Legionarios estrenan voto de pobreza; dejarán de vivir con lujos

El documento “Comunicados del Capítulo General” pide a los curas “superar la tentación de guardar dinero sin permiso, incluso por motivos apostólicos”
En la reforma advierten que la medida se aplicará a todos, “aunque uno sea director de una obra o superior”.
En la reforma advierten que la medida se aplicará a todos, “aunque uno sea director de una obra o superior”. (Martín Salas)

México

Los Legionarios de Cristo tendrán nuevos votos de pobreza, determinó el Capítulo General de esa congregación. Acostumbrados a vivir con lujos y sin carencias económicas, ahora serán sometidos a una vigilancia para evitar caer en la “tentación” de buscar siempre “lo último y más novedoso”, según el documento de las conclusiones a las que llegaron en su reestructuración.

El texto destaca que el voto de pobreza al que se someterán los sacerdotes de la congregación fundada por Marcial Maciel tiene el objetivo de evitar caer “en riesgos” por trabajar con “personas y ambientes de particular abundancia económica”, en especial ante la crisis económica que viven por una “situación de alto endeudamiento”, como reportó ayer MILENIO.

Quitan manuales de Maciel

Los Legionarios de Cristo antes seguían los manuales dictados por Marcial Maciel para distinguirse de otros religiosos. En dichas directrices se les aleccionaba desde cómo sentarse, cómo pararse, cómo hablar, cómo ser pulcros al vestir y con su personalidad, además de cómo actuar “con distinción” para obtener fondos económicos.

Estos manuales ya no operarán, pues el documento “Comunicados del Capítulo General” explica a los miembros de la orden que “la pobreza, entendida como una condición de penuria, miseria o carencia en sí no es algo positivo; en cambio, como virtud cristiana, como imitación de la vida que Jesucristo escogió para sí, es algo positivo, es desapego de los bienes temporales para crecer en libertad.

“No porque puedo conseguir el permiso para disponer de ciertos medios materiales, debo pedirlos o tenerlos. No porque alguien me los ofrece gratis, debo aceptarlos o usarlos”, agrega el texto enviado a los integrantes de la orden.

El texto advierte que el carisma apostólico que los hace trabajar “con personas y en ambientes de particular abundancia económica, puede implicar para algunos ciertos riesgos en la vivencia del voto y virtud de la pobreza”, por lo que advierte que deberán dar “un testimonio claro” de humildad.

Ordenan desapego

Al reflexionar sobre el desapego de los bienes temporales, el documento exhorta a los legionarios a revisar el uso y postura ante los objetos que están a su disposición, como dinero, coches, celulares, computadoras, cámaras, electrónicos y ropa, entre otros objetos. 

“Hemos visto cómo algunos de estos medios pueden resultar de utilidad para el apostolado, pero también reconocemos que presentan riesgos para la vida personal y comunitaria”, advierte el texto.

Por eso les indican que habrá “una permanente vigilancia personal y comunitaria para estar en el mundo sin ser del mundo, para distinguir entre aquello que es realmente necesario, o al menos oportuno para el apostolado, y la vida personal y comunitaria. Hace falta una gran pureza de intención. El dinero y los bienes temporales son siempre y solo medios”.

También se les invita a “rechazar la tentación siempre presente de multiplicar los viajes sin suficiente motivo, de buscar tener siempre lo último y más novedoso; y a reflexionar para evitar que el necesario cultivo de la distinción personal sea una excusa para buscar objetos mejores o finos”.

El texto pide a los legionarios “superar la tentación de guardar dinero sin permiso, incluso por motivos apostólicos u organizativos, y a proceder siempre con un presupuesto aprobado por el superior correspondiente”, pese a que se reconoce la necesidad de autofinanciación de las casas y la presión que se ha ejercido en la “estrechez de flujos y presupuestos”.

Todos parejos

Esas recomendaciones, indica el texto, se aplicarán a todos aunque “uno sea director de una obra o superior, en la vida comunitaria es uno más y participa en todo sin distinciones o privilegios”.

Sin embargo, aclaran que “no podemos pensar que no haya diferencia alguna en los medios apostólicos de los que disponen los legionarios, pues las necesidades son diversas según las circunstancias, tiempos y lugares. Debemos evitar también caer en comparaciones que engendren conflictos, envidias o fomenten la distancia o división.

“Es en la vida personal y comunitaria en la que sí se ha de buscar que haya igualdad, no por uniformismo, sino por una vivencia igualmente auténtica de la pobreza religiosa”, afirman.

El documento establece que, de acuerdo con las exigencias del voto de pobreza, “hemos de considerar los bienes temporales no como propios, sino como patrimonio al servicio de la Iglesia, de la Legión y del Regnum Christi. Todo lo que se recibe es para la comunidad, para la Congregación, y si se conserva para uso propio, se debe contar con el debido permiso”.

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Interceptan droga destinada al vaticano

El ministerio alemán de Finanzas confirmó ayer la intercepción por parte de agentes de la aduana de un paquete con cocaína sudamericana que tenía por destino una oficina de correos del Vaticano.

Un portavoz del ministerio corroboró la información que publicó el periódico Bild am Sonntag, con base en un informe de la aduana germana.

Según la publicación, los agentes del aeropuerto de Leipzig-Halle descubrieron el 19 de enero una carga con bolsitas de 340 gramos de cocaína líquida envueltas en 14 preservativos. El valor de mercado de la droga fue calculado en unos 40 mil euros.

Las autoridades alemanas, italianas y del Vaticano investigan el hecho, afirmó el rotativo, el cual aventura en su reporte que, en teoría, cualquiera de los 800 habitantes del Vaticano, incluidos los altos clérigos de la sede pontificia, pueden ser los destinatarios de la droga.

El Bild am Sonntag agregó que hasta ahora nadie reclamó el paquete en el correo, por lo que probablemente el destinatario haya sido advertido. La carga tenía como destino una oficina de correos pero no llevaba ningún nombre.

DPA/Leipzig

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