Miles de españoles rinden homenaje a Adolfo Suárez

Por propuesta de Rajoy, el aeropuerto de Madrid-Barajas será rebautizado con su nombre para honrar la memoria de un líder que "ha desempeñado un papel fundamental en la historia de España", ...
Numerosas personas hacen cola para entrar a la capilla ardiente de Adolfo Suárez, en el Congreso de los Diputados
Numerosas personas hacen cola para entrar a la capilla ardiente de Adolfo Suárez, en el Congreso de los Diputados (EFE)

Madrid

Instalado con honores en el parlamento, el féretro de Adolfo Suárez, primer jefe de gobierno de la democracia, fue homenajeado hoy por los españoles, encabezados por el rey, junto al que transformó el país tras el fin de la dictadura franquista. Pese al frío y una larga espera de hasta cinco horas, miles de personas desfilaron durante todo el día por la capilla ardiente, repleta de coronas de flores, instalada en una sala de paredes de mármol y suelos alfombrados del Congreso de los Diputados, conocida como Salón de los Pasos Perdidos.


El féretro de Suárez llegó con honores de Estado al Congreso de los Diputados, rodeado de un profundo silencio solamente roto por los aplausos de miles de ciudadanos que ya aguardaban para entrar. Las principales autoridades del Estado, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los del Congreso, del Senado, del Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial a la cabeza, esperaron en la escalinata del Congreso la llegada del féretro.

Cubierto por la bandera roja y gualda y llevado a hombros por ocho militares al son acompasado de un sobrio tambor, el féretro entró en la cámara baja por la puerta principal, flanqueada por dos leones de bronce, que sólo se abre en ocasiones especiales. En todas las bocas, la misma frase: "Es el mejor presidente del gobierno que ha tenido España". Vestido de luto y con rostro entristecido, el rey Juan Carlos fue uno de los primeros en presentar sus respetos.

Dejó por un instante su habitual bastón para imponer a Suárez, a título póstumo, el collar de la Real Orden de Carlos III, la más alta condecoración civil concedida en España, que el gobierno había aprobado pocas horas antes en un consejo de ministros extraordinario. El monarca, que había mantenido una estrecha relación con Suárez, depositó el collar de gruesos eslabones sobre un cojín de terciopelo rojo situado a los pies del ataúd. "El fallecimiento de Adolfo Suárez me llena de consternación y de pena", había dicho el domingo tras la muerte del exjefe de gobierno, a los 81 años, como consecuencia de la enfermedad de Alzheimer que sufrió durante once años.

Uno por uno, el jefe del gobierno, Mariano Rajoy, y sus tres predecesores vivos, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, presentaron también sus respetos en un salón con políticos de todas las tendencias. Llegó después el turno de los ciudadanos, entre ellos muchos jubilados que vivieron los difíciles años de la Transición dirigida por Suárez tras el fin de la dictadura franquista (1939-1975).

"No vamos a tener nunca un presidente como él. Se lo comieron porque no era ni de derecha ni de izquierda y era muy honesto", afirmaba María Dolores Carmona, de 68 años, recordando que el político centrista, nombrado en 1976 por el rey y confirmado después dos veces por las urnas, dimitió en 1981 entre duros ataques de sus rivales y sus compañeros de partido.

"Supo hablar con sus enemigos", afirmaba María Jesús Fernández, de 64 años, en alusión al talento negociador del hombre que, surgido del aparato franquista, osó legalizar al Partido Comunista de España, entre otras medidas que llevaron al país a la democracia. Desfilando con paso lento, algunos con lágrimas en los ojos, los españoles visitaron la capilla ardiente abierta durante 24 horas.

"En España hay un antes y un después de Suárez. Para mí es muy emocionante estar aquí para agradecerle lo que ha hecho", decía Juan Pérez, estudiante de Historia, que pese a sus 24 años se inclinaba emocionado como los mayores. Frente a él, José Ignacio Valls, profesor de Derecho que tomó el primer tren desde Barcelona. "Debemos reconocerle haber hecho con su majestad el rey una transición sin trauma", decía mientras escribía un mensaje en uno de los libros dispuestos en el exterior del salón.

Durante la tarde, también el príncipe Felipe y su esposa, la princesa Letizia, se recogieron ante el féretro de Suárez. Por propuesta de Rajoy, el aeropuerto de Madrid-Barajas será rebautizado con su nombre para honrar la memoria de un líder que "ha desempeñado un papel fundamental en la historia de España", informó al gobierno. El martes, el féretro debía ser trasladado a Ávila, provincia de donde Suárez era originario, para ser enterrado en su Catedral. La próxima semana tendrá lugar un funeral de Estado en la catedral madrileña de La Almudena.

Desde el exterior llegaron numerosas reacciones y mensajes de condolencias, en especial de países latinoamericanos, como el del presidente de México, Enrique Peña Nieto, de la presidenta argentina, Cristina Fernández, así como del gobierno de EU, destacando el papel "clave" y "fundamental" de Suárez. La canciller alemana, Angela Merkel, manifestó que el fallecido ex presidente tuvo un "papel clave en la exitosa" transición democrática, y según el ministro alemán de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, quien declaró que "los demócratas de toda Europa conservaran su obra en su memoria".

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, se refirió a Suárez como "un hombre de excepción", mientras que el jefe de Estado luso, Aníbal Cavaco da Silva declaró que le recuerda como una "figura importante en la historia y en la política de España". El jefe del Gobierno británico, David Cameron, calificó a Suárez de "gran líder", y el presidente de Francia, François Hollande, le considera el "artesano" junto al rey Juan Carlos de la transición española". El Gobierno chino también lamentó la muerte de Adolfo Suárez, de quien dijo que "fue un político excepcional".

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, fueron de los primeros que enviaron sus condolencias y destacaron la figura clave de Suárez en la transición democrática española. Los reyes de Bélgica, Felipe y Matilde, que retrasaron su visita oficial a Madrid prevista para el día 25, al coincidir con los tres días de luto declarados en el país por la muerte de Suárez, hicieron llegar sus condolencias a su familia y al pueblo español.