Michelle y Evelyn: las dos niñas que se convirtieron en rivales

Sus papás eran grandes amigos, pero el golpe pinochetista los puso en bandos opuestos; hoy se disputan la presidencia.
La ex mandataria socialista (izq.) parte como favorita frente a la aspirante del oficialismo conservador.
La ex mandataria socialista (izq.) parte como favorita frente a la aspirante del oficialismo conservador. (Martín Bernetti/AFP)

Santiago de Chile

Cuando Michelle Bachelet tenía seis años y Evelyn Matthei cuatro, paseaban juntas en bicicleta por la base aérea en las que vivían sus familias en el norte chileno.

Más de cinco décadas después, ambas se enfrentarán en las elecciones presidenciales del 17 de noviembre con proyectos diametralmente distintos y una historia trágica común que tiene a sus padres como protagonistas.

Sus familias vivían frente a frente en la base aérea de Cerro Moreno, en Antofagasta, a unos mil 200 km al norte de Santiago. Sus padres eran muy buenos amigos, pero el golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet, el 11 septiembre de 1973, le dio un vuelco a sus vidas.

Alberto Bachelet fue apresado ese día y torturado hasta la muerte meses más tarde, por mantenerse fiel al gobierno socialista del derrocado Salvador Allende.

Fernando Matthei, quien se encontraba en Londres ese día, regresó a Chile para dirigir la Academia de Guerra Aérea —en cuyos subterráneos estuvo detenido el general Bachelet— y luego formó parte de la junta militar del régimen.

La carrera presidencial chilena tiene "estos componentes tan dramáticos e increíbles, como el que dos niñas que jugaron juntas en los años cincuenta después estén convertidas en candidatas en bandos opuestos", narra la periodista Rocío Montes, co-autora del libro Hijas de General, que profundiza sobre la historia que cruza a ambas candidatas. "Alguien decía que uno de los grandes misterios de la política chilena es ver si esto es casual o producto de la historia", agrega.

Bachelet y Matthei no fueron grandes amigas como sí lo llegaron a ser sus padres, quienes compartían su gusto por la música, los libros y el deporte.

Hoy, Evelyn vive en la casa que fue de sus padres, donde dos olivos y un cerezo regalados por el "tío Beto", como llamaban a Bachelet, aún le dan sombra.

Aunque ellas tenían un carácter distinto, su vida en una base militar las lleva a tener rasgos comunes, como el sentido del orden, el deber y su amor por los estudios.

Las dos eras brillantes alumnas y terminaron sus estudios con calificaciones sobresalientes. Bachelet se tituló de médico pediatra y Matthei de economista.

La muerte del general Bachelet, a los 51 años, tras meses de prisión y torturas, marcó profundamente a Michelle y determinó su actuar en la política que hoy, con 62 años, la tiene como la más segura ganadora de los próximos comicios tras un primer periodo como mandataria, entre 2006 y 2010.

Fernando Matthei, pese a su puesto en la Academia de Guerra donde estuvo preso el general Bachelet, no habría tenido responsabilidad sobre quienes estuvieron detenidos allí, según determinó la justicia e incluso la propia familia Bachelet tiene esa convicción.

De hecho la viuda de Bachelet, Ángela Jeria, ha defendido públicamente a Matthei.

En 1979, Matthei intervino a favor de Jeria y su hija Michelle pues tras cinco años de exilio y cuando él ya era parte de la junta militar, fue garante del retorno de ambas al país frente a un gobierno que aún las consideraba peligrosas.

Evelyn Matthei estaba en Londres junto a su padre cuando se perpetró el golpe de Estado. Allá perfeccionó sus estudios de piano y luego en Chile estudió economía. Hacia el final de la dictadura de Pinochet, en la década de los ochenta, se convirtió en una activa militante de uno de los partidos que apoyaban al régimen militar.

En la era postpinochet tuvo un frustrado intento como precandidata a la presidencia en 1993 junto al hoy mandatario Sebastián Piñera, con quien se vio envuelta en un sonado caso de escucha telefónica que derrumbó momentáneamente la novel carrera política de ambos.

Luego Evelyn se convirtió en diputada y más tarde llegó al Senado. Piñera la llamó para integrarse a su gabinete como ministra del Trabajo. En este puesto la encontró la nominación para ser candidata única de la derecha tras la renuncia de Pablo Longueira, ganador de las elecciones primarias del sector, que fue diagnosticado de una depresión.

Hoy, a sus 59 años, ella enfrenta a la candidata socialista, mientras su padre carga aún cierto remordimiento por no haber tenido ningún gesto con su amigo Bachelet.

"La prudencia primó sobre el coraje", argumenta Evelyn Matthei.