Algunos Legionarios cayeron en la trampa de Maciel: De Paolis

Dijo que la congregación se había dividido en dos grupos: uno que insiste en la contaminación y otro que negaba la realidad.
Detalló que en las reuniones tratarán problemas del fundador, los de la formación, así como disciplinares.
Detalló que en las reuniones tratarán problemas del fundador, los de la formación, así como disciplinares. (LC Photoservice)

México

El cardenal Velasio de Paolis, delegado pontificio de los Legionarios de Cristo, dijo que durante el Capítulo General Extraordinario, la congregación se dividió en dos grupos: uno que insistía mucho en la contaminación interna y veía todo negativo, mientras otro negaba la realidad, porque veía casi todo como positivo; éstos últimos “habían caído en una trampa mucho más peligrosa, ¡la del mismo fundador! Recorrimos este camino encontrando los problemas relativos a las consecuencias del comportamiento del fundador respecto a las víctimas”.

En una entrevista con el vocero del Vaticano Federico Lombardi, difundida por Radio Vaticano y por los Legionarios de Cristo, De Paolis también afirmó que reconocerán públicamente los abusos sexuales cometidos en el pasado como un acto de penitencia.

Además, dijo, se han superado “tensiones internas, que las hubo; ciertamente no han desaparecido, pero la gran mayoría es compacta. Me parece que el capítulo inicia bajo buenos auspicios, porque habrá aún tendencias de apertura y de cerrazón de algunos”.

De Paolis, recordó que en el capítulo se articulará en tres momentos: un “examen de conciencia sobre el pasado, con la verificación del camino recorrido, no sin una dimensión penitencial, después el nombramiento de los nuevos superiores, y finalmente el trabajo sobre la revisión de las constituciones”.

La Legión y el Regnum Christi, agregó el cardenal De Paolis, iniciaron un camino y la primera etapa fue el asunto del fundador; la segunda la visita de los cinco obispos enviados por el Papa para darse cuenta de la realidad y la tercera el nombramiento del delegado, con éste “implícitamente niega que se deba dar un juicio sustancialmente negativo sobre la Legión”.

Consideró que “es necesario decir esto porque se consideraba cerrado, de algún modo, el examen sobre el fundador; se consideraban también cerradas las visitas en los distintos lugares. Era necesario entonces actuar en el interior del instituto para hacer reflexionar a las personas y ayudarlas a superar las dificultades”

Las constituciones de la congregación, reconoció De Paolis, “no habían sido redactadas según los criterios del postconcilio, sino que tenían aún los criterios tradicionales: un texto muy largo, pesado, también farragoso, donde no se distinguían las normas constitucionales (…) Un mar de normas dentro del cual el mismo carisma se diluía, o se hacía al menos difuso y era difícil concentrarlo”.

Con los Legionarios, detalló, se trataron los problemas del fundador, los de la formación, los del Regnum Christi y también los problemas disciplinares, porque “si bien no eran muy numerosos los casos de sacerdotes que se habían manchado con delitos en la Iglesia, también los había en la Legión, como los hay también en otros institutos”.

El cardenal señaló que con respecto al “fundador, que era ¡superior absoluto!, basta pensar que él —así afirman— hacía y deshacía y que ¡ni siquiera se auxiliaba con el consejo! Por lo tanto el problema era precisamente educarlos en una forma de gobierno donde los superiores fueran observantes del ordenamiento de la Iglesia respetuosos de las reglas”.