Testifica presidente italiano en juicio a la mafia

El testimonio del presidente italiano, Giorgio Napolitano, busca esclarecer las negociaciones que tuvo el gobierno, a principio de 1990, con la mafia siciliana para acabar con una oleada de atentados.
La audiencia del presidente italiano Giorgio Napolitano se realizó a puerta cerrada en el palacio del Quirinale, la residencia presidencial, ubicada en Roma.
La audiencia del presidente italiano Giorgio Napolitano se realizó a puerta cerrada en el palacio del Quirinale, la residencia presidencial, ubicada en Roma. (AP)

Roma, Italia

El presidente de Italia testificó durante tres horas a puertas cerradas en un juicio sobre presuntas negociaciones entre el Estado y la mafia para poner un alto a los ataques terroristas de la década de 1990, en una reunión sin precedentes de políticos, policías y mafiosos en el palacio presidencial.

La oficina de la presidencia dijo que el mandatario Giorgio Napolitano, de 89 años, contestó a todas las preguntas, incluso las que se podría haber negado a responder. Algunas fueron formuladas por el abogado del capo mafia más conocido de Italia, Salvatore "Toto" Riina.

Los fiscales solicitaron la declaración de Napolitano en relación con el juicio a un ex funcionario acusado de prestar falso testimonio en la investigación sobre las presuntas negociaciones entre el Estado y la delincuencia organizada. Napolitano fue convocado como testigo y no pesan acusaciones sobre él.

Los magistrados viajaron de Palermo a Roma para interrogarlo acerca de sus comunicaciones con un colaborador, ahora difunto, cuyos tratos con el principal sospechoso, el ex ministro del Interior Nicola Mancino, son objeto de investigación.

Mancino está acusado de prestar falso testimonio sobre las presuntas negociaciones entre el Estado y la mafia luego del estallido de varias bombas en iglesias de Roma, el museo de los Uffizi en Florencia y un parque de Milán en 1993. Mancino niega que esas negociaciones hayan existido.

Los fiscales alegan que luego de las bombas en el país, funcionarios de gobierno buscaron un acuerdo con los capos de la mafia, a los que prometieron aliviar sus condiciones de encarcelamiento si desistían de los ataques.

Napolitano, que en esa época presidía la cámara baja del parlamento, dijo que no tenía información de utilidad para la corte, pero que aceptaba declarar.

La audiencia se realizó en el palacio presidencial a puertas cerradas y sin la presencia de la prensa.

En un comunicado, la oficina de Napolitano expresó la esperanza de que la corte publique la transcripción de la audiencia lo antes posible para que el público vea cómo el presidente demostró "la máxima transparencia y serenidad" durante el interrogatorio.