Manifestantes exigen a jefe de gobierno de Hong Kong dimitir hoy

Los activistas, que reclaman a Pekín más libertades democráticas, consideran a Leung Chun-ying, "C.Y"  una marioneta del gobierno de Pekín, que advirtió a EU de no inmiscuirse en la crisis ...
Manifestantes en favor de la democracia duermen en una vía frente a las oficinas del Gobierno de Hong Kong
Manifestantes en favor de la democracia duermen en una vía frente a las oficinas del Gobierno de Hong Kong (EFE)

Hong Kong

Los manifestantes que reclaman a Pekín más libertades democráticas se concentraron delante de la sede del poder en Hong Kong para exigir la dimisión este mismo jueves del jefe del gobierno local, amenazando de lo contrario con endurecer el movimiento.

Más de tres mil personas se reunieron a primera hora delante de las dependencias del consejo legislativo y de la oficina del gobierno local, en el centro de Hong Kong, para pedir la dimisión de Leung Chun-ying, considerado por los manifestantes una marioneta de Pekín.

China advirtió por su lado a Washington de que no se meta en esta crisis, la más grave desde la retrocesión de la ex colonia británica a Pekín en 1997, mientras se alzan voces en todo el mundo para apoyar a los manifestantes.

China "soberana"

"Los asuntos de Hong Kong son asuntos internos de China", declaró el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, durante un encuentro con el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en Washington. "Todos los países deberían respetar la soberanía de China y esto es un principio básico que rige las relaciones internacionales", recalcó Wang.

Washington, que pidió "prudencia" a las autoridades hongkonesas, disputa con China una guerra de influencia comercial, política y diplomática en Asia. La campaña de desobediencia civil que se gestaba desde hace semanas en Hong Kong se intensificó brutalmente el domingo y desde ese día decenas de miles de manifestantes han salido a la calle.

Las principales arterias de la ciudad, considerada un remanso del capitalismo financiero internacional, están bloqueadas. Como los transportes públicos, barrios enteros están paralizados y las actividades económicas se encuentran muy perturbadas.

Los manifestantes denuncian intromisiones de Pekín, reclaman un sufragio universal sin cortapisas, y rechazan que en las elecciones de 2017 las autoridades chinas mantengan el control sobre los candidatos a jefe del gobierno local. El movimiento prodemocracia reclama asimismo la renuncia de "C.Y", como llaman en el territorio al jefe del ejecutivo.

"Ocupación de edificios"

Desde que la policía empleó el domingo gases lacrimógenos y gas pimienta contra los manifestantes pertrechados con simples paraguas para defenderse, las reclamaciones de dimisión se han hecho más acuciantes.

El jefe del ejecutivo debe dimitir antes del jueves por la noche, espetó Agnes Chow, una dirigente del movimiento estudiantil. De lo contrario, "estudiaremos varias acciones diferentes los próximos días, como la ocupación de edificios gubernamentales importantes", añadió.

Los estudiantes de Hong Kong son el motor de la campaña de desobediencia civil, pero las filas de los manifestantes se han engrosado desde la represión del domingo. Desde entonces, la policía se muestra por su lado más discreta.

La "Revolución de los paraguas" -como se ha bautizado en las redes sociales- tiene mucho eco fuera de la ex colonia. Unas cuatro mil personas se manifestaron en Taipei, unas dos mil delante de la embajada china en Londres y otras 350 en Times Square, en Nueva York.

Chris Patten, último gobernador de la colonia británica, pidió un "verdadero diálogo" para resolver la crisis y estimó que Pekín incumple su compromiso adoptado durante la retrocesión de dejar a Hong Kong gestionar sus propios asuntos.

El gobierno chino trata por todos los medios de evitar la propagación de una ola prodemocrática en el país. El Partido Comunista endureció como nunca antes la censura sobre las redes sociales y presenta al movimiento hongkonés como un grupo de "extremistas" que viola la ley.

Un operador de turismo de Hong Kong indicó haber sido informado por agentes de viaje chinos que las visitas a la ex colonia habían sido suspendidas.