Malo, bueno y estúpido, el acuerdo presupuestal de EU

Es alentador contar con algún tipo de presupuesto, pero la ignorancia ecónomica continúa en el Congreso.
Obama descartó ayer, en la Casa Blanca, un pacto con republicanos sobre el aumento del techo de deuda.
Obama descartó ayer, en la Casa Blanca, un pacto con republicanos sobre el aumento del techo de deuda. (Larry Downing/Reuters)

Washington

Hubo noticias buenas, malas y estúpidas respecto al acuerdo presupuestario al que llegó la Cámara de Representantes de Estados Unidos esta semana. Las “grandes negociaciones” del tipo que incluirían tales recortes parecen estar fuera de la mesa por ahora, gracias a la oposición de las bases. Esta es una buena noticia, porque la mayoría de los ciudadanos de la tercera edad obtienen su dinero de la seguridad social.

La mayoría de los babyboomers que se retirarán durante las dos próximas décadas tienen muy pocos ahorros para su retiro, y algunos perdieron mucho con la crisis inmobiliaria en 2006-2007. La idea de que la Seguridad Social tiene problemas financieros serios es un mito urbano que ha engañado a millones por décadas, incluyendo a muchos periodistas.

La noticia menos buena es que algunos de los recortes automáticos en los gastos no militares para los años fiscales de 2014 y 2015 se redujeron. Esto debería generar alrededor de 250 mil empleos el año que viene. Lamentablemente, las ganancias de esto quedan prácticamente canceladas por la decisión de reducir la compensación de desempleo de emergencia federal para 1.3 millones de trabajadores justo después de Navidad, ya que la pérdida de este gasto reducirá el crecimiento y el empleo en una cifra casi equivalente.

No sabremos hasta que se aprueben más legislaciones exactamente cómo se distribuirán los aproximadamente 310 mil millones de dólares en gastos discrecionales, no militares, que se restauraron con este presupuesto.

Más malas noticias: no se cerrará ningún vacío tributario. A los gestores de fondos de cobertura todavía se les cobrarán tasas de impuestos por sus ganancias más bajas que a los maestros. Los billonarios todavía podrán evitar el pago de la mayoría de los impuestos estatales. Y en cuanto a los pagos de prestaciones sociales corporativas, los 200 mil millones de dólares que estaban programados para reducirse de los militares serán restaurados.

Los recortes secuestrados habrían llevado a los gastos del Pentágono al nivel de 2007.

Como señaló mi colega Dean Baker, si observamos los recortes de gastos planeados durante la próxima década, necesitamos tomar en cuenta la inflación y el Producto Interno Bruto (PIB), para los gastos discrecionales no militares. En otras palabras, nuestras necesidades de defensa reales no aumentan con el tamaño de nuestra economía, pero otros gastos discrecionales −por ejemplo investigación, educación, infraestructura vivienda− normalmente sí lo harán. Por lo tanto, el presupuesto planeado para la próxima década recortaría gastos reales en las áreas afectadas en más de 50 por ciento como parte de la economía, como si Estados Unidos  se estuviera volviendo un país relativamente mucho más pobre.

Esto nos lleva a la noticia estúpida: mientras que muchos están suspirando de alivio porque los republicanos aprendieron su lección con el cierre de octubre, y nos ahorrarán más dramas dolorosos, toda la narrativa de haber reducido los gastos federales sigue siendo estúpida.

Hasta el campeón actual de los cortes de presupuesto, el Fondo Monetario Internacional, demostró el impacto destructivo que ha tenido el ajuste fiscal en Europa. Esta es la razón principal por la que el viejo continente tiene más del 12 por ciento de desempleo y EU el siete por ciento.

Estados Unidos no tiene un problema de deuda pública federal: los pagos netos de intereses por la deuda pública estadunidense actualmente son de alrededor del 1 por ciento del PIB.

Este es el porcentaje más bajo del periodo posterior a la segunda Guerra Mundial, y es muy bajo según cualquier criterio. El hecho de que nuestro gobierno siga intentando reducir el crecimiento económico y el empleo mientras tenemos a más de 20 millones de desempleados o subempleados es el testimonio de un poder sin control de los intereses especiales que dominan el debate sobre la política económica en EU.

Es alentador tener algún tipo de presupuesto, pero la ignorancia económica continúa en el Congreso.