Marina Silva, a la caza del voto de los manifestantes en Brasil

La ecologista de 56 años, es, para algún analista, la candidata de los "insatisfechos" con el gobierno que salieron a las calles de Brasil en junio de 2013, pero muchos de ellos la miran con ...
Marina Silva, durante un mitin de campaña con militantes y seguidores del Partido Socialista en Sao Paulo
Marina Silva, durante un mitin de campaña con militantes y seguidores del Partido Socialista en Sao Paulo (AFP)

Río de Janeiro

Los más radicales llaman a no votar o anular el voto, otros que aún creen en el sistema elegirán el "mal menor": los manifestantes brasileños de 2013 no tienen un candidato claro, pero Marina Silva quiere a toda costa conquistar su voto.

La ecologista de 56 años es "sin dudas" la candidata de los "insatisfechos" con el gobierno para los comicios del 5 del octubre, dijo a la AFP Mauro Paulinho, director de la encuestadora Datafolha.

"Marina parece ser la candidata que consigue mayor identificación con aquella masa de manifestantes. Supo encajarse con precisión en esta expresiva parcela de electores que rechazaba a los dos partidos hegemónicos y que se decía indecisa", explicó a la AFP Daniel Kosinski, un politólogo de 31 años que participó en las masivas protestas de junio de 2013, en plena Copa Confederaciones.

Rousseff viene ganando terreno ante Silva para la primera vuelta, aventajándola por 13 puntos (40% contra 27%), pero los sondeos muestran que ambas siguen empatadas técnicamente en un eventual balotaje (47% para la presidenta contra 43% para la ecologista).

"Impotencia"

Lo que comenzó como una protesta mayoritariamente de jóvenes estudiantes de clase media contra el aumento del pasaje terminó en un masivo movimiento contra la corrupción y en demanda de mejor transporte, educación y salud.

Sin el apoyo de ningún partido, más de un millón de personas salieron a las calles a protestar en medio de enfrentamientos con la policía, y lograron que el gobierno prometiera atender varias de sus demandas.

Más dinero para salud y educación, médicos en zonas aisladas y leyes aprobadas en tiempo récord se pueden anotar entre sus logros. Pero la reforma política, que elimine por ejemplo la "compra" de votos y cargos públicos y el financiamiento privado de las campañas está pendiente.

"La sociedad siente que las instituciones políticas no la representan. No es por azar que las manifestaciones de 2013 dieron esta señal", dijo Silva recientemente. La ecologista, que defiende una "nueva política", entró en la contienda en el último minuto sustituyendo a su compañero de fórmula Eduardo Campos, del Partido Socialista Brasileño, quien murió en agosto en un accidente aéreo.

Al ser una amenaza real para la reelección de Rousseff, ganó rápidamente el apoyo de los 'antiPT' (ndlr PT: Partido de los Trabajadores, en el poder).

"Ninguno"

Silva quiere conquistar a los jóvenes manifestantes, pero su ferviente devoción religiosa, sus posiciones contra el aborto y el casamiento gay y su tránsito por varios partidos -PT, Partido Verde y ahora PSB- no la ayudan.

"Marina es una figura incógnita que no me inspira confianza", dijo a la AFP Luisa Alves, una profesora de música de 28 años que participó en 2013 de varias protestas en Rio, hasta que se tornaron violentas.

Lucas Oliveira, del Movimiento Pase Libre, que organizó las primeras protestas contra el alza del pasaje en Sao Paulo, aseguró que "ninguno" de los once candidatos presidenciales representan al grupo.

"Marina participa de los viejos esquemas de alianzas partidarias", criticó, y explicó que "las calles no estaban pidiendo un nuevo salvador" sino más participación en las decisiones.

El grupo Anonymous Brasil, de los manifestantes más radicales, publicó en su cuenta de Facebook una caricatura de un hombre caminando hacia la urna, ubicada en una horca, con la leyenda: "No vote, luche".

Con todo, el número de indecisos bajó tras la entrada en liza de Marina, y hoy la estimación de votantes sin definición es de 7%. Alves dijo que elegirá la "opción menos peor". "No me gusta ninguno de los tres candidatos, pero en la recta final voy a tener que escoger", aseguró sin revelar nombres.

La minoría

Las propuestas principalmente "de centro" de los principales candidatos molestan a buena parte de los manifestantes, que exigen cambios radicales.

Para el profesor Carlos Alberto Alkmim, de la escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Rio (PUC), los candidatos de extrema izquierda --como Ze Maria (PSTU) y Luciana Genro (PSOL), sin chances de vencer-- podrían concentrar buena parte de los votos de estos jóvenes en la primera vuelta.

Pero al final, los manifestantes de 2013 son una minoría (menos de un 10% del electorado) y su voz "no es la de la población general", aclaró. Y es posible que, finalmente, sus votos de protesta se diluyan en el universo electoral y no perjudiquen a quienes lideran las encuestas. La política tradicional seguirá mandando.