Personaje de la semana: Luis Almagro, nuevo secretario general de la OEA

El afán de diálogo es el objetivo principal del ex canciller uruguayo, miembro del gobernante Frente Amplio y admirador de Mujica, vegetariano, simpatizante del Nacional, y que busca revitalizar ...

Montevideo

El ex canciller uruguayo Luis Almagro, elegido nuevo secretario general de la OEA el pasado miércoles, está convencido de que la capacidad de diálogo es lo que ha llevado a Uruguay al éxito internacional y confía en esa herramienta para revalorizar y revitalizar el organismo continental.

"Juntos podemos darle a la Organización de Estados Americanos (OEA) una credibilidad que hoy todos reclaman", defendió Almagro el mes pasado durante la presentación de su candidatura ante el Consejo Permanente del organismo.

Luis Almagro consolidó una carrera política en su país como una figura próxima a José Mujica, quien acaba de dejar la presidencia en medio de una gran aceptación local e internacional.

Al presentar su candidatura el mes pasado en Washington, el ex canciller uruguayo prometió que si es elegido transformará a la OEA en "una organización del siglo XXI, ágil, eficiente, al servicio de todos los países" y con Cuba incluida. La reincorporación de Cuba a la OEA, de la que estuvo suspendida durante décadas, es "una necesidad" para Almagro, pero su caballo de batalla es el diálogo.

Almagro insiste en ofrecer una "mejor posibilidad de diálogo constructivo entre las diferentes subrregiones y entre los diferentes esquemas ideológicos y políticos del continente". Cuando fue canciller del presidente José Mujica (2010-2015) predicó con el ejemplo.

Según dijo en una entrevista con Efe el pasado enero, desde ese puesto se empeñó en buscar "el mejor diálogo político, los mayores niveles de cooperación, comercio y de inversión en todas las relaciones bilaterales, regionales y subrregionales".

Cautivado por Mujica

Al respecto, haber podido construir "las mejores relaciones en mucho tiempo" con países como EU, Cuba, Venezuela, así como los socios de Uruguay en el Mercosur y la Unasur significa para él haber tejido una "importante" red de diálogo, que es la que cree necesita la OEA para "redimensionarse, revalorizarse y revitalizarse".

Almagro nació el 1 de junio de 1963 en la localidad rural de Cerro Chato del departamento de Paysandú, en el norte de Uruguay. Se graduó de abogado en 1987 en la estatal Facultad de Derecho y un año después se inició en la diplomacia.

En su juventud militó en el histórico Partido Nacional, de línea conservadora. Sin embargo, dijo que se sintió cautivado por la actuación parlamentaria de Mujica -un carismático ex líder del grupo guerrillero Tupamaros, luego diputado, senador y finalmente presidente-.

Por él se vinculó al Frente Amplio, la coalición de agrupaciones mayoritariamente de izquierda que gobierna Uruguay desde 2005. Cuando Mujica asumió la presidencia del país, en marzo de 2010, lo nombró ministro de Relaciones Exteriores, cargo que ocupó todo el mandato de cinco años que terminó el 1 de marzo.

Con cuatro hijos propios y uno de su actual pareja reside en una zona rural, como Mujica, aunque sin la modestia de la chacra de quien algunos medios internacionales identificaron como el "presidente más pobre del mundo".

Aunque no desprecia los gestos de la diplomacia, prefiere, como "Pepe" Mujica, eludir algunos protocolos. En sus primeros tiempos como canciller, Almagro viajaba en el transporte público de buses hasta la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, y en lugar de portafolios cargaba una mochila al hombro.

Con Mujica visitó Cuba en julio de 2013. Como candidato para ocupar el máximo cargo en la OEA, propone el reintegro efectivo de la isla a la organización porque, dice, su exclusión es el "resabio más grande de la Guerra Fría". Y piensa que los recientes gestos de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba pueden facilitar esa tarea. 

También plantea fortalecer la independencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y crear un sistema regional "a medida" para evitar conflictos sociales motivados por proyectos productivos. Y ha dicho que trabajará para combatir la criminalización de la migración irregular en la región.

Único candidato

Almagro fue el único candidato para ocupar la Secretaría General de la OEA, después de que se retiraran el peruano Diego García Sayán, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), y el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein.

Ante el Consejo Permanente de la OEA dijo que si es elegido no se presentará a la reelección, pues considera que para que el organismo sea más dinámico, su secretario general debe ser elegido cada cinco años.

Además, apostó por la convergencia de la OEA con otros mecanismos regionales y subregionales, porque la organización "tiene que adaptarse a nuevas realidades" y volver a ser "un foro político en la región".

Este aficionado al Club Nacional de fútbol y que habla inglés, francés y alemán, tiene claro que pese a las discrepancias ideológicas, en la región hay "valores y principios" que todos los países defienden y a su modo de ver, la OEA necesita de todos los Estados para impulsar acciones conjuntas, políticas y gestiones transversales.

Almagro no se ha pronunciado sobre la situación en Venezuela, uno de los temas espinosos que le tocará abordar. Pero sí estuvo en Caracas el año pasado junto a otros cancilleres latinoamericanos en una misión dirigida a propiciar una mesa de diálogo político entre el Gobierno y la oposición en Venezuela, destinada a destrabar la crisis política de ese país.

Recibir en territorio uruguayo a varios ex presos de la cárcel de la base naval estadunidense de Guantánamo, así como a decenas de familias sirias, todos en calidad de refugiados, son algunas de las decisiones más sonadas del gobierno uruguayo durante su periodo al frente de la política exterior.

"Hemos disfrutado de una relación de trabajo positiva con el señor Almagro, con el que hemos trabajado de cerca para impulsar nuestra relación bilateral con Uruguay" durante su periodo como canciller, dijo a Efe un portavoz del Departamento de Estado de EU.

La "satisfacción de haber actuado siempre sobre una base de principios y valores" es pues para Almagro el mejor balance de su labor al frente de la política exterior.

Senador por 5 años

Vegetariano por convicción y con un perfil de izquierdas -pertenece al Frente Amplio, coalición política que gobierna Uruguay desde 2005-, concluyó sus estudios de Derecho en 1987 y un año más tarde estrenó su trayectoria como diplomático, en el puesto de representante de Uruguay ante la Unesco.

En Irán continuó su periplo por el mundo en 1991, cuando fue nombrado primer secretario y encargado de negocios en la embajada de Uruguay en ese país, donde permaneció durante cinco años.

Ya en 1998 y durante un lustro más, pasó a desempeñar funciones diplomáticas en Alemania y en 2006 fue enviado, ya como embajador, a China, donde residió hasta 2010, cuando volvió a Uruguay después de que Mujica lo designase canciller, un periodo que culminó el pasado 1 de marzo con la asunción del nuevo presidente, Tabaré Vázquez.

Elegido senador para los próximos cinco años, su espíritu es "abierto y constructivo" y lo que le toque hacer lo hará "de la mejor manera", según afirmó al poco tiempo de hacer pública su candidatura a la OEA, a mediados de 2014.

Ya en enero de este año, en un derroche de seguridad, aseguró contar con los apoyos necesarios para hacerse con el cargo: "Si las elecciones fueran hoy estarían los votos como para que ganara", afirmó "el oso", como le conocen sus cercanos desde que nació, cuando su padre se mostró convencido de que su hijo había superado a "lo más lindo" que había visto hasta entonces: un oso panda.

En las últimas semanas, en plena campaña para recabar votos, no ha sido raro que al desearle suerte mediante un mensaje a su teléfono contestase con un "We Keep Walking" (seguimos caminando), un lema con el que llegó a la meta.