental enfrenta además una ofensiva del EI en Palmira, una ciudad en el centro del país con un célebre sitio antiguo y una gran prisión.

En este contexto difícil, el presidente Asad agradeció el apoyo de su aliado iraní, que calificó de "pilar importante" en la guerra contra los rebeldes, al recibir al tercer alto cargo iraní en menos de una semana en Damasco.

En la capital siria, el complejo de la embajada de Rusia fue objeto esta tarde de disparos de mortero procedentes del barrio de Jobar, según la cancillería rusa. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó este ataque contra la delegación diplomática de uno de los últimos aliados del régimen sirio.