Medallista de Sochi quiere adoptar a familia de perros

Gus Kenworthy quien obtuvo medalla de plata en los juegos olímpicos de Sochi, quiere adoptar a una familia de perros abandonados en la ciudad rusa.

Rusia

Ahora que los Juegos Olímpicos de Sochi terminaron para Gus Kenworthy, el esquiador que logró la plata en splopestyle puede dedicarse a intentar conquistar otra batalla: cómo llevar una familia de perros abandonados a su casa en Estados Unidos.

Hace un par de días le dijeron a Kenworthy que había cuatro cachorros junto a su madre sin dueño a pocos metros del centro de prensa Gorki, en la región montañosa de Krasnaya Polyana.

"Me dijeron: 'Amigo, tienes que ver a esos cachorros, vas a alucinar'. Estaba agotado del entrenamiento aquel día, pero me puse los guantes, tomé el telecabina hacia abajo, fui al centro de prensa y simplemente me enamoré de los cachorros", señaló.

Reconocido amante de los perros, Kenworhty no sabía de qué raza eran, pero cree que se trata de alguna parecida al pastor alemán. Lo que sí sabía es que se los quería llevar con él a Denver.

"Son los cachorros más bonitos que vi nunca. Estoy haciendo todo lo que está en mis manos para llevármelos conmigo", dijo Kenworthy, que hace un año perdió al perro que le regalaron por su undécimo cumpleaños.

"Fui un amante de los perros toda mi vida y encontré a la familia más bonita de perros abandonados en los Juegos".

Miles de perros abandonados viven en las calles de Sochi después de quedarse sin dueños ni casa por el inicio de los Juegos. Sus "padres" eran los trabajadores que levantaron los escenarios olímpicos y sus casas, las propias obras. Según medios, el ayuntamiento de la ciudad rusa contrató a unos "cazadores de perros" para intentar reducir el número de animales abandonados.

Los cachorros de Kenworthy viven al calor de una cabina de seguridad cerca del Gorki Media Center. Cuando no estaba entrenando para el slopestyle, el esquiador estadounidense intentaba pasar todo el tiempo posible con los animales.

"Iba con algo de comida y normalmente venían", recordó Kenworthy, que también destinó parte del día anterior a ganar la medalla de plata a estar con los cachorros en Krasnaya Polyana.

"Estuve entrenando y luego bajé al pueblo a estar con los cachorros. Les llevé algo de comida y me despedí de ellos cuando empezó a anochecer".

Kenworthy está ahora viendo qué trámites legales tiene que hacer para llevarlos con él a Estados Unidos. "No quiero dejar a la madre ahí. Con los cachorros es fácil, los puedes meter en una jaula a todos juntos y pesa muy poco", señaló el atleta.

"Con la madre es más difícil. Necesita más tiempo para salir por las vacunas. No estoy cien por ciento seguro de que la pueda llevar conmigo. En el peor de los casos, me encantaría que la esterilizaran y la llevaran a un refugio".

Cuando fue preguntado en rueda de prensa por los nombres de los cánidos, Kenworthy se rió y dijo: "No los tuve yo, así que no seré yo el que les ponga un nombre".

Kenworthy señaló que si consigue finalmente llevarlos a Estados Unidos le regalaría uno a su hermano y a su prometida. "Tuve muchas ofertas", añadió.

Ahora sólo le falta conseguir viajar con ellos.