Maliki reafirma su intención de optar a un tercer mandato en Irak

El primer ministro iraquí, objeto de críticas y al que se le reclama dimitir para que se forme un gobierno de unidad, está decidido a seguir al frente de un país al borde del caos y donde los ...
Refugiados iraquíes que huyen de la violencia en Tikrit y las provincias de Anbar y Diyala, se disponen a abordar un camión que les llevará a Estambul
Refugiados iraquíes que huyen de la violencia en Tikrit y las provincias de Anbar y Diyala, se disponen a abordar un camión que les llevará a Estambul (AFP)

Bagdad

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, reafirmó hoy su intención de optar a un tercer mandato en Irak pese a las críticas internas e internacionales para que ceda su puesto a un gobierno de unidad en este país al borde del caos. "No renunciaré nunca a mi candidatura para el cargo de primer ministro", anunció en un comunicado Maliki, vencedor de las elecciones legislativas de abril, quien se encuentra en el centro de las críticas por su política de sesgo confesional contra las minorías del país.

Las críticas contra el primer ministro, en el poder desde 2006, se acentuaron desde la ofensiva de los yihadistas sunitas del Estado Islámico (EI), quienes controlan partes del norte y oeste del país, donde anunciaron la creación de un califato junto a los territorios bajo su control en la vecina Siria.

"Retirarse del campo de batalla frente a los organizaciones terroristas hostiles al islam y a la Humanidad significaría una falta de responsabilidad legal, nacional y moral", afirmó Maliki, quien aseguró que continuará luchando "hasta la derrota final de los enemigos de Irak y de su pueblo". En el norte del país, los kurdos reclaman la independencia de la región autónoma del Kurdistán, cuando los llamamientos para formar un gobierno de unidad se multiplican en Irak.

El dignatario chiita más importante del país, el ayatolá Ali al Sistani, criticó el viernes la incapacidad de los responsables iraquíes para superar sus divisiones, en referencia al fracaso de la primera sesión del nuevo parlamento para escoger a los dirigentes del país. Su portavoz Ahmed al Safi subrayó la importancia de obtener "un amplio consenso nacional" para formar un nuevo gobierno, en un mensaje pronunciado durante el tradicional rezo del viernes en Kerbala.

El presidente sunita del parlamento saliente, Usama al Nujaifi, renunció por su parte a optar a un nuevo mandato para intentar desbloquear la situación y empujar a Maliki a hacer lo mismo. "El objetivo del cambio exige sacrificios y yo estoy dispuesto a hacerlo por la nación, su pueblo y el futuro de mi país", declaró Nujaifi.

El parlamento intentará de nuevo el martes designar al presidente de la cámara y al presidente de la república. Este último será el encargado de nombrar a un primer ministro, que podría ser otro miembro de la coalición chiita de Maliki. No obstante, la determinación de Maliki a continuar en el poder podría retrasar la formación de un gobierno de consenso.

En Bagdad, el enviado de Naciones Unidas, Nickolai Mladenov, instó a la formación de un gobierno de unidad urgentemente para evitar que el país se hunda "en un caos similar al de Siria". El llamamiento del presidente de la región autónoma del Kurdistán, Masud Barzani, a organizar un referéndum de autodeterminación muestra las divisiones persistentes en el país.

La solicitud del presidente kurdo fue mal recibida, sobre todo por Estados Unidos, que destacó "la importancia de formar un nuevo gobierno en Irak que reúna a todas las comunidades". En el terreno, un nuevo atentado suicida contra un puesto del ejército y de voluntarios en Samarra, al norte de Bagdad, dejó quince muertos. Las fuerzas iraquíes avanzan apenas en su ofensiva lanzada el domingo contra Tikrit (norte).

En esta ciudad, 46 enfermeras indias atrapadas en el conflicto iraquí desde hace semanas fueron puestas en libertad, un día después de la liberación de 32 camioneros turcos secuestrados por los yihadistas del EI, quienes aún retienen a decenas de extranjeros. El oficial de mayor jerarquía en Estados Unidos, el general Martin Dempsey, destacó el jueves que el ejército necesitaría ayuda para retomar el terreno conquistado por los yihadistas, si bien precisó que su declaración no presagiaba un compromiso estadunidense.