Lula afirma que medios generan en Brasil un "clima" similar a Venezuela

El ex presidente brasileño acusó a algunos "sectores de comunicación" brasileños de intentar crear el mismo clima que vivió el país vecino antes del intento de golpe contra Hugo Chávez, a ...
El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la conferencia de prensa con corresponsales extranjeros en Sao Paulo
El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la conferencia de prensa con corresponsales extranjeros en Sao Paulo (AFP)

Sao Paulo

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó hoy que algunos medios de comunicación están generando en el país un "clima" similar al que vivió Venezuela a comienzos de este siglo, con un intento de golpe contra el entonces mandatario Hugo Chávez.

"Conozco la situación venezolana desde 1998 y algunos sectores de comunicación de este país están generando en Brasil el mismo clima de Venezuela. En este clima es más difícil programar el futuro", señaló Lula durante una rueda de prensa con corresponsales extranjeros en Sao Paulo.

Lula se refirió al frustrado golpe contra Chávez en 2002 y lo comparó con la actual situación de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a quien el Congreso podría abrir un juicio político con fines de destitución por su presunta responsabilidad ante el supuesto "maquillaje" de las cuentas públicas.

"Brasil no puede vivir lo que vivió Chávez con la retirada de la Presidencia en nombre de la democracia y el presidente de la Fedecámaras -gremio empresarial venezolano- asume y cierra el Congreso", aseveró. El ex gobernante comparó también la actual situación en Brasil con la que sufrieron los expresidentes Fernando Lugo, de Paraguay (2012), y Manuel Zelaya, de Honduras (2009).

"No podemos dejar que en un país del tamaño de Brasil y de la importancia de Brasil se haga lo que hicieron con Lugo, que es lo que quieren hacer con Dilma. Lo único que ella necesita es que la dejen gobernar con tranquilidad y la pueden juzgar cuando termine su mandato", apuntó Lula, designado como ministro de Presidencia.

Lula criticó, de igual manera, el juicio con fines de destitución contra Rousseff que se tramita en el Congreso por el supuesto 'maquillaje' de la mandataria en las cuentas públicas.

"El 'impeachment' es lógico que está en la Constitución y en la ley, pero solo es válido cuando existe crimen de responsabilidad del gobernante. Sin un fundamento legal y sin crimen de responsabilidad es golpe y es para acortar el mandato de la presidenta Rousseff. Por eso es importante tener instituciones fuertes", aseveró.

"No quiero mandar"

"No quiero mandar, quiero obedecer y compartir decisiones y creo que puedo contribuir", afirmó Lula durante la rueda de prensa al ser preguntado sobre su designación al frente la cartera más importante del Gabinete de Rousseff.

El nombramiento de Lula como ministro está en manos de la Corte Suprema después de que un magistrado de este tribunal suspendiera su designación al considerar que Rousseff ofreció a su padrino político la cartera con el propósito de "impedir" un posible arresto del expresidente, investigado por supuesta corrupción.

"Tengo la convicción de poder cambiar el humor de este país, porque si se cambia el humor al otro día podemos cambiar la economía", que ha sido impactada por los "efectos" de la actual crisis política, justificó.

De acuerdo con Lula, Rousseff lo invitó desde agosto pasado a formar parte del Ejecutivo y en ese momento consideró que "no era correcto dos presidentes en el Gobierno. "No quería ser ministro y sí coordinar el Consejo de Desarrollo Económico y Social", señaló Lula, quien admitió que cambió de opinión tras el empeoramiento de la crisis.

El ex mandatario admitió que era consciente de que su llegada al Ejecutivo iba a generar la reacción adversa de la oposición, principalmente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). "Yo era consciente de que a los 'tucanos' (PSDB) no les iba a gustar mi ida al Gobierno", enfatizó Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010.

El ex jefe de Estado se defendió también de la vinculación de su nombre en las investigaciones del caso Petrobras, en el que constructoras sobrevaloraban los contratos con la estatal y los sobornos eran repartidos entre ejecutivos, ex altos cargos de la petrolera y políticos, en la mayoría de la base aliada de Rousseff.

"Es importante que se investigue quién robo dinero, pero no es necesario hacer de eso un espectáculo. Un día la historia de este país irá a reconocer que gracias al PT (Partido de los Trabajadores), a Lula y a Dilma se levantó el tapete y se permitió ver transparentemente las cuentas públicas de este país", apuntó.

Sobre su responsabilidad en el nombramiento de algunos de los investigados y acusados por los desvíos en Petrobras, Lula manifestó que "no estaba escrito en la frente de nadie si era corrupto o no".

"Ellos fueron indicados por los partidos y si cometieron errores tienen que pagar por ellos", completó Lula, quien expresó su descontento por la forma de los acuerdos de delación establecidos por muchos de ellos con la Justicia para una reducción de penas.

Para Lula "no está lejos el día" en que alguien le pida disculpas por las acusaciones de las que ha sido blanco y arremetió contra el juez Sergio Moro, responsable del caso Petrobras y quien llegó a ordenar su traslado por agentes para declarar ante una comisaría y luego autorizó la divulgación de escuchas telefónicas.

"Me siento ofendido, el juez debería tener mucha responsabilidad para no confundir conversaciones personales con cosas públicas. Fue deprimente, pobre y de mala fe. No fue correcto. Eso no contribuye con la democracia y el objetivo es siempre intentar destruir la imagen de Lula", declaró.

No obstante, el ex presidente reconoció que Moro "es una figura inteligente y competente, pero es un ser humano y el exceso puede llevarlo a cometer errores". "Si él hace el juicio correcto estará cumpliendo un papel extraordinario para el país y le pido a Dios que ponga las manos en la cabeza de él para que sea justo".

Corte Suprema decide la semana próxima

El nombramiento de Lula como ministro del gabinete de Rousseff está en manos de la Corte Suprema después de que una serie de sentencias cautelares suspendieran su posesión en el cargo motivadas por las investigaciones por corrupción en la petrolera estatal Petrobras que vinculan al ex presidente al caso.

El pleno de la Corte Suprema de Brasil se reunirá la semana próxima para ratificar o dejar sin efecto la decisión de uno de sus magistrados de bloquear el nombramiento de Lula como jefe de gabinete del gobierno.

El juez Gilmar Mendes suspendió el 18 de marzo la designación de Lula como ministro por considerar que los fueros que recibiría con el cargo obstruiría la investigación en la justicia ordinaria en su contra por sospechas de corrupción y lavado de dinero en el caso Petrobras.

Se esperaba que el plenario del Supremo Tribunal Federal (STF) se reuniera esta semana para abordar el asunto, pero Mendes se encuentra en Portugal y volverá a Brasil la semana próxima.

Sólo entonces, se podrá deliberar para ratificar o no su decisión, explicó hoy a la AFP un asesor de prensa del organismo. "Voy a esperar pacientemente", pero "se equivocan si piensan que sólo puedo ayudar a Dilma como ministro", dijo Lula la semana pasada.

Rousseff, sofocada por una crisis política que amenaza con acabar prematuramente su mandato, convocó a su mentor político para integrar su gabinete, en un intento para recomponer su base aliada e intentar frenar un proceso de destitución que está en curso en el Congreso por supuesto maquillaje de cuentas públicas.

La oposición afirma que al nombrar a Lula ministro, Rousseff intentó blindarlo del juez federal Sergio Moro, un magistrado con fama de temible que conduce en la primera instancia la megacausa por corrupción en Petrobras.

Moro ordenó que Lula fuera conducido por la fuerza a declarar en el marco de esta causa y que agentes allanaran su casa y otras dependencias de su propiedad, su familia y asociados, en busca de pruebas de posibles delitos de corrupción y lavado vinculados a la trama que desvió más de dos mil millones de dólares de la petrolera.