Líder de Burkina Faso promete entregar el poder a civiles

El teniente coronel Isaac Zida, que encabeza la transición en el país africano, reiteró al "rey" de la etnia mossi,  su deseo de que el cambio lo dirija una "personalidad consensual".
El teniente coronel Isaac Zida (i) acompaña al representante de la Unión Africana Edem Kodjo (c) tras su reunión hoy en Uagadugú
El teniente coronel Isaac Zida (i) acompaña al representante de la Unión Africana Edem Kodjo (c) tras su reunión hoy en Uagadugú (AFP)

Uagadugú

El líder que encabeza la transición en Burkina Faso, el teniente coronel Isaac Zida, prometió que "entregará el poder a los civiles", según declaró hoy el jefe tradicional más importante del país.

El "rey" de la etnia mossi, Mogho Naba, declaró a la AFP que Isaac Zida, designado por el ejército como jefe interino del régimen luego de la caída del presidente Blaise Compaoré, le había hecho esa promesa, en una reunión el martes.

Zida reiteró así, pero en forma más clara, su promesa efectuada el lunes de una transición "en un marco constitucional", "dirigida por una personalidad consensual", una posible referencia al rey de los mossi.

El militar no dio empero ningún plazo para esta transición, pese a la fuerte presión internacional por parte de sus dos principales aliados, Estados Unidos y sobre todo Francia, que durante largo tiempo guardó silencio pero que abandonó su reserva la noche del lunes exigiendo una rápida transferencia del poder a los civiles.

Hay que "hacer lo necesario para que se puedan llevar a cabo elecciones y para que puedan realizarse", declaró el presidente francés François Hollande, de viaje en Canadá."Es necesario que sea un poder civil el que pueda hacerlo, lo que normalmente debe ser logrado en las próximas horas",agregó.

Hasta ese momento, las autoridades francesas se habían mostrado muy discretas públicamente sobre la crisis en su antigua colonia, contrariamente a Estados Unidos, que el domingo exigió que se devolviera el poder a los civiles.

Reunión de Zida con jefe tribal

Zida, acompañado por media docena de militares, visitó el martes a Mogho Naba, el respetado jefe de la principal comunidad de Burkina Faso, quien lo recibió sentado en su trono. A su lado se encontraban el arzobispo Philippe Ouédraogo y el imán Sana, jefe de la comunidad musulmana.

"Ellos vinieron a decirnos que entregarán el poder a los civiles. Nosotros los alentamos a actuar en ese sentido. El país debe recuperar la tranquilidad y la paz para ocuparse de su desarrollo", declaró el rey tribal en la escalinata de su palacio después de la conversación.

Acompañado por su guardia militar, Zida partió luego sin hacer declaraciones. El nuevo cabecilla debía reunirse hoy con el presidente del Consejo Constitucional. Este último no ha hecho comentarios desde el comienzo de la crisis, a pesar de que el ejército anunció el viernes la suspensión de la Constitución y la disolución de la Asamblea Nacional.

Esta mañana, las calles de la capital se encontraban nuevamente llenas de gente. Los vendedores callejeros estaban muy activos, bajo un sol fortísimo. El teniente coronel Zida, rechazado por la calle y la oposición, había prometido el lunes una transición "en un marco constitucional", sugiriendo que se pasaría la antorcha a las autoridades civiles.

"El poder ejecutivo será conducido por un órgano de transición en un marco constitucional", afirmó el teniente coronel Zida, en un encuentro con el cuerpo diplomático, al que asistió un periodista de la AFP.

"Este órgano de transición será dirigido por una personalidad consensuada designada por todos los actores de la vida nacional", declaró Zida, quien agregó que desea que eso se haga en el plazo "lo más breve posible".

Compaoré renunció el viernes a la presidencia tras 27 años en el poder, presionado por multitudinarias protestas contra una reforma constitucional que podría haberle permitido perpetuarse en el cargo.

El presidente burkinés se exilió en Costa de Marfil. El jefe de Estado de ese país, Alassane Ouattara, prometió que Compaoré "podrá quedarse todo el tiempo que quiera" en su nación, según un comunicado. Compaoré se aloja en una residencia de Estado y está "moralmente bien" y en buena forma física, según el texto.