Legado de Cristina Fernández, "ejemplo de lo que no se debe hacer": Duhalde

El ex presidente argentino critica duramente a su sucesora y llama a los candidatos de su partido a trabajar juntos de cara a las elecciones de 2015.
Eduardo Duhalde, ex presidente argentino, preocupado por el autoritarismo en los gobernantes latinoamericanos
Eduardo Duhalde, ex presidente argentino, preocupado por el autoritarismo en los gobernantes latinoamericanos (EFE)

Madrid

El ex presidente argentino Eduardo Duhalde considera que el principal legado de la actual inquilina de la Casa Rosada, Cristina Fernández, será "el ejemplo de lo que no se debe hacer" y llamó a los candidatos de su partido para las elecciones de 2015 a trabajar juntos. Duhalde está en Madrid, donde en los próximos días va a participar en un seminario sobre sostenibilidad organizado por la Secretaría General Iberoamericana junto a representantes de la política, la economía y la sociedad civil de diferentes países.

En una entrevista con EFE el ex presidente (2002-03) habló de sus ideas sobre cómo afrontar la gestión de los asuntos públicos en un sistema democrático en evolución y, más en concreto, sobre la política argentina.

De los actuales candidatos a sustituir a Cristina Fernández tras los comicios de finales de 2015 Duhalde se apoya en los sondeos para mencionar a Daniel Scioli y Sergio Massa como los que tienen más opciones, pero les ha avisado de que si concurren por separado existe el riesgo de derrota para el Partido Justicialista.

El ex mandatario confiesa sentirse "bien representado" por los nombres que circulan como aspirante, incluso por algunos procedentes de la oposición, aunque matiza que "uno siempre prefiere que ganen los propios". De la eventual división en las filas justicialistas Duhalde tiene claro a quién responsabilizar.

"El Gobierno argentino es muy exitoso en dividir todo, los artistas, las organizaciones gremiales, los partidos. Pero no hay que caer en la trampa de dividirse", señala. Presidente en una de las épocas más duras de la Argentina contemporánea, en medio de una enorme crisis económica y financiera, Duhalde recuerda que entonces "se tocó fondo. La situación era tan desesperante que la gente quería creer que había una salida".

La mejora pasó por crear un gobierno "patriótico" con el que colaboraron desde el entonces líder de la oposición y ex presidente Raúl Alfonsín, hasta la Iglesia, con el papel del cardenal Bergoglio, ahora papa Francisco. "Tuve una ayuda extraordinaria de todos, que entendieron la necesidad de dialogar", según Duhalde, quien lamenta que su sucesor, Néstor Kirchner (2003-07) dejara sin efecto ese diálogo.

"Kirchner se quedó con mi equipo de gobierno, pero a los cuatro años se decidió cambiar y ahí empezó la debacle", añade el dirigente. En la Argentina actual Duhalde ve algún retraso respecto a países como Chile, Brasil y Colombia, de los que afirma que se han dado cuenta de que la nueva revolución científica y tecnológica va a dejar fuera del mercado de trabajo a mucho si no hay una apuesta por el conocimiento, como ya han hecho los asiáticos.

Esos cambios tecnológicos anticipan un cambio de era, en la que "los padres ya no entendemos a los nietos. Tienen otra cultura. Ellos van a enseñarnos muchas cosas y vamos a ver si somos capaces de aprenderlas". Cita a Hermann Hesse cuando apunta que "el momento más difícil era cuando el hombre quedaba encerrado entre dos eras, dos edades históricas" y añade: "en ese punto estamos".

El cambio trae consigo algunos problemas y los adultos tienen que prever cómo proteger a los chicos, porque "son hábiles para manejar la tecnología pero inhábiles para manejar valores y sentimientos". Pone como ejemplo a su nieto de año y medio, que todavía no sabe hablar, pero que usa la consola de juegos de sus primos de catorce años y con ella finge que juega a matar.

El efecto de todos esos cambios en la política es que las formas tradicionales de organización del Estado democrático están "agonizando", aunque su final no será todavía en quince o veinte años. La preocupación de Duhalde es superar la tendencia autoritaria que en Europa en el siglo XX tuvo un carácter belicista y generó decenas de millones de muertos en las dos grandes guerras y que, sin el carácter bélico, también se ha registrado en Latinoamérica.

Duhalde ve ese autoritarismo ahora en Venezuela, e incluso en Ecuador, donde Rafael Correa, "es muy buen presidente, pero con esa tara autoritaria". Anima los procesos de integración regional, a la manera de la Unión Europea, aunque en el caso de Latinoamérica todavía se puede demorar años. "Hay algunas diferencias macroeconómicas, algunas estupideces ideológicas. No se dan cuenta de que las integraciones no deben ser producto de ideología, porque los gobiernos cambian y la integración es un fenómeno permanente", asegura.