Kerry promete apoyo “intensivo” para Irak

El secretario de Estado de Estados Unidos ofreció al gobierno chiita de Nuri al Maliki "asistencia eficaz" para frenar la ofensiva radical sunita.
John Kerry, junto al viceprimer ministro iraquí, Saleh al Mutlaq, rechazó la responsabilidad de Washington en el conflicto.
John Kerry, junto al viceprimer ministro iraquí, Saleh al Mutlaq, rechazó la responsabilidad de Washington en el conflicto. (Brendan Smialowski/AP)

Bagdad

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, prometió ayer en Irak un apoyo "intensivo" frente a la ofensiva de los insurgentes sunitas que avanzan hacia Bagdad tras haber consolidando su control en norte y oeste del país.

Para que este apoyo sea más "eficaz", Kerry pidió a los dirigentes iraquíes con los que se entrevistó en Bagdad, en visita sorpresa, poner de lado sus diferencias y gobernar unidos para derrotar juntos a los radicales que lanzaron su ofensiva hace dos semanas.

Los insurgentes liderados por la organización yijadista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) conquistaron la estratégica localidad sunita de Tal Afar, en la provincia de Nínive (noroeste), y su aeropuerto, pero se retiraron sin combatir de un puesto fronterizo con Siria tomado la víspera y que ahora se encuentra nuevamente en manos de las fuerzas armadas.

Durante el fin de semana tomaron otras tres localidades de la provincia occidental de Al Anbar, incluyendo otro puesto fronterizo con Siria que sigue aún bajo el control de los rebeldes.

La provincia se encuentra en la frontera con Jordania y Siria. El EIIL pretende crear un califato islámico en una zona situada entre Irak y Siria.

"Irak se enfrenta a una amenaza contra su integridad y los líderes iraquíes deben responder a esta amenaza", dijo Kerry durante una conferencia en la embajada de Estados Unidos en Bagdad, luego de reunirse con el primer ministro Nuri al Maliki.

"Es un momento crítico para el futuro de Irak y de extrema urgencia. Es el momento para los dirigentes iraquíes de tomar decisiones", agregó, en momentos en que Maliki, primer ministro de Irak desde 2006, es blanco de fuertes críticas por su política sectaria, especialmente la marginalización de la minoría sunita, que alimentó la ofensiva yijadista.

El político estadunidense aseguró que el apoyo de Washington a Irak será "intensivo y continuo", y añadió que "si los líderes iraquíes toman las medidas necesarias para unir al país", será "más eficaz".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la semana pasada el envío de consejeros militares para ayudar al ejército iraquí a hacer frente a la ofensiva extremista pero excluyó por el momento ataques aéreos, como se lo pidió Bagdad.

También instó también a Maliki a abandonar su política sectaria y trabajar en favor de la unidad del país.

Soldados decapitados

Del otro lado de la frontera, en siria, el EIIL controla gran parte de la provincia oriental de Deir Ezzor.

En Irak, los yijadistan se encuentran a menos de cien kilómetros de Bagdad, con el objetivo de entrar en la capital, según uno de sus líderes.

En su ofensiva, las fuerzas del EIIL han matado a "cientos" de soldados iraquíes, según denunció ayer un responsable de seguridad.

"Varios cientos de soldados han sido decapitados y colgados, en Saladino, Nínive, Diyala, Kirkuk y las zonas donde se encuentran los terroristas del EIIL", afirmó Qasem Atta, vocero de Maliki.

Repudian cárcel a periodistas

Un tribunal egipcio condenó con hasta 10 años de cárcel a tres periodistas de la televisión árabe Al Jazeera, acusados de apoyar a los islamistas en El Cairo, entre ellos el australiano Peter Greste, sentencia que ha generado gran conmoción internacional.

En Bagdad, el secretario de Estado de EU, John Kerry, calificó la condena de "sentencia escalofriante y draconiana", mientras que la cadena de tv en Qatar aseguró que va a apelar.

Navi Pillay, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, se declaró "conmocionada y muy alarmada" por los veredictos y las penas, que son "obscenos y una parodia de justicia".

Greste y el egipcio-canadiense Mohamed Fahmy, jefe de la oficina de la cadena de Qatar antes de que fuera prohibida en Egipto, fueron condenados a siete años de cárcel mientras que el egipcio Baher Mohamed fue condenado a 10. Entre los otros acusados hay dos periodistas británicos y uno holandés que ya se encuentran en el extranjero y han sido condenados a 10 años de prisión. El Cairo/EFE