El joven Kim Jong-un ordena el asesinato de su poderoso tío

El relevo y ejecución de Jang Song-thaek, la eminencia gris del régimen, es la más importante “revolución palaciega” desde la muerte de Kim Jong-il en diciembre de 2011.
El ejecutado Jang junto a su sobrino y líder.
El ejecutado Jang junto a su sobrino y líder. (Reuters)

Corea del Norte

El influyente Jang Song-thaek, tío del número uno norcoreano Kim Jong-un fue ejecutado ayer, poco después de haber sido condenado a muerte por un tribunal militar especial, informó ayer la agencia oficial de prensa de Corea del Norte, KCNA, que lo calificó de “traidor”. El gobierno confirmó el lunes la destitución de Jang, considerado hasta hace poco como el número dos del régimen, por haber cometido “actos criminales” y dirigido “una facción contrarrevolucionaria”.

La agencia KCNA añadió que Jang fue hallado culpable de un “crimen tan atroz como el haber intentado derrocar al Estado con toda clase de intrigas y métodos detestables, con la ambición frenética de hacerse del poder supremo de nuestro partido y nuestro Estado”.

La salida de Jang, así como la ejecución de dos de sus más cercanos consejeros, fueron anunciadas la semana pasada por la inteligencia de Corea del Sur. Esposo de la hermana de Kim Jong-il, padre del actual y joven líder, Jang, de 67 años, era vicepresidente de la Comisión de Defensa, visto como el órgano de decisión más importante del país.

Cerca de dos años después del ascenso al poder de Kim Jong-un, en la treintena de la edad, la purga en la cima del poder podrá permitirle limitar su entorno frente a Corea del Sur y las potencias occidentales que acusan a Pyongyang de tener listos misiles intercontinentales con capacidad nuclear, según expertos.

Kim Jong-un sucedió a su padre Kim Jong-il a su muerte en diciembre de 2011. Kim Jong-il presidía los destinos de la Corea comunista desde el deceso, en 1994, de su padre Kim Il-sung, fundador en 1948 de la República Popular Democrática de Corea.

También es la más teatral: el que era considerado el número dos del país fue arrestado el domingo 8, en plena reunión del buró político del comité central del Partido del Trabajo de Corea (PTC) y sacado por dos militares bajo la mirada impasible de su sobrino sentado en la tribuna, algo no común en las prácticas habituales de destitución de figuras de primer plano. Por lo general, las eliminaciones se han realizado de manera más discreta, aunque no menos radical.

La humillante destitución de Jang, también miembro del buró político del PTC, es reveladora de la amplitud del fenómeno percibido hasta ahora de manera velada: la lucha de poder que se desarrolla desde la primavera de 2012 detrás de la aparente estabilidad de un régimen que se esfuerza en dar, desde el primer mes de la sucesión, una imagen agradable con un dirigente joven, más jovial y cálido que su padre.

En los últimos dos años, cerca de la mitad de la jerarquía militar y de los cuadros medios del PTC fueron destituidos. La limpieza comenzó por el ejército que, desde los tiempos de Kim Jong-il, ha gozado de un peso creciente y se ha beneficiado de privilegios para extender su control sobre diversos sectores de la economía.

De la “banda de los siete” —como la prensa sudcoreana llamó a las figuras que marchaban junto al vehículo que transportó los restos de Kim Jong-il y pasaban como los protectores del joven sucesor—, todos han sido excluidos o se retiraron. El único que quedaba era Jang.

¿Cómo se explica su desgracia? Diversas hipótesis son mencionadas por los expertos. Alexandre Mansurov menciona cuatro: Jang habría creado en efecto un grupo para socavar la autoridad de Kim; la rivalidad con otro “co-regente”, el vicemariscal Choe Ryong-hae, se habría exacerbado; Jang era demasiado favorable a una evolución del país hacia el modelo chino; o bien, su mujer, Kim Kyong-hui, que se dice está enferma, habría dejado de apoyarlo o no pudo evitar su desgracia.

Como sea, el gobierno de China, según expertos, perdió con la desaparición de Jang a un hombre con el cual tenía relaciones frecuentes.