De “vicepresidente decorativo” y “traidor” a sustituto de Rousseff

El jurista brasileño Michel Temer, de 75 años, asumiría un país con la economía en crisis y la democracia lesionada.
Preside al partido opositor PMDB.
Preside al partido opositor PMDB. (Ueslei Marcelino/Reuters)

Brasilia

El abogado brasileño Michel Temer puede llegar hoy a la presidencia de Brasil, de forma temporal, siendo prácticamente desconocido para la población y tras haber sido cinco años, según sus propias palabras, un “vicepresidente decorativo” en el gobierno de Dilma Rousseff.

Discreto y conciliador, el político de 75 años, casado en terceras nupcias con una bella modelo de 32, se mueve con astucia entre bambalinas pero carece del don de levantar a las masas.

Una encuesta reciente confirmó lo desconocido de su figura: solo 1 % de la población lo votaría en los comicios de 2018. El mandato de Rousseff debe concluir el 31 de diciembre de 2018.

Por más de tres décadas de vida política, el reconocido constitucionalista tejió entre las sombras una red de poder. En Brasilia se dice que el elegante político tiene una cinta métrica en la lengua para medir cada palabra que sale de su boca. “Piensa diez veces antes de decir buen día”, comentan analistas que conviven en los pasillos de la capital brasileña con el católico que alguna vez frecuentó logias masónicas.

Temer goza además de una especie de blindaje que lo mantuvo al margen de denuncias de corrupción que involucran a decenas de políticos, entre ellos destacados correligionarios suyos en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro). Fue muchas veces mencionado en escándalos, pero hasta ahora no ha sido denunciado formalmente y no se sabe si en algún momento será investigado.

Fueron su notable capacidad de conciliar posiciones y el poder que le confirió al PMDB, que preside desde hace 11 años, las cualidades que lo llevaron a ser vicepresidente de Rousseff en las urnas de 2010 y 2014.

Nacido el 23 de septiembre de 1940 en la ciudad de Tieté, en el interior de Sao Paulo, como el octavo hijo de una pareja de inmigrantes libaneses, Temer comenzó su carrera política en 1983. En 1985 asumió la Secretaría de Seguridad Pública de Sao Paulo. A partir de 1987 ejerció seis mandatos consecutivos como diputado federal y presidió la cámara baja en tres legislaciones.

Fue en el Legislativo donde el político, padre de cuatro hijos, urdió las redes que hicieron que su partido dirija hoy las cámaras de Diputados y Senadores, y que haya asumido el gobierno nacional, aunque desde 1994 no presenta un candidato a la presidencia.

“El PMDB no es gobierno, pero ningún gobierno gobierna sin el PMDB”, es la frase que define al partido que lleva el ADN de su máximo líder.

También fue en el Legislativo donde en uno de los escasos altercados públicos en los que se le vio alzar la voz, Temer recibió el mote que lo persigue hasta hoy: “Mayordomo de una película de terror”.

Curiosamente, el hombre parco en palabras que cultiva el silencio protagonizó indiscreciones, para muchos premeditadas, a lo largo del proceso que acabó en la ruptura de la alianza entre el PMDB y el gobernante Partido de los Trabajadores (PT). Un “divorcio” que precipitó de alguna forma el impeachment de Rousseff, quien lo acusó públicamente de “traidor”, luego que desde agosto pasado una frase dicha en público fue interpretada como una autoproclamación de “salvador de la patria”: “La situación del país es grave. (...) Se necesita alguien con capacidad para reunificarlo”.

Premeditados o no, los episodios antecedieron a la salida del PMDB del gobierno, lo que dio lugar a una fuga de aliados que hoy son opositores al PT y se preparan para ocupar cargos y ministerios en el no votado “gobierno Temer”.