Kerry y Lavrov no logran acercar posturas sobre solución para Siria

El secretario de Estado de EU, que espera una nueva reunión el próximo viernes, y el canciller ruso se reunieron hoy en Viena para tratar de buscar soluciones a la guerra civil en el país árabe.
El secretario de Estado de EU, John Kerry, durante la conferencia de prensa tras las conversaciones en Viena sobre Siria
El secretario de Estado de EU, John Kerry, durante la conferencia de prensa tras las conversaciones en Viena sobre Siria (AFP)

Viena

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, no lograron hoy acercar posturas sobre cuál es la mejor salida para el conflicto en Siria, después de mantener una reunión de crisis en Viena. Los cancilleres de Arabia Saudí y Turquía también están presentes en las conversaciones. El trío Washington-Riad-Ankara, de un lado, y Moscú, del otro, están en campos opuestos en el conflicto sirio.

Rusia, por un lado, consideró que el presidente sirio Bashar al Asad debe mantenerse en el poder, mientras que Estados Unidos, Arabia Saudí y Turquía manifestaron que debe apartarse del cargo para lograr una solución al conflicto, que ya lleva más de cuatro años.

Lavrov pidió que haya negociaciones directas entre el gobierno de Damasco y la oposición siria. Y apuntó que el destino de Siria sólo puede ser decidido por el pueblo sirio. "Pero no en el campo de batalla o a través de un levantamiento, sino con un diálogo político", afirmó el ministro ruso.

"Estoy convencido de que la reunión de hoy ha sido constructiva y productiva", aseguró John Kerry, jefe de la diplomacia de EU a los periodistas. Kerry añadió que espera que haya otra reunión internacional más amplia el 30 de octubre para abordar la guerra en Siria.

"Lo que acordamos hoy es consultar con todas las partes, con el objetivo de volver a convocar una reunión más amplia, que esperemos que sea el próximo viernes, para ver si hay suficientes puntos de acuerdo para poder avanzar hacia un proceso político", afirmó el secretario de Estado a la prensa.

Lavrov dijo que la información sobre supuestas conversaciones para que Asad dimita es sólo un rumor. Previamente, el diario árabe Al Sharq al Awsat había informado en base a fuentes oficiales turcas que Rusia había manifestado a Turquía su disposición a reflexionar sobre el futuro de Al Asad.

La condición de Moscú supuestamente era que el jefe de Estado siguiese en el poder por un periodo de 18 meses. Posteriormente se celebrarían elecciones a las que podría presentarse a Al Asad. "No conozco ese plan", dijo el portavoz de la presidencia rusa Dmitri Peskov en Moscú.

"Si nos plantamos en que tiene que cambiar el gobierno y nos obsesionamos con una persona determinada (...) sabemos cómo terminará: en una crisis más profunda", dijo Lavrov.

Lavrov confirmó que habrá más contactos a nivel ministerial y que se incluirá a otros países de la región, especialmente Irán, que apoya al régimen del presidente sirio, Bashar al Asad, y Egipto. Lo que el ministro ruso dejó claro es que hoy no se ha hablado en absoluto de la salida de Asad del poder.

"Nuestros socios están obsesionados con la figura del presidente de Siria, pero nosotros hemos confirmado nuestra posición", que se resume en que "la suerte de Siria, la suerte del presidente y de otras autoridades deben decidirla los propios sirios", señaló Lavrov.

Los turcos son junto con los saudíes los más férreos detractores de Al Assad y exigen su salida. Kerry y Lavrov conversaron en un lujoso hotel de Viena, donde también se entrevistaron con los ministros del Exterior de otros países.

La embajadora estadunidense ante la ONU, Samantha Power, criticó hoy la postura de Rusia. "Cualquiera que ayude a Al Asad y se interponga en una transición política, tan sólo prolongará el conflicto, causará más sufrimiento y reforzará a EI (la milicia terrorista Estado Islámico)", dijo.

Power señaló que la difícil situación en Siria se ve agravada por la ofensiva del régimen apoyada por Rusia. Según indicó la diplomática en Twitter, en el último tiempo 85 mil sirios fueron desplazados por el conflicto.

En tanto, activistas sirios alertaron de un nueva oleada de refugiados que huyen a Turquía si prosiguen los bombardeos rusos y los combates en el norte del país, en la provincia de Alepo.

La guerra civil en Siria, que ya dura más de cuatro años y medio, ha provocado que unos 4.2 millones de personas huyeran al extranjero, según cifras de la ONU. Se considera que el conflicto es el principal detonante de la actual oleada de refugiados en Europa.

Médicos Sin Fronteras advirtió hoy en un comunicado que la situación en Alepo "no hace más que empeorar" y que los hospitales están "constantemente desbordados". Rusia bombardeó de nuevo objetivos en Siria. Los jets atacaron trece objetivos en el bastión de EI de Al Raqqa, en el oeste del país, según informó el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

En la acción murieron 20 personas, trece de ellas combatientes de EI, así como dos niños. Lavrov dijo que Rusia y Jordania acordaron informarse mutuamente sobre las acciones militares en la región.

Antes de la reunión de hoy en Viena, el presidente ruso, Vladimir Putin, volvió a manifestar la víspera su apoyo a su aliado Al Asad. Aseguró que en caso de una derrota, los terroristas podrían tomar Damasco como lanzadera para "una expansión global" y eso hay que evitarlo.

Preguntado por si Irán podría ser uno de los nuevos participantes, el portavoz adjunto del Departamento de Estado de EU, Mark Toner, dijo que "en este momento no". "Pero hemos dicho que Irán tendrá que ser parte del proceso (negociador sobre Siria) en algún momento", agregó.

También la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, respaldó que Irán participe en las conversaciones sobre la posible transición en Siria. Irán es uno de los grandes valedores, junto con Rusia, del régimen de Asad, al que ayuda con dinero, armas y asesores.

El de hoy ha sido el primer encuentro de alto nivel entre Moscú y Estados Unido desde que aviones rusos comenzaran el mes pasado sus operaciones de bombardeo en apoyo de Asad, unas operaciones que han permitido al régimen recuperar parte del terreno perdido.

Estos ataques ha sido criticados por Washington, al entender que se dirige más contra la oposición moderada que contra el grupo yihadista Estado Islámico. A su vez, EU lidera una coalición internacional que lleva bombardeando posiciones del grupo terrorista Estado Islámico (EI) y de otras organizaciones yihadistas en Siria desde septiembre de 2014.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha acusado a Estados Unidos de practicar un doble juego en Siria y declarar la guerra a los terroristas pero, al mismo tiempo, utilizarlos para sus intereses. La guerra civil en Siria, que comenzó como un movimiento de protesta antigubernamental, ha degenerado en un conflicto a múltiples bandas y ha provocado que millones de sirios huyan del país.

Mientras que Rusia e Irán apoyan a Asad y quieren que participe en cualquier proceso de transición en el país, Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudí insisten en que el futuro de Siria pasa por su salida del poder.

La madeja se enreda más y más porque tanto Estados Unidos como Irán, que carecen de relaciones diplomáticas, luchan contra grupos yihadistas como el Estado Islámico, opuestos a Asad, mientras que Arabia Saudí y Turquía apoyan a milicias opositoras, algunas de ellas acusadas de tener vínculos con grupos extremistas.