Kurdistán iraquí pide a Turquía el cese de los bombardeos

El gobierno de la región autónoma kurda pidió a Ankara una solución negociada al conflicto en el décimo día de hostilidades abiertas entre los guerrilleros del PKK y las fuerzas kurdas.
El presidente turco Erdogan rechazó desde Yakarta, Indonesia, cualquier tipo de connivencia de su país con el Estado Islámico
El presidente turco Erdogan rechazó desde Yakarta, Indonesia, cualquier tipo de connivencia de su país con el Estado Islámico (AFP)

Washington, Estambul

El gobierno de la región autónoma kurda de Irak instó hoy a Turquía a que detuviera sus ataques aéreos contra las bases de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en su territorio y pidió una solución negociada del conflicto.

En una visita a Washington, el jefe de Relaciones Exteriores del Kurdistán, Falah Mustafá, criticó al PKK por no haber respetado el alto el fuego afirmando, no obstante, que bombardear no era la respuesta apropiada. "No queremos que nuestro país sea bombardeado y no creemos que esto vaya a contribuir a resolver esta situación", dijo Mustafá a los periodistas.

"Esto solamente contribuirá a una escalada de la tensión", advirtió. "Por lo tanto, instamos a ambas partes a retomar el alto el fuego". "Es cierto, no estamos de acuerdo con las recientes acciones del PKK, pero esto no significa que la respuesta tenga que ser bombardear (...). Creemos que no hay una solución militar a este tipo de problemas. La mejor forma de proceder sería paz y conversaciones".

Mustafá acogió favorablemente la decisión de Turquía de colaborar estrechamente con la coalición liderada por Estados Unidos en la región en su lucha contra los yihadistas del Ejército Islámico, pero dijo que el conflicto con el PKK era otro asunto. El alto funcionario admitió que Turquía no informó antes a su gobierno de los últimos ataques fronterizos contra las bases del PKK en el Kurdistán iraquí.

Décimo día de enfrentamientos

La guerrilla kurda de Turquía continuó hoy por décimo día consecutivo sus ataques contra las fuerzas del orden, mientras el poder a su vez intensificaba su ofensiva judicial contra los líderes políticos kurdos antes de unas probables elecciones legislativas anticipadas.

Dos policías murieron el viernes por la mañana en el asalto a una comisaría de la ciudad de Pozanti, en la provincia de Adana (sur), aumentando a trece los muertos en diez días atribuidos a ataques del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

El PKK ataca sobre todo comisarías, soldados y convoyes militares en un nuevo ciclo de violencia desatado con el atentado suicida atribuido al grupo Estado Islámico, ocurrido en Suruç, donde 32 jóvenes, la mayoría prokurdos, perdieron la vida.

La guerrilla ha concentrado hasta ahora sus asaltos en las provincias del sudeste de Anatolia, cerca de la frontera con Irak, en cuyo norte se encuentra el Estado Mayor del PKK. Pero el ataque del viernes se produjo en una zona frecuentada por turistas.

En represalia, el ejército turco ha llevado a cabo decenas de bombardeos aéreos contra las bases rebeldes en las montañas iraquíes, haciendo pasar a un segundo plano la "lucha contra el terrorismo" que representa el EI.

La policía antiterrorista turca abatió hoy a tres supuestos miembros de la guerrilla kurda del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) o de organizaciones simpatizantes durante una operación en la provincia de Agri, en el extremo este de Turquía.

Los equipos policiales habían rastreado la presencia de personas que daban apoyo a los miembros y actividades del PKK y "neutralizaron" a tres de ellos que se enfrentaron a los agentes durante un registro de un domicilio, informó la cadena turca de televisión NTV.

Tras este incidente son cuatro los supuestos miembros del PKK muertos en enfrentamientos directos con la policía desde que la guerrilla y el Gobierno turco dieron por roto el alto el fuego el pasado 24 de julio, a lo que se añade al menos una decena más en los bombardeos del norte de Irak.

Paralelamente, el poder islamoconservador se ha lanzado a una ofensiva judicial contra los líderes del partido prokurdo HDP, considerado como el gran vencedor de las elecciones legislativas del pasado 7 de junio.

La fiscalía turca abrió el jueves una investigación contra su carismático líder Selahattin Demirtas, por su supuesta responsabilidad en la violencia durante las protestas de 2014. Demirtas se expone a una pena de hasta 24 años de cárcel, según la agencia oficial Anatolia.

"Poderes maléficos"

Orador de talento, Demirtas se ha convertido en la bestia negra del presidente turco Recep Tayip Erdogan, que lo acusa de apoyar a los "terroristas" del PKK. El viernes fue el turno de la copresidenta del partido, Figen Yuksekdag, que comenzó a ser investigada por "propaganda a favor de un grupo terrorista".

A Yuksekdag se le reprochan sus recientes declaraciones a favor de los rebeldes kurdos en Siria, considerados por Ankara como aliados del PKK, pese a que esos mismos combatientes kurdos se han convertido en el mejor y más fiable sostén sobre el terreno de la coalición internacional liderada por Washington contra el EI.

Para los dirigentes del HDP, el único objetivo de Erdogan es "vengarse" de su resultado electoral en las legislativas del 7 de junio. Con 80 diputados y el 13% de los votos, el partido prokurdo privó al poder islamoconservador de la mayoría absoluta en el parlamento por primera vez desde 2002. Demirtas acusa al presidente turco de "desestabilizar" al país con la esperanza de favorecer al AKP en caso de elecciones anticipadas.

Las cuales parecen cada día más probables, después de que Erdogan mostrara el viernes su escepticismo sobre el éxito de las discusiones entre el AKP y los socialdemócratas del partido CHP para la formación de un nuevo gobierno. "Si no, habrá que volver inmediatamente ante el pueblo para salir de esta situación", afirmó según la prensa turca que lo acompaña en un viaje oficial a Indonesia.

Durante su visita a Yakarta, Erdogan rechazó nuevamente las acusaciones de que su gobierno actúa en connivencia con el EI. "Poderes maléficos llevan a cabo una campaña de desinformación contra Turquía" aseguró en alusión aparente a la rebelión kurda. "Pero Turquía jamás ha estado implicada en un escenario de ese tipo".