Líbano empieza a imponer visados a los sirios

La medida, que se impone por primera vez desde la independencia libanesa y ante la que EU expresó su preocupación, responde a la llegada masiva de refugiados sirios.
En esta fotografía del pasado 1 de enero de la US Navy se ve a un avión F/A-18F Super Hornet despegando del portaviones USS Carl Vinson
En esta fotografía del pasado 1 de enero de la US Navy se ve a un avión F/A-18F Super Hornet despegando del portaviones USS Carl Vinson (AFP)

Beirut

Abrumado por la llegada masiva de refugiados, Líbano ha estrechado el filtro a la entrada de ciudadanos sirios, imponiéndoles desde hoy la obtención de un visado por primera vez en la historia de los dos países.

"Hoy hemos empezado a aplicar las nuevas medidas de entrada, y los sirios que están en las fronteras han comenzado a presentar sus documentos para entrar", indicó una fuente de los servicios libaneses de seguridad. Desde su independencia en los años 1940, es la primera vez que Líbano, que alberga a 1.1 millones de refugiados sirios, le impone a estos un visado.

La llegada masiva de esos refugiados al pequeño país del cedro ha puesto en aprietos los recursos del país e inquieta a sus ciudadanos. La seguridad se ha deteriorado mucho en regiones como Arsal, una ciudad fronteriza del este de Líbano donde en agosto los yihadistas del grupo Estado Islámico secuestraron a decenas de soldados.

Desde hace meses, el gobierno de Líbano no deja de llamar la atención de la comunidad internacional, diciendo que no puede lidiar con semejante flujo de refugiados. En octubre, el ministro libanés de Asuntos Sociales, Rashid Derbas, anunció que su país "ya no recibe oficialmente a más sirios desplazados", exceptuando casos humanitarios.

El ministro dijo a la AFP que la obligación del visado busca limitar la llegada de más refugiados. "El objetivo es impedir que (los sirios) se refugien" en Líbano, y "regular más seriamente la entrada de sirios".

La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, ha registrado 1.1 millones de refugiados sirios en Líbano, pero se estima que hay muchos más, y hay miles que siguen entrando de forma ilegal.

Hora de cerrar el grifo

Khalil Jebara, consejero del ministro libanés del Interior, dijo que el país seguirá reconociendo excepciones humanitarias, pero que las restricciones son necesarias.

"Nosotros estamos respetando nuestras obligaciones internacionales (...) no expulsaremos a nadie y habrá excepciones humanitarias", prometió. "Pero es hora de regular el asunto de los sirios que entran en Líbano", apostilló.

A diferencia de Jordania y Turquía, otros dos países con un gran número de refugiados sirios, Líbano se negó a crear campamentos para estos, lo que significa que los desplazados se dispersan por todo el país.

Lina Khatib, directora del think tank Carnegie Middle East Centre, afirma que las preocupaciones de Líbano con el problema de los refugiados son al mismo tiempo "reales y exageradas".

Los salarios han bajado y los alquileres aumentaron. Pero también es cierto que los empresarios libaneses han contratado a sirios pagándoles sueldos más bajos, según explica Khatib.

El precedente palestino

Líbano sigue marcado por su experiencia con los refugiados palestinos, que se instalaron allá huyendo de sus tierras tras la creación del Estado de Israel en 1948. Actualmente, más de 400 mil palestinos, en su mayoría descendientes de esos primeros refugiados, siguen viviendo en campos, y muchos libaneses culpan a grupos armados palestinos de haber desencadenado la guerra civil de 1975-1990.

Líbano, un rico crisol de confesiones religiosas, funciona en base a un delicado reparto de poder entre sus comunidades, y percibe como una amenaza a ese equilibrio la llegada de los refugiados sirios, en su mayoría sunitas.

El portavoz de ACNUR, Ron Redmond, dijo que la agencia entiende las razones del gobierno de Beirut, aunque trabajará con él para garantizar que "los refugiados no se van devueltos a situaciones en las que sus vidas corran peligro".

En este sentido, Estados Unidos reconoció que el enorme flujo de refugiados representa un "desafío" para Libano, pero dijo estar "preocupado por la imposición de las visas".

"Alentamos al gobierno de Líbano a colaborar estrechamente con la ONU para poner en práctica criterios para que quienes huyen de la violencia y la persecución puedan entrar", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki.

Acuerdo Turquía-EU

De otra parte, Turquía y Estados Unidos tienen previsto firmar en enero un acuerdo para entrenar y equipar en suelo turco a varios miles de combatientes de la oposición moderada siria, informó este lunes una fuente oficial turca.

"La firma de un acuerdo debería tener lugar este mes. No puede retrasarse", declaró a la AFP un responsable del ministerio de Exteriores bajo condición de anonimato. El acuerdo, negociado entre Washington y Ankara desde hace varios meses, es una prioridad para el gobierno islamo-conservador turco.

Según la misma fuente, el programa de entrenamiento, que debería comenzar a finales de marzo, permitirá entrenar a 5.000 combatientes sirios al año durante tres años.

Un responsable estadunidense consultado por la AFP no ha confirmado ni desmentido el acuerdo. "Hay discusiones en marcha, pero no estamos en posición de decir cuándo llegaremos a un acuerdo", declaró.

Turquía se niega categóricamente a intervenir militarmente en Siria para apoyar a las fuerzas kurdas, que defienden desde hace dos meses la ciudad kurdo-siria de Kobane, sitiada por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Ankara considera al principal partido kurdo de Siria un movimiento terrorista, al igual que su homólogo turco, el Partido de los Trabajadores del Kurdistaán (PKK), en guerra abierta con el gobierno turco desde 1984.

Las autoridades turcas han puesto como condición para su entrada en la coalición militar antiyihadista liderada por Washington la creación de una zona de exclusión aérea y una zona tapón en su frontera con Siria, así como el entrenamiento de rebeldes sirios moderados, que combatan a Bashar al Asad.

Control kurdo en Kobane

Una ONG informó hoy que combatientes kurdos retomaron el llamado distrito de seguridad de Kobane, que comprende la sede del gobierno local, al grupo yihadista Estado Islámico (EI) y controla ahora el 80% de esta ciudad kurda de Siria situada en la frontera con Turquía.

"Las Unidades de Protección del Pueblo [fuerzas kurdas] que llevan cerca de cuatro meses luchando contra los yihadistas controlan por completo el distrito de seguridad", señaló el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Londres que dispone de una amplia red de informadores en Siria.

El OSDH explicó que las fuerzas kurdas conquistaron la zona tras combates feroces en la noche del domingo. La coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos llevó a cabo al menos tres ataques aéreos contra posiciones del EI en Kobane, añadió la ONG, que precisó que murieron al menos 14 integrantes del grupo en los combates.

El EI lanzó, a mediados de septiembre, una ofensiva contra la ciudad y estuvo a punto de conquistarla, antes de que los combatientes kurdos y la coalición internacional consiguieran detener su avance y empezaran a retomar el territorio perdido. Kobane es una ciudad estratégica por su ubicación en la frontera con Turquía.