Luego de la crisis, Obama impulsa reforma migratoria

Tras la reapertura ayer del gobierno federal, cerrado desde el 1 de octubre, el presidente de EU llamó a aprobar este año un proyecto para 11 millones de indocumentados
Barack Obama, al término de su alocución en la Casa Blanca.
Barack Obama, al término de su alocución en la Casa Blanca. (Saul Loeb/Afp)

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lanzó un reimpulso a la aprobación de una reforma migratoria en el Congreso, tras el fin de la extenuante pugna política que dejó al gobierno parcialmente cerrado por más de dos semanas.

“Deberíamos terminar el trabajo de arreglar nuestro quebrado sistema migratorio”, dijo Obama, enumerando su lista de prioridades para el resto del año, entre ellas las negociaciones para aprobar el presupuesto fiscal 2014 y una ley agrícola.

“Son tres cosas específicas que harían una gran diferencia en nuestra economía ahora mismo, y podríamos terminarlas para el fin de este año”, afirmó en un discurso en la Casa Blanca.

Pasando la página al forcejeo entre sus aliados demócratas y la oposición republicana en el Congreso, que mantuvo 16 días en jaque al país por el presupuesto y la deuda federal, Obama se concentró de nuevo en uno de los caballos de batalla de su segunda gestión.

“La mayoría de los estadunidenses piensa que (la reforma migratoria) es lo correcto”, añadió con vistas a la aprobación de una ley que legalice a 11 millones de indocumentados.

“Si la Cámara tiene ideas de cómo mejorar el proyecto del Senado, escuchémoslas. Empecemos las negociaciones. Pero no dejemos este problema enconarse por otro año o dos o tres años. Esto puede y debe hacerse para el fin de este año”, subrayó Obama.

Los grupos a favor de los inmigrantes retomaron este mes las movilizaciones para intentar romper el bloqueo de la reforma en el Congreso.

Tras manifestaciones en 160 ciudades el 5 de octubre, miles de personas se congregaron en Washington el 8 para una marcha que terminó con decenas de detenidos, incluso ochos legisladores.

FIN DE CIERRE

El cierre de servicios públicos terminó ayer tras el acuerdo logrado en el Congreso que también alejó el riesgo de un cese de pagos (default), pero la solución podría ser el preámbulo de nuevos conflictos.

Unos 900 mil empleados públicos federales volvieron al trabajo ayer tras 16 días de vacaciones forzadas y sin sueldo por el boicot de la minoría ultraconservadora del Tea Party a un acuerdo bipartidista en Congreso de una ley de presupuesto en plazo.

Los legisladores pactaron sobre los dos temas: el presupuesto y el aumento del límite legal de endeudamiento sin el cual este país altamente dependiente de la emisión de deuda para financiarse, no habría podido afrontar sus obligaciones.

El índice ampliado Standard & Poor’s 500 respondió al pacto con un nuevo récord ayer al cerrar con 1.733,15 puntos.

“Hubo muchas discusiones sobre el costado político de este cierre” de servicios, dijo ayer Obama en una audiencia en la Casa Blanca. “Pero seamos claros. No hay ganadores aquí. Estas últimas semanas han infligido un daño completamente innecesario a nuestra economía”, añadió.

“Probablemente nada dañó más la credibilidad de Estados Unidos en el mundo, nuestro prestigio ante otros países, que el espectáculo que vimos en las últimas semanas”, dijo Obama.

“Eso alentó a nuestros enemigos, fortaleció a nuestros competidores y desilusionó a nuestros amigos que nos demandan un firme liderazgo”, concluyó.

Pero la salida es provisoria: el techo de la deuda fue subido hasta febrero de 2014 y la ley de presupuesto estará vigente hasta el 15 de enero, cuando las partes deben llegar a nuevos acuerdos.

Una comisión bicameral será convocada para elaborar antes del 13 de diciembre un presupuesto para el resto del año fiscal 2014.

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Demanda de la ACLU

-La Unión estadunidense de Defensa de las Libertades civiles (ACLU) demandó a la Casa Blanca por no informar a los acusados de terrorismo que fueron espiados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

-Al no informar a los acusados, el gobierno impide que su programa de escuchas sea evaluado por la justicia, añadió.

-La ley FISA permite no informar a detenidos de las comunicaciones internacionales de y entre los estadunidenses.