Laborista Herzog delante de Netanyahu en los sondeos

La Unión Sionista, liderada por Isaac Herzog, de centroizquierda, saca una ligera ventaja en las encuestas al conservador Likud del primer ministro, ante los comicios del próximo martes.
Isaac Herzog, durante su intervención en un debate sobre economía este miércoles en Tel Aviv
Isaac Herzog, durante su intervención en un debate sobre economía este miércoles en Tel Aviv (AFP)

Jerusalén

La Unión Sionista liderada por el laborista Isaac Herzog (centroizquierda) saca una ligera ventaja en los sondeos al conservador Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, aunque una victoria en las elecciones legislativas del próximo martes no le garantizaría poder formar gobierno.

La Unión Sionista obtendría en las elecciones anticipadas del martes 17 de marzo 24 escaños, frente a los 21 que se llevaría el Likud, según un sondeo difundido el miércoles por la radio militar. Sin embargo, para formar gobierno se necesitan 61 diputados sobre 120, por lo cual parece difícil que Herzog sea el primer laborista en dirigir el ejecutivo desde hace quince años.

El sistema electoral israelí, que atribuye los diputados aplicando la regla de la proporcional integral, favorece la atomización de los partidos políticos, ya que se necesitan pocos votos para acceder al reparto de escaños. Para formar gobierno, las partidos grandes necesitan obtener el apoyo de las pequeñas formaciones.

Y en el juego de las alianzas gubernamentales el Likud de Netanyahu lleva por el momento las de ganar aunque tampoco las tiene todas fáciles. En efecto, el Likud podría formar una coalición con varios partidos de derecha y ultraderecha, que, según los sondeo, totalizaría 58 escaños, tres por debajo del mínimo necesario.

Entre los aliados de Netanyahu, el partido nacionalista religioso Hogar Judío, favorable de la colonización a ultranza de los territorios palestinos, obtendría trece escaños. Dos partidos religiosos ultraortodoxos, Shass y Lista Unificada de la Torá, aportarían siete escaños cada uno.

Por su parte, el partido ultranacionalista laico Israel Beitenu (Israel Nuestra Casa), que dirige el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman, obtendría seis diputados y Yahad, ultraderecha religiosa, otros cuatro. Por su parte, según los sondeos del día, el laborista Isaac Herzog tendría un potencial de 54 diputados, siete por debajo del mínimo, para formar una alianza gubernamental.

Entre los aliados potenciales de Herzog figuran los partidos Yesh Atid (Hay Futuro), centrista, dirigido por el periodista Yair Lapid, expulsado del gobierno por Netanyahu, que obtendría 12 diputados, y Meretz, izquierda laica, con seis diputados.

Llegado el caso, Herzog podría aspirar al apoyo de la lista única de los árabes israelíes, que por primera vez se presentan unidos, y obtendrían doce escaños. Esta situación dejaría el destino político inmediato de Israel en manos de Kulanu, un nuevo partido de centroderecha con vocación social, que lograría 8 diputados.

El fundador de Kulanu, Moshe Kahlon, tránsfuga del Likud, se negó hasta ahora a señalar su preferencia. Sin embargo, si los resultados del martes coinciden con los sondeos, numerosos expertos consideran como hipótesis cada vez más probable la formación de un gobierno de unidad nacional.

Ante la baja en los sondeos, Benjamin Netanyahu lanzó un llamado a la movilización. "Hay que votar por el Likud, de lo contrario no se podrá descontar la ventaja de la Unión Sionista", escribió Netanyahu en su página Facebook.

Netanyahu, que aspira a un tercer mandato, advirtió sobre el riesgo de un gobierno dirigido por Tzipi Livni, ex ministra de Relaciones Exteriores en 2006, y líder del partido Hatnuah (El Movimiento), y Herzog.

"Existe el peligro de que Tzipi y Bougie (sobrenombre de Herzog) se turnen en el cargo de primer ministro con el apoyo de los partidos árabes", insistió Netanyahu. Por su parte, Isaac Herzog se presentó en la radio como el "único que puede remplazar a Netanyahu" y esquivó hábilmente una pregunta sobre un eventual gobierno con el Likud.

"Por donde voy me dicen que no vaya con Bibi (Netanyahu), con los jaredíes (ultraortodoxos), con los partidos árabes. Pero hay que tener en cuenta el mapa político de Israel", dijo Herzog. El último primer ministro laborista en Israel fue Ehud Barak, que gobernó entre 1999 y 2001, tras vencer a Netanyahu en las elecciones.