Laboristas ganan elecciones municipales en el Reino Unido

El principal partido opositor al gobierno de Cameron logra un avance de 291 concejales y gobernará en 77 localidades, siete más que hasta ahora, mientras  los conservadores pierden 200 y once ...
El líder del UKIP, Nigel Farage, celebra con una pinta de cerveza los resultados de su partido en un pub en South Ockendon
El líder del UKIP, Nigel Farage, celebra con una pinta de cerveza los resultados de su partido en un pub en South Ockendon (South Ockendon)

Londres

El Partido Laborista británico confirmó hoy su victoria en las elecciones municipales en Inglaterra al sumar 1,857 concejales, con cerca del 91 por ciento de los votos escrutados, mientras que el populista Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) suma 157 concejales. La formación antieuropea y antiinmigración logra 155 representantes más que en 2009 en los 161 ayuntamientos de Inglaterra que estaban en disputa en estos comicios, si bien no asume el control de ninguno de esos consistorios.

En la última cita antes de las elecciones generales previstas para mayo de 2015 en el Reino Unido, los laboristas de Ed Miliband, oposición al Gobierno de coalición del conservador David Cameron, firman un avance de 291 concejales. La formación controlará 77 consistorios, seis más que hasta ahora y 38 más que el Partido Conservador, que ha sufrido una caída de 200 concejales, hasta los 1,254, y ha perdido once ayuntamientos, según el recuento en 148 de los 161 municipios en liza.

También ha retrocedido el apoyo al Partido Liberal Demócrata de Nick Clegg, socio de Cameron, que cede 284 de sus concejales y se queda con 404 para gobernar en seis consistorios, dos menos que hasta ahora. Entre los partidos tradicionales reinaba un sentimiento de desazón, incluso entre los laboristas, que ganaban concejales y municipios pero menos de los esperados y perdiendo influencia en su feudo tradicional del norte.

Los laboristas consideran que la victoria en las municipales les deja "bien situados" de cara a las próximas generales, si bien el jefe de campaña de la formación de Miliband, Douglas Alexander, subrayó que el avance del UKIP ha sacudido el panorama político británico.

"Tenemos que derrotar el cinismo y la alienación que ha provocado el voto al UKIP", dijo Alexander, que achacó el avance la formación populista al "descontento" de los ciudadanos. También Cameron admitió que el ascenso del partido de Farage obligará a ofrecer nuevas "respuestas" en materias como la inmigración, que ha centrado la campaña del UKIP.

"La economía está creciendo, estamos creando empleos, pero tenemos que trabajar más duro y ofrecer resultado en temas que frustran a la gente y me frustran a mí, como la reforma del sistema de bienestar y la inmigración, y asegurarnos de que la gente se beneficie realmente de esta recuperación", dijo el primer ministro David Cameron, que se ha comprometido a celebrar un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea (UE) si sale reelegido en 2015.

Si las declaraciones de los conservadores sugieren un viraje a la derecha, hacia el espacio electoral del UKIP, laboristas y liberales se concentraban en afilar cuchillos contra sus líderes. El diputado laborista Graham Stringer atacó a la dirección del partido y habló de una campaña "imperdonablemente poco profesional". Tanto por "la presentación de nuestras políticas como por la organización de la campaña", dijo. Otros laboristas se quejaron de que su partido fue complaciente con el UKIP porque creían que sólo iba a quitar votos a los conservadores.

Miliband se defendió y atribuyó la pujanza de la ultraderecha al descontento acumulado durante mucho tiempo. "Creo que en algunas partes del país el descontento se fue acumulando durante décadas, por el modo en que se ha conducido al país, por como opera nuestra economía y porque la gente siente que el país no funciona para ellos", dijo Miliband.

Los resultados en las municipales llevaron a Farage a asegurar que su formación, sin representantes en la Cámara de los Comunes, se perfila como un "serio contendiente" de cara a las generales. "He estado diciendo durante tres años y medios que quería provocar un terremoto en la política británica. Ciertamente, hoy hemos visto algunos temblores. No voy a contar las gallinas antes de atraparlas, pero los signos son esperanzadores", afirmó Farage.

El UKIP "es el zorro en el gallinero de Westminster", dijo eufórico Farage. El jefe de la campaña laborista, Douglas Alexander, admitía que el país ha entrado "en una era de cuatro partidos políticos".

Las elecciones locales se celebraron al mismo tiempo que las europeas, el jueves, con una tasa de participación del 36%. En juego estaban los gobiernos de los 32 municipios que integran Londres, los 36 del área metropolitana y varias alcaldías de Inglaterra e Irlanda del Norte, 161 concejos en total. Nigel Farage, líder del UKIP, estimó que los resultados son "un buen augurio" de las elecciones legislativas europeas, cuyos resultados se conocerán el domingo a las 21:00 hora GMT, al mismo tiempo que en el resto de los países de la Unión Europea.

El líder ultraderechista, cuyo ascenso se fundamenta en las críticas a los inmigrantes y a los dictados de Bruselas, consideró además que ya son "serios contendientes" para las elecciones legislativas de 2015, donde podrían conseguir su primer diputado. La única mala noticia para el UKIP es que Londres sigue escapando a su influencia. Para su portavoz, Suzanne Evans, eso se explica porque al partido le cuesta seducir a la gente "educada, culta y joven".