López podría ser condenado a 10 años, Maduro advierte de guerra civil

El dirigente opositor venezolano será enjuiciado en la cárcel mientras es investigado por instigar y organizar las actuales protestas violentas, mientras el presidente acusa a la derecha de querer ...
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (c), habla con una conductora de autobús, cerca del palacio de Miraflores
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (c), habla con una conductora de autobús, cerca del palacio de Miraflores (AFP)

Caracas

El dirigente opositor venezolano Leopoldo López permanecerá encarcelado mientras la Fiscalía investiga los cargos por instigar y organizar las protestas violentas que sacuden el país, que podrían costarle diez años de cárcel, informó hoy su partido. A la vez, el presidente Nicolás Maduro afirmó que la derecha opositora pretende llevar al país a una guerra civil, a través de las protestas violentas, para justificar una intervención del ejército estadunidense.

Mientras, el cardenal Jorge Urosa exhortó a Maduro a reconocer los problemas del país que esperan solución, en medio de la ola de protestas opositoras. López fue imputado en la cárcel para procesados militares de Ramo Verde, en la ciudad vecina de Los Teques, y la jueza del caso determinó que será enjuiciado estando preso. La medida contra el dirigente del partido Voluntad Popular mantuvo viva la ola de protestas en Caracas y otras ciudades, que en una semana han dejado al menos cinco muertos y más de cien heridos y detenidos.

En la capital, varias zonas residenciales pasaron una jornada con escombros en las vías, humo de incendios y gases lacrimógenos, tras una noche de protestas. En las redes sociales aumentaron las denuncias sobre incursiones de los grupos armados afines al gobierno, llamados "colectivos", que aterrorizaban con sus armas. López envió un mensaje por Twitter confirmando su situación: "Termina la audiencia. Ratificada medida privativa de libertad. El cambio está en cada uno de nosotros. No se rindan. Yo no lo haré".

"A mis amigos de la unidad (alianza opositora Mesa de Unidad) que aún dudan: si esto no es dictadura, díganme entonces ¿qué es?", añadió López, quien se entregó voluntariamente a las autoridades el martes. El gobierno lo acusa de haber instigado las protestas violentas con el objeto de buscar el derrocamiento de Maduro. López enfrentará tres cargos por instigación de las protestas, pero no será acusado por homicidio y terrorismo, como se planteó al principio, dijo hoy su abogado.

López es uno de los dirigentes del ala radical de la opositora Mesa de Unidad Democrática que impulsa, bajo el lema "la Salida", la táctica de ocupar las calles para conseguir un cambio de gobierno, pese a que la constitución señala que un referendo revocatorio de mandato presidencial solamente será posible en 2016.

Mientras López confirmó que será enjuiciado en la cárcel, al ser rechazada la petición de su encausamiento en libertad, la mayoría oficialista en la Asamblea Nacional (Congreso) planteó la suspensión de la inmunidad de la diputada opositora María Corina Machado, quien ha llamado a mantener las protestas en la calle. Asimismo, el partido Voluntad Popular denunció que los tribunales también ordenaron el arresto de dos de sus dirigentes, el responsable político Carlos Vecchio y el general retirado Antonio Rivero, por supuestamente organizar las protestas violentas.

El abogado defensor de López, Juan Carlos Gutiérrez, informó que en la audiencia para la formulación de cargos fueron eliminadas las acusaciones por homicidio y terrorismo. El gobierno lo acusa de haber instigado la violencia con el objeto de buscar el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, principalmente por lo ocurrido el 12 de febrero en la Fiscalía, adonde llegó una marcha opositora que degeneró en violencia y dejó tres muertos y 66 heridos.

En la tarde, Maduro afirmó que la "derecha" opositora pretende llevar al país a una guerra civil, a través de las protestas violentas que se han esparcido en la última semana con muertos y heridos, a fin de justificar una intervención del ejército estadunidense. "Somos víctima de la agresión de un grupo de la derecha que pretende llevarnos a una guerra civil para justificar la intervención de Estados Unidos y así apoderarse de nuestras riquezas", aseveró.

En la Asamblea Nacional, el primer vicepresidente Darío Vivas, dijo que recibió diez mil firmas para solicitar la suspensión de la inmunidad de Machado, quien junto a López planteó que la "salida" a la crisis del país está en las protestas en la calle. "Aquí están los votos suficientes para quitarle la inmunidad parlamentaria a esa señora", aseveró. Al mismo tiempo, el cardenal Jorge Urosa exhortó a Maduro a reconocer los problemas del país que esperan solución, en medio de la ola de protestas que ha dejando muertos y heridos.

Urosa celebró que Maduro se manifestara dispuesto al diálogo con la oposición, pero subrayó la necesidad de reconocer las dificultades que enfrentan los venezolanos. "Sería un gran paso (el diálogo), pero por otra parte es necesario que se reconozca que hay muchos problemas graves en el país y que deben ser resueltos, la solución la tiene en sus manos el gobierno nacional", indicó. La Cancillería emitió un comunicado en el que el gobierno repudió las declaraciones de Obama sobre la situación política del país, las cuales calificó como una "grosera injerencia" en los asuntos internos.

Venezuela ordenó enviar hoy un batallón de paracaidistas a San Cristóbal, cuna de las protestas estudiantiles que se extienden por el país, mientras el presidente Maduro amenazó a la cadena estadunidense CNN con bloquear su difusión. Comercios cerrados y numerosas calles cortadas se observaban hoy, según reportes de prensa, en la occidental San Cristóbal, capital del estado Táchira fronterizo con Colombia, en la que chocan casi a diario manifestantes y fuerzas de seguridad.

"Se ha ordenado la movilización de un batallón de paracaidistas al estado Táchira" para reforzar los accesos a San Cristóbal porque se ha detectado "personal colombiano que viene a cumplir misiones de paramilitares", dijo el ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, en rueda de prensa. En San Cristóbal iniciaron el 4 de febrero las protestas estudiantiles en reclamo por la inseguridad, y de allí se extendieron a todo el país y tomaron aristas violentas. La violencia ha dejado hasta los momentos cuatro muertos y decenas de heridos.

El presidente Maduro, en mensaje difundido por radio y televisión, amenazó a la cadena CNN de bloquear su difusión en Venezuela si no rectifica su programación, al acusarla de querer hacer ver que en el país hay una "guerra civil". "Yo le pedí a a la ministra (de Comunicación, Delcy Rodríguez) que notifique a CNN que ha empezado el proceso administrativo para sacarlos de Venezuela si no rectifican. Se va CNN de Venezuela. Ya basta de propaganda de guerra", dijo Maduro.

La semana pasada el gobierno venezolano hizo retirar de las parrillas de las cableras el canal de noticias colombiano NTN24, al cual imputó de tratar de generar "zozobra" en la población, cuando transmitía disturbios tras una marcha de estudiantes y opositores. El chavismo denuncia que estas protestas son un intento de golpe de Estado, del cual ha responsabilizado a lo que define como derecha fascista, sectores conservadores de Estados Unidos y al ex presidente colombiano Alvaro Uribe, quien durante sus mandatos mantuvo pésimas relaciones con el fallecido líder Hugo Chávez.

Esta madrugada, los sectores este y central de Caracas nuevamente fueron escenario de corridas, disturbios y operativos policiales de dispersión. Entretanto, el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles --quien disiente de la táctica de ocupar las calles--, desafió al presidente Nicolás Maduro a mostrar pruebas del supuesto plan de golpe de Estado en el que estaría embarcado la oposición. "Usted (presidente) debe mostrarle al país las pruebas de ese golpe, ¿dónde están los detenidos que iban a dar ese golpe (...)?, ¿por qué habla tanto de golpe en desarrollo?, ¿dónde están las pruebas? Los civiles no dan golpes de Estado, los dan los militares", dijo Capriles.

En el exclusivo distrito de Las Mercedes, sede de embajadas, condominios de lujo y centros comerciales chic, unos quinientos jóvenes se dieron cita hoy armados con flores blancas para protestar contra la violencia. Un "SOS", salpicado de flores y banderas de Venezuela, fue formado por un grupo de jóvenes, que desafiando el sol inclemente, se tiraron en el pavimento para lanzar el llamado de ayuda mientras el resto de la multitud guardaba un minuto de silencio por cada uno de las víctimas fatales de estas protestas.

Caracas, San Cristóbal y Valencia (norte), son desde hace dos semanas escenario diario de manifestaciones estudiantiles que al caer la noche derivan en enfrentamientos entre grupos radicales y policía, además de intervenciones de individuos armados que son señalados por la oposición como simpatizantes del oficialismo. En las protestas "hay muchos grupos armados que parecen no pertenecer a los cuerpos de seguridad del Estado. Yo no entiendo por qué esos grupos armados están actuando de manera libre, impunemente", dijo hoy el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa.

El sábado, frente a denuncias de acciones atribuidas a grupos armados oficialistas, Maduro había advertido: "No acepto grupos violentos en el campo del chavismo y la revolución, quien quiera tener armas para combatir con armas, que se vaya del chavismo". Reporteros de la AFP fueron testigos la noche del miércoles al jueves en los sectores de Palos Grandes y La Castellana del desplazamiento, en actitud intimidatoria, de columnas sin identificación encabezadas por un par de pickups cargadas de individuos con megáfonos, escoltados por una docena o más de motociclistas.

La crisis venezolana ha derivado en pleitos en la arena diplomática y Caracas dijo hoy que "repudia tajantemente las declaraciones (... del presidente) Barack Obama, en la medida en que constituyen una nueva y grosera injerencia en los asuntos internos de nuestro país, con el agravante de usar como base información falsa y aseveraciones sin fundamento". Obama había llamado al gobierno de Maduro a que "libere a los manifestantes detenidos y a entablar un diálogo verdadero" con la oposición, unas declaraciones que se producen poco después de la expulsión de tres diplomáticos estadunidenses de Caracas..

La crisis venezolana generó hoy disimiles reacciones en América Latina con Bolivia, Ecuador y Argentina y Cuba cerrando filas con Maduro y otros como Brasil y Uruguay pidiendo respeto a las libertades, mientras Colombia, Chile y Panamá generaron la irritación de Caracas. Las manifestaciones, que comenzaron hace más de dos semanas con grupos de estudiantes y opositores al gobierno protestando contra la inseguridad, la inflación y la escasez de productos, y que el gobierno venezolano las ha considerado como un "golpe de estado fascista en marcha", no han dejado indiferentes a los países de la región.

Entre los apoyos, Argentina ha expresado su "firme respaldo" al gobierno de Maduro, a través de un comunicado de la cancillería, en el que denunció "los evidentes intentos de desestabilización" y llamó a los países de la región a reafirmar una "solidaridad activa y de defensa común" frente a "grupos" a los que acusó de buscar "imponer sus intereses sectoriales y suplantar gobiernos legítimos surgidos de la voluntad popular".

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, acusó a sectores extremistas de Estados Unidos de estar "conspirando" para intentar "derrumbar" el gobierno de Maduro y desestabilizar la región. En la misma línea se pronunció el boliviano Evo Morales, quien calificó de "aventura golpista" las protestas y vio detrás la mano de Estados Unidos, mientras que el ecuatoriano Rafael Correa acusó de los disturbios a la "derecha fascista". Cuba condenó los que consideró "intentos en desarrollo de un golpe de Estado" y expresó su "pleno apoyo" a Maduro.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) pidió por su parte a Venezuela que propicie un diálogo con las fuerzas políticas, al igual que le pidieron Unasur y la Organización de Estados Americanos (OEA), que rechazaron la violencia y los disturbios que se han registrado en las protestas estudiantiles. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, apeló a "la responsabilidad del Gobierno de evitar el uso de la fuerza por parte de la policía o grupos afines" y a la oposición "a manifestarse pacíficamente evitando provocaciones", mientras alertó de la "urgencia" de un diálogo político.

Diálogo también pidieron Brasil y Uruguay, ambos con buenas relaciones con Venezuela. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo, dijo que Brasil "sigue con atención" la situación en Venezuela y mostró su esperanza de "una convergencia dentro de un respeto a la institucionalidad, la democracia" y sin disturbios, acotó. Uruguay dio un paso más y si bien señaló su "más firme apoyo y solidaridad" al gobierno venezolano, el gobierno liderado por José Mujica resaltó que defiende "fervientemente" la libertad de expresión.

Pero las posturas de Panamá, Colombia y Chile no sentaron bien a Maduro. Las declaraciones del canciller panameño, Francisco Álvarez De Soto, que abogó por un diálogo para resolver el conflicto, costó una llamada a consultas a la embajadora venezolana en Panamá, país al que Maduro acusó de injerencia. La cancillería también había pedido respeto de los derechos humanos en Venezuela, tras varias denuncias de una represión excesiva a los manifestaciones estudiantiles.

El mayor enfrentamiento fue con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien tras pedir que "se respeten y se fortalezcan los principios democráticos" y el diálogo entre el gobierno y a la oposición, desató la ira del mandatario venezolano, que consideró sus palabras como una intromisión. "!Ya basta carajo! ¡Ya basta de que se metan en los asuntos internos de nuestra patria. Los problemas de los venezolanos los resolvemos los venezolanos", contestó Maduro.

El presidente Sebastián Piñera dijo por su parte que Chile "respeta la autodeterminación de los pueblos", pero llamó a Venezuela a respetar y promover los derechos humanos y y "las libertades fundamentales como la libre expresión, información, opinión y manifestación", por lo que también fue acusado de "inmiscuirse" en los asuntos de Venezuela. El presidente peruano, Ollanta Humala, invocó hoy a las fuerzas políticas a actuar con calma y a dialogar para resolver sus diferencias para que "prevalezca" la democracia. Y su esposa, presidenta del oficialista Partido Nacionalista, Nadine Heredia, instó al diálogo porque "no podemos tapar el sol con un dedo".