Alteraron escena del crimen, denuncia mexicano detenido en Honduras

El activista Gustavo Castro permanecerá en Honduras 30 días más, debido a que la Fiscalía hondureña prorrogó la alerta migratoria que le impide regresar a México.
Gustavo Castro es el único testigo del homicidio de la activista hondureña Berta Cáceres.
Gustavo Castro es el único testigo del homicidio de la activista hondureña Berta Cáceres. (Especial)

Tegucigalpa, Honduras

El mexicano Gustavo Castro Soto, testigo del asesinato de la ambientalista hondureña, Berta Cáceres, denunció que autoridades alteraron la escena del crimen, en una carta que envió mientras estaba detenido.

El mexicano, miembro de la ONG Otros Mundos de Chiapas, dormía en una habitación aparte de la vivienda en La Esperanza, 200 kilómetros al noroeste de Tegucigalpa, donde la madrugada del 3 de marzo entraron dos encapuchados y mataron a tiros a la coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh).

"No escuché carros llegar ni irse cuando el asesinato. El escenario del crimen fue modificado y alterado", aseguró el mexicano en su escrito, que no revela muchos detalles del momento del crimen.

"Vi morir a Berta en mis brazos pero también vi su corazón sembrado en cada lucha que el Copinh ha realizado", añadió en la nota titulada: "Desde el corazón de Berta".

Castro Soto acusó que "el gobierno sigue preparando sus argucias para presentar ante la opinión pública que el asesinato de Berta se debió a conflictos internos, cuando hay demandas contra quienes la habían querido asesinar, vinculando a la empresa hidroeléctrica protegida por el Estado".

Con el argumento de que tenía que rendir declaraciones en el tribunal de Intibucá, a donde pertenece La Esperanza, el mexicano fue retenido por autoridades migratorias hondureñas cuando pretendía regresar a México.

Castro Soto afirmó en su carta que ya había ido "al juzgado a declarar como testigo protegido, vestido con una túnica negra hasta los talones y con una capucha negra" y confesó sentir temor porque "los sicarios ya saben que no morí y seguro estarán dispuestos a cumplir con su tarea", aunque el consulado mexicano acudió de inmediato a su auxilio.

Alegó que las amenazas son "cosa que el gobierno hondureño no quiere ver intentando todavía hasta el día de hoy retenerme para controlar la información de mis declaraciones" y afirmó que fue una familia solidaria que le dio atención médica por las heridas.

"Me amenazan que si me voy a Tegucigalpa por mi seguridad, me enviarán órdenes de aprehensión preventiva. O que si salgo sin su consentimiento no habría acompañamiento de seguridad y será por nuestra cuenta", dice.

En su carta Castro Soto sostuvo que policías investigadores "llegaron para que viera fotos y videos e identificar a los asesinos (...) pero lamenté que todos los videos y fotografías eran de las marchas del Copinh" para que señale quién de ellos había sido el asesino, expuso.

"Pero no me han mostrado las caras de los dueños de la empresas o sus sicarios", denunció.

"Los sicarios que han asesinado a Berta y que intentaron asesinarme siguen en la impunidad, mientras el gobierno pretende socavar la memoria de Berta y el honor y la lucha magnifica que el Copinh ha hecho por tantos años en la defensa de la vida, los territorios y de los derechos humanos", agregó en su mensaje que fue escrito el sábado, día del sepelio del cuerpo de la ambientalista.

Permanecerá en Honduras 30 días más

La Fiscalía de Honduras prorrogó la alerta migratoria que impide a Gustavo Castro dejar el país por 30 días más, informó la organización Otros Mundos Chiapas.

En un comunicado la organización informó que el 6 de marzo la Fiscalía hondureña aseguró verbalmente a Castro que tras ampliar su declaración el día de ayer podría regresar a México.

La Fiscalía hondureña explicó en un comunicado que debido a la negativa de Castro por ampliar su declaración se decidió imponer la alerta migratoria como medida preventiva.

“Si uno va a otro país y se ve infortunadamente involucrado en un caso de estos, inmediatamente le retienen el pasaporte y le dicen directamente que no va a salir de ese país hasta que no cumpla con su obligación de dar testimonio, y más, colaborar con las investigaciones”, dijo.

Agregó que Castro no debe temer por su vida debido a que el “Estado de Honduras y todos los cuerpos del orden están dándole toda la seguridad”.