Latinoamérica se aleja de la política 'belicista' de Israel

Varias naciones del hemisferio han coincidido para mostrar su indignación por la ofensiva militar de Israel sobre Gaza.
Comunidad palestina se manifestó ayer en las calles de Santiago de Chile en apoyo a los habitantes de la Franja.
Comunidad palestina se manifestó ayer en las calles de Santiago de Chile en apoyo a los habitantes de la Franja. (Sebastian Silva-EFE)

Montevideo

Israel declarado “Estado terrorista”, llamados de embajadores, movilizaciones populares: América Latina ha tomado la delantera en las condenas a la operación militar israelí en la Franja de Gaza y ofrece un inédito apoyo unánime a los palestinos.

“No recuerdo otra situación similar en la que todos (los países de la región) hayan reaccionado prácticamente como un bloque”, señala Reginaldo Nasser, del departamento de Política de la Universidad Pontificia de Sao Paulo, en Brasil.

Entre las más recientes tomas de posición, la del presidente de Bolivia Evo Morales, una de las principales figuras de la izquierda radical latinoamericana, es la más simbólica: incluyó el miércoles a Israel en una lista “de Estados terroristas”, anulando un acuerdo de exención de visa entre los dos países.

Ayer, tras 26 días de un conflicto devastador entre Hamás e Israel, la cifra del lado palestino era de más de 1,800 muertos y más de nueve mil heridos, en su mayoría civiles, según los servicios de socorro. Más de 296 niños figuran entre los muertos, de acuerdo con Unicef.

Antes de que Morales se pronunciara, la mandataria brasileña Dilma Rousseff ya había calificado de “masacre” la ofensiva de Israel, descartando el término de “genocidio” empleado por un diputado del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, desde donde el presidente Nicolás Maduro lamentó “una guerra de exterminio desde hace casi un siglo” contra el pueblo palestino.

Señal de crispación entre Brasil e Israel, la decisión de Rousseff la semana pasada de llamar a consultas a su embajador en Tel Aviv le valió al gigante sudamericano el mote de “enano diplomático”, atribuido por un portavoz de la diplomacia israelí.

Toda la región condenó la violencia de las operaciones israelíes y exigió un cese el fuego y la reactivación de las negociaciones entre las partes, pero al igual que Brasil, Perú, Ecuador, Chile y El Salvador llamaron a consultas a sus embajadores en Israel.

Entretanto Costa Rica y Argentina, este último con la mayor comunidad judía de la región, convocaron a sus ministerios de Relaciones Exteriores a los respectivos embajadores de Israel.

El jueves, el presidente uruguayo, José Mujica, llamó al “retiro inmediato de las tropas israelíes” y a un alto el fuego “incondicional y definitivo” en la Franja de Gaza, al tiempo que evaluaba sumarse a los llamados en consultas de su representante en Tel Aviv.

En reacción, el portavoz de la cancillería israelí, Yigal Palmor, manifestó el miércoles su “profunda decepción”, y agregó que los llamados a consultas de embajadores estimulaban a Hamás en sus ataques.

Otros países donde gobierna la izquierda radical han roto desde hace años sus relaciones con Israel, como lo hizo Nicaragua en 2010, y Venezuela y Bolivia en 2009, durante una anterior operación fatal en Gaza, o Cuba en 1973 tras la guerra de Yom Kipur.

Sorprendido por esta casi unanimidad diplomática -Colombia y México se han mostrado más prudentes-, Reginaldo Nasser se arriesga a formular “algunas hipótesis”.

“En primer lugar, un país que hoy dé una declaración contra Israel no será considerado como fuera de las normas internacionales”, señala.

Para explicar las movilizaciones populares pro palestinas -más masivas en Europa y en América Latina que en los países árabes- sugiere que “la cuestión palestina representa (para la región) un asunto histórico, de relaciones asimétricas con el poder”.

Por último, menciona la faceta antiestadunidense, a menudo subyacente en América Latina: “La relación de Israel con Estados Unidos es rechazada en la región y eso conduce a cierta identificación”.

Pero las reacciones oficiales siguen el paso a las manifestaciones populares de apoyo a los palestinos, señala por su parte Ismene Ithai Bras, de la facultad de ciencias políticas y sociales de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

En las últimas semanas, varias movilizaciones han tenido lugar desde México a Santiago de Chile, reuniendo miles de personas para condenar la actuación de Israel en Gaza.

Para Bras, “se trata de una identificación con el dolor, de un sentimiento de solidaridad con lo que pasa en América Latina”, donde el sentimiento de opresión es muy generalizado.

Los latinoamericanos piensan que “alguien nos está pisoteando y nadie interviene”, resume la experta, que percibe en la región “una postura contra el imperialismo” que estaría simbolizada por el conflicto israelo-palestino.