Kurdos y yazidíes participan en ofensiva para liberar Sinyar del EI

El gobernador de Sinyar, Mohamed Jalil, dijo que la campaña fue precedida por intensos bombardeos de la coalición internacional liderada por EU.

Mosul

Miles de soldados kurdos "peshmergas" y milicianos yazidíes participan en la ofensiva para liberar la ciudad de Sinyar, en el norte de Irak, del control del grupo yihadista Estado Islámico (EI), informaron a Efe el gobernador de la urbe y fuentes kurdas.

El gobernador de Sinyar, Mohamed Jalil, dijo que la campaña fue precedida por intensos bombardeos de la coalición internacional liderada por EU contra más de 70 objetivos de los yihadistas en la zona, que duraron unas 24 horas.

Mientras, más de 20 mil combatientes avanzan desde las montañas de Sinyar, al norte de la ciudad, y desde el este y el oeste de la urbe.

Las tropas han tenido que desactivar muchas bombas que los radicales colocaron en los caminos que conducen a la ciudad para obstaculizar una posible ofensiva.

Jalil destacó que los "peshmergas" ya han logrado penetrar dos líneas defensivas del EI en el sector oeste, por lo que se han aproximado a las principales vías de Sinyar.

Por su parte, una fuente de seguridad kurda dijo a Efe que la campaña cuenta con la supervisión directa del presidente de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Masud Barzani.

Asimismo, indicó que más de 7 mil "peshmergas" y 5.000 voluntarios yazidíes participan en las operaciones militares, y que han logrado cortar la principal ruta de abastecimiento del EI, que comunica Sinyar con Mosul, capital de la provincia de Nínive.

La localidad de Sinyar estaba habitada en un 75 por ciento por yazidíes, antes de ser ocupada por el EI el 3 de agosto de 2014, dando lugar a un desplazamiento masivo de esta minoría étnica y religiosa.

Los yazidíes, de etnia kurda y cuya religión está basada en el zoroastrismo, han sido perseguidos por el EI, que los considera infieles.

El 10 de junio de 2014, el EI ocupó Mosul y amplias zonas del norte de Irak, y poco después, proclamó un califato en los territorios bajo su control en Irak y en la vecina Siria, donde impuso una interpretación radical de la ley islámica.